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FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES

El pique de Valdés con Mourinho

El portero del Barcelona trató de frenar la euforia del técnico portugués tras conseguir la clasificación del Inter para la final de Champions

"Será muy bonito ganar al Barça en el Camp Nou perdiendo por 1-0". Así empezó a calentar José Mourinho el partido de vuelta de las semifinales de Liga de Campeones tras ganar en San Siro por 3-1. Una semana después sus palabras se hicieron realidad, y el portugués, con su particular forma de ser, no se cortó a la hora de celebrar el pase a la final de su equipo sobre el césped del Camp Nou.

El técnico del Inter corrió a la zona donde se encontraban los seguidores de su equipo para festejar la clasificación, con gestos ostensibles y, para algunos como Valdés, provocadores. Cruzó todo el campo, saltando, riendo y corriendo. El portero del Barcelona le recriminó el exceso de euforia e intentó frenarle sin éxito, por lo que solicitó la intervención del colegiado, mientras los aspersores del terreno de juego se ponían en funcionamiento.

Jose Mourinho se salió con la suya y ganó la eliminatoria perdiendo en el Camp Nou, lo que calificó como "la victoria más bonita" de su vida, y lo hizo con su particular show durante todo el partido. Cuando Thiago Motta fue expulsado el técnico del Inter salió del banquillo, junto a un desaforado Luis Figo, para mostrar su desacuerdo con la decisión. Una sonrisa con sorna y un aplauso irónico fue la forma de reflejar su disconformidad. Minutos después, mientras Pep Guardiola daba órdenes en la banda a Zlatan Ibrahimovic, se acercó por detrás, le dio una ligera colleja al técnico del Barça y le dirigió fugazmente unas palabras mientras sonreía.

Mourinho utilizó todas sus armas para eliminar al vigente campeón, sacó un equipo defensivo con la única consigna de no dejar pasar un balón a través de la muralla italiana, y arañó todos los segundos que pudo durante la segunda parte, ante la desesperación de los jugadores y aficionados azulgrana, cuando tuvo sus más y sus menos con el cuarto árbitro, quien requirió la presencia en la banda de Franck de Bleeckere.

"Figo ya puede estar tranquilo, ahora el enemigo soy yo", ironizó el técnico tras el encuentro. "Respeto mucho al Barça, nunca olvidaré lo que me dio los cuatro años que estuve aquí, pero se ha creado alrededor mío algo que ya creo que es imposible transformar en positivo, y está claro que acabaré mi carrera sin entrenar al Barcelona". A pesar de mostrar su alegría en la que un día fue su casa, el técnico se excusó asegurando que "Valdés pensaba que lo estaba festejando de manera negativa contra el público, pero yo lo celebrando con los aficionados del Inter que estaba en aquella zona".

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