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FÚTBOL

El mejor de área a área

El equipo azulgrana corona a Valdés como 'Zamora' y a Messi como 'Pichichi'

Definido por la eficiencia en las áreas, con Valdés como Zamora y con Messi como Pichichi, el Barça es el campeón de Liga con más puntos (99) en la historia. Equipo sin fisuras, más allá de la escasez de efectivos y de la desconexión de Henry o la falta de adaptabilidad de Ibrahimovic o Chigrinski, cuatro títulos ?las dos Supercopas, el Mundial de Clubes y la Liga? y las semifinales de la Champions completan la temporada.

VALDÉS. Ninguna tacha. Ha pegado el último estirón, definitivo. Sin error alguno durante toda la temporada, ha desacreditado a esa vieja y quisquillosa teoría de que no pasaba un año sin la cantada de Valdés. Su descaro le reduce la presión de llevar los guantes del Barça. Ya nadie duda de Valdés, hasta el punto de que Del Bosque lo ha incluido en la lista previa para el Mundial. "El Barça es Víctor y 10 más", manifestó en su día Guardiola. Su premio: el Zamora por tercera vez y segundo año consecutivo. "Es una recompensa al trabajo bien hecho y a una defensa sensacional", aclara el meta.

PINTO. Punto de unión. Abnegado en el trabajo y esencial en la convivencia, Pinto se ha ganado la renovación por un año, por más que no represente competencia para Valdés y que sus participaciones se remitan a la Copa. "Es un cachondo", le define Piqué. "Una parte importante del grupo", añaden desde la dirección deportiva. Muchos de los juegos internos del equipo, como hacer un ranking de cuántas veces pican los compañeros en las bromas, parten desde su iniciativa.

ALVES. Sin frenos. Contabiliza 13 asistencias en la temporada, con una de diferencia sobre Xavi, segundo en la estadística. "Con Alves se vive más tranquilo", señala Messi, consciente de que su presencia le desliga de los dobles marcajes. Vehemente, Alves arremete a la mínima en carreras vertiginosas por el costado derecho. Su punto fuerte es, en cualquier caso, su debilidad. "Este año ha mejorado tremendamente en los aspectos tácticos", le ensalza Guardiola. Pero los datos se resisten. Sin demasiado acierto a la hora de seleccionar las subidas, varios goles encajados por el Barça provienen de los huecos que genera el lateral a sus espaldas.

PUYOL. Capitán capital. Retrasó su renovación porque quería clarificar su papel en el equipo. "Puyol no se mueve", anticipó Guardiola. Un trecho de campeonato bastó para resolver la incógnita, para saber que la oferta del Chelsea mareaba pero no le llenaba. Polivalente en posiciones defensivas, el capitán ha resultado capital. Aplicado en los conceptos tácticos desde que lo dirige Guardiola, casi nunca rompe el fuera de juego y acude con acierto a las correcciones. "Siempre escoge la mejor opción", le reconoce Márquez. Por el momento, Puyol tiene claro qué hacer cuando se retire. "Me gustaría seguir en el club, en el área de la secretaria técnica", conviene.

PIQUÉ. Central modelo. Trabaja para las metas colectivas y para conquistar el cetro de mejor central de Europa, único premio que se le resiste desde que se lo arrebatara en el curso anterior Terry (Chelsea). Piqué ha hecho mala la tesis de Johan Cruyff, que defiende la complejidad del segundo año al más alto nivel. "Está entre los mejores", indica Xavi. "Porque sabe competir", le ensalza Puyol. Con pie para la salida de la pelota y aptitudes para desenvolverse como ariete (gol al Inter) si la urgencia lo requiere, Piqué atrae la atención azulgrana porque resulta diferente. Icono para nuevas generaciones por sus declaraciones, 'Geri' ha destapado como escritor y ha encontrado en el golf el punto necesario para desconectar de la presión.

MÁRQUEZ. Desactivado. Su fútbol se desbravó al tiempo que firmó la renovación. "Le cuesta coger el tono físico", le escusó Guardiola. Pero ni siquiera su condición de 'pelotero', de dotar ritmo, criterio y desahogo al juego a través de los pases, le ha alcanzado para ganarse un puesto en el equipo. No se le recuerda una gran actuación en la campaña y sí varios encuentros desafortunados. No ha respondido Márquez, que durante el año se entretuvo en intentar adquirir el Atlas mexicano.

MILITO. Zaguero regenerado. Tras 580 días, volvió a anudarse las botas. Milito superó así una lesión de rodilla y la incordiosa atrofia de Sudeck, dolencia muscular sin explicación científica. "¡Nos dejamos los huevos, eh!", gritó en el túnel de vestuarios antes de su primer partido. "Ha vuelto", reconocieron entonces los jugadores. Aunque el puesto de central está más que caro en el Barça, se ha situado como la primera opción de recambio. "No nos esperábamos que rindiera tan alto en tan poco tiempo", puntualiza Guardiola. Acapara gran parte de la amistad de Messi pero le falta la complicidad de Maradona.

CHIGRINSKI. Ojeriza del Camp Nou. En el disparadero porque fue una exigencia de Guardiola por 25 millones de euros. El Camp Nou le cogió tirria desde que cometiera un penalti en la ida de Copa ante el Sevilla y le ha prodigado varios abucheos. Tiene desplazamiento de balón pero es lento en la reacción. "Triunfaré en el Barça", responde Chigrinski. Singular de por sí, ha sido más noticia fuera que dentro del campo por su deseo de ir en moto y por sus tendencias musicales, puesto que se ha propuesto ir al festival Primavera Sound.

ABIDAL. Juego potente, músculo frágil. El té milagroso de su abuela antillana le sirvió ("Un día malo para sacar la fiebre y luego, como un toro", explica) para superar la Gripe A pero no para evitar tres inoportunas lesiones musculares. A pesar de la falta de continuidad, ha completado un curso sin borrones. "Si está bien físicamente, es el mejor lateral izquierdo del mundo", le reconoce Guardiola. Pieza clave para enlazar el grupo; organizó, por ejemplo, una barbacoa antes del útlimo partido liguero.

MAXWELL. Respuesta segura. Sin alzar la voz, Maxwell ha respondido a todas las demandas del Barça. Futbolista técnico, se enredó en el inicio con la pizarra, poco acostumbrado a jugar con una defensa adelantada. "Pero cuando juega, aporta mucho al equipo", resuelve Guardiola. En el tramo final de la temporada, ha acumulado 24 partidos consecutivos y no sólo ha actuado de lateral, sino que también, gracias a su facilidad para encarar y tirar centros, se ha desempeñado como extremo (Madrid). Disciplinado y alegre, Maxwell no da titulares pero sí fútbol.

TOURÉ. Interrumpido. A la falta inicial de partidos, su representante respondió con unas declaraciones altisonantes mitigadas por su viaje a la Copa de África. Busquets le ha arrebatado la titularidad. "Touré no sólo es físico, sino que tiene una gran técnica", le defiende Guardiola. "Es un jugador fundamental", amplía Keita. Aunque este año no ha tenido demasiada continuidad, ha jugado de volante y, en caso de urgencias, como central (Inter). Adaptado a la ciudad, el medio centro ya se suelta ante los medios en catalán.

BUSQUETS. Incombustible. Atornillado en la medular del Barça y de la selección. Como Piqué, ha superado el examen del segundo año. "Nunca se arruga", explican desde el cuerpo técnico. "Soluciona los problemas porque piensa en lo que pasa y en el compañero", remata Guardiola. Atento al corte, es fundamental para las faltas tácticas y para cargar a los rivales de tarjetas; porque aguanta la pelota y porque exagera cuando recibe una patada. Suya es la imagen ante el Inter, cuando se tumbó en el suelo, con la mano en la cara y abrió una rendija para ver la expulsión a Motta.

XAVI. Engranaje y batuta. Pieza individual al servicio del colectivo. No se entiende al Barça sin su participación y sus ausencias se añoran como las de Messi. Por algo Guardiola le definió hace poco como "el mejor centrocampista de la historia azulgrana". Es tan bueno que en el último trecho del curso se le critica por jugar con el Barça ?club que le paga? sin estar en plenas condiciones físicas, en vez de reservarse para la selección. "Ya me gustaría a mí hacer lo que hace él", revela Leo. "Es el mejor", remata Iniesta.

KEITA. La contención. Empezó el curso como un tiro con el 'hat-trick' al Zaragoza. "Hace daño con la llegada desde atrás", revela Valdés. Pero su faceta ofensiva se difuminó, más pendiente en guardar la posición que en impulsar al equipo o aportar soluciones a la construcción. Nada reprochable para Guardiola, que atiende a su brega y capacidad pulmonar, por lo que siempre que está disponible lo pone de titular. "Es un futbolista muy grande con un corazón enorme", explica el técnico.

INIESTA. Año resbaladizo. Sin perder su calidad o visión de fútbol, su cuerpo se ha rebelado durante todo el año con diversos infortunios. Pasó el verano en el gimnasio, arrancó el curso desolado por la muerte de su amigo Jarque (Espanyol), se le rompieron varios músculos y ha residido la enfermería. Ha pasado del Olimpo (el gol en Stamford Bridge) a la discreción, por más que el estadio coree su nombre en casi cada representación. "Es un jugador muy importante para el equipo", remarca Puyol. "Incluso el nivel bajo de Iniesta es un nivel muy alto para el fútbol", recuerda Guardiola.

MESSI. Infinito. A Messi le chifla jugar al fútbol y lo demás le atosiga. No hay persona más feliz persiguiendo a un balón y nadie lo trata con igual delicadeza. "Es el mejor del mundo", argumenta la plantilla. "Puede llegar a ser el mejor de la historia", agrega Valdés. Los cuatro goles al Arsenal en los cuartos de la Champions explican su grandeza. Ha pasado del Balón de Oro a la Pelota de Oro; sus 45 tantos en la temporada así lo acreditan. Siempre lejos del área rival (de enganche o como extremo derecho), Leo se ha quedado a dos dianas del récord absoluto de Ronaldo. "No lo parece pero vive obsesionado con el gol", remarca Guardiola. Le han sobrado, en cualquier caso, los viajes a Argentina, donde se le exige rendir igual que en el Barça por más que no le envuelvan idénticos compañeros o patrón de juego.

JEFFREN. Oportunista. Aceptado el papel de novel y secundario, Jeffren nunca se ha quejado fuera del campo. Sobre el césped no se ha arredrado y ha resultado efectivo. Sobre todo en la final del Mundial del Clubes. También ha actuado de parche en caso de apuros, como de lateral derecho (Cultural o Atlético). "Tiene regate y velocidad. Seguro que dará mucho al Barça", conviene Pedro. Ha renovado hasta 2012.

IBRAHIMOVIC. Irregular y desnortado. Arrancó el curso como un ciclón, con seis goles en seis partidos. Pero su puntería y oportunismo se esfumaron rápido, por lo que ha padecido un examen continuo desde la grada, que le achaca los 65 millones de euros que costó y se le compara con la definición de Eto'o. Resolvió un 'clásico' ante el Madrid y un 'derby' frente al Espanyol, pero en Europa ha patinado. "Ibra aporta mucho siempre que juega. No tengo críticas", repite Guardiola. Aunque en la vuelta de la semifinal de la Champions le sustituyó. Presupuestamente conflictivo, no ha discutido con nadie. Sólo con el Camp Nou, que le ha silbado en varias ocasiones pero que le da una vida extra para el año que viene.

BOJAN. Goleador silencioso. A pesar de las escasas oportunidades que le ha brindado el técnico ("Tengo una deuda con él", señala Guardiola), Bojan siempre ha respondido con tremenda puntería. Sólo así se entiende que salga a un gol cada 104 minutos. "Tiene olfato y eso es caro de ver", le elogia Xavi. Sin protestas, siempre con el discurso del trabajo en la mente, Bojan le ha discutido al final de la temporada el puesto a Ibra. El público le adora y el equipo le busca sobre el campo.

PEDRO. El revolucionario. Una sorpresa continuada que ha terminado por completar una temporada magnífica. Con facilidad para el regate y experto en resolver las jugadas, Pedro se ha cobrado la titularidad en el extremo izquierdo. "Corre para el equipo y define perfecto", le alaba Valdés. "Si se pone, no hay quien lo pare", apostilla Piqué. No sólo ha marcado en las seis competiciones o realizado la abrumadora cifra de 22 goles, sino que muchos de ellos han sido de capital importancia, como las dianas de la Supercopa de Europa o en la final del Mundial de Clubes. Hace menos de 20 meses, se peleaba en los campos de Tercera División; ahora, puede ir al Mundial.

HENRY. Desconectado. Incapaz de materializar goles, falto de regate y de velocidad, su participación ha sido estéril y se ha quedado en tres goles. Quizá le pasó factura una extraña gastroenteritis que le impidió ir con el resto del equipo al entrenamiento en Palafrugell, un día de puertas abiertas. Sólo tuvo un repunte en su juego, cuando dotó de profundidad al equipo ante el Valencia. "Necesitamos al mejor Henry para el tramo final", le invitó Guardiola. El francés no respondió ni de lejos, ni siquiera cuando actuó como ariete, su gran obsesión.

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