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TENIS | MASTERS 1000 DE ROMA

Ferrer revienta a Verdasco y jugará la final contra Nadal

El alicantino remonta un 1-5 en contra y jugará la primera final de un Masters de su carrera ante Nadal que derrota a Gulbis

Roma tiene final española y David Ferrer la primera oportunidad de ganar un Masters 1000 en su carrera. El alicantino venció en la semifinal española del torneo a un Fernando Verdasco (7-5, 6-3) que, después de tres semanas de alta intensidad y éxitos en Montecarlo (final), Barcelona (campeón) y la capital italiana, no pudo responder físicamente al empuje de su compatriota, y se medirá mañana Nadal que se ha impuesto a Gulbis en tres mangas (4-6; 6-3; 4-6) . El mallorquín jugará mañana en Italia su final quincuagésima. Gulbis, verdugo del suizo Roger Federer en su estreno este año en el torneo del Foro Itálico se lo ha puesto difícil al español cuatro veces vencedor en Roma, tras igualarle en el marcador y forzar la decisión de la eliminatoria a la tercera manga.

El español ha necesitado para ganar dos horas y 47 minutos en un partido muy igualado. "He tenido muchos partidos aquí durante mi carrera... Davydenko, Federer y está claro que los partidos son difíciles cuando juegas con los mejores del mundo. La verdad es que se trata de una victoria importante porque hubo momentos en los que perdí el timing del partido", ha confesado el español tras el encuentro en Teledeporte.

En la otra semifinal, no tuvo Verdasco la soltura que le llevó a jugar la final en Mónaco y alzar el Conde de Godó siete días después. Arrancó lanzado: 5-1. Luego, más entero de tenis que de piernas, perdió 22 de los siguientes 30 puntos, y encajó un 12-3 que le dejó sin final, derrotado y como paralizado sobre la tierra. Ferrer jugaba a toda pastilla. Verdasco, parado.

Las más de tres horas del partido de cuartos ante Novak Djokovic agotaron las reservas de Verdasco, incombustible desde que comenzó la temporada en tierra. El agarrotamiento del número nueve del mundo creció con el partido: cedió su primer servicio de la segunda manga, y ya sólo pudo mantenerse a rebufo de su rival. Su renta de errores no forzados aumentó a medida que Ferrer levantaba un muro al fondo de la pista, y sólo la técnica le mantuvo vivo en el encuentro. Reaccionó a chispazos el de Boadilla del Monte, castigado por los silbidos de la grada, pero Ferrer, que incluyó la dejada entre su repertorio de golpes, no le permitió pensar en la remontada. Ganó Ferrer y Verdasco acabó reventado.