TENIS

Aquel día del 11-S

Nadal, que durante seis años visitó la Zona Cero, rinde tributo a las víctimas

Cuando termina el partido, empapada aún la camiseta en sudor, revuelta la melena, Rafael Nadal se dirige al público, que consiste en 24.000 personas, y tiene palabras emotivas en el noveno aniversario de los atentados del 11-S: "Mi apoyo a las víctimas y a sus familias", dice entre los atronadores aplausos del estadio. Podría parecer un gesto para congraciarse con el público, puro marketing, cosmética en estado puro, de no conocerse la historia del mallorquín, el cómo vivió aquel día, el cómo visitó Nueva York antes.

El niño Nadal, un chavalín que no es nadie en el tenis, viaja, igual que en aquel capítulo de Médico de Familia, con toda su gente a Nueva York, hasta donde se marchan su hermana, sus padres y sus abuelos. Sube al último piso del Empire State, desde donde se asoma a mirar el mundo, como atestiguan las fotos de la época. Anda por Central Park. Y visita también las Torres Gemelas. No será la última vez que acuda al lugar. Sí una de las últimas veces que vea los edificios en pie: durante los seis años que siguieron a los atentados, a cada Abierto de Estados Unidos, Nadal se acercó a ver la Zona Cero.

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"Quizás es la visión más impactante que he observado en mi vida. Había estado en lo más alto de las dos torres unos pocos meses antes", recordó esta tarde. "Fue un shock terrible. Por eso lo que he dicho en la pista. Era lo mínimo".

Todo el mundo, argumentó el número uno, recuerda dónde estaba cuando los dos aviones pilotados por terroristas se estrellaron contra las torres. Nadal estaba en un torneo buscando su primer punto ATP. Aquello suponía un tesoro, el primer gran éxito para un tenista de 15 años. Lo impidió Guillermo Platel. Nadal desaprovechó ¡15 puntos de partido!...y descubrió por televisión lo que había pasado en Nueva York. "No he visto una imagen que se haya quedado más en mi cabeza que el choque de aquellos aviones".

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