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Los Saints hacen feliz a Nueva Orleans

Cinco años después de la tragedia del Katrina, el equipo de Louisiana gana contra pronóstico la Superbowl del fútbol americano

Los Saints dieron la gran alegría a Nueva Orleans. Cinco años después del Katrina, el fútbol americano compensó la tragedia del huracán que arrasó la ciudad en 2005 de la mejor manera que podía hacerlo, con el triunfo en la Superbowl, la cumbre de su deporte nacional. Vencieron 31-17 a los Colts.

Como un torero poderoso, que empieza templando a un terrible enemigo para acabar mandando por completo, así hicieron los Saints, el equipo menor, con quien no se contaba. Los Colts y su director de orquesta, Peyton Manning, los grandes favoritos, acabaron desbordados.

Nueva Orleans logró así el primer título en sus 43 años de historia y dejó sin el segundo a Indianápolis, que ganó también en Miami a Chicago en 2007.

Una astuta jugada al principio del segundo tiempo, que permitió a los Saints recuperar el balón para atacar fue clave para remontar un marcador que empezó dominado claramente por los Colts, según el guión previsto.

Fue un partido rápido para lo que suele ser el fútbol americano. Apenas hubo intercepciones de las defensas que cambiaran el sentido del juego en cada turno, pero Indianápolis marcó desde el principio las diferencias. Perdió el sorteo de salida, pero pronto colapsó los primeros ataques de los Saints. Su "quarterback", Drew Brees, no estaba fino. Manning, sin embargo, mucho más preciso, permitió acercarse a su equipo lo suficiente a la zona de ensayo para que el pateador Stover abriera el marcador en el primer cuarto, 3-0.

Los Colts siguieron defendiendo muy bien e incluso en su siguiente ofensiva, pese a empezar desde la yarda 4 acabaron logrando un ensayo récord al recorrer 96. El 10-0 era ya elocuente y el partido parecía seguir del lado de los Colts en el segundo cuarto, porque hasta Brees sufrió el único "sack" (placaje) del partido. Además, sus receptores, como Colston, no blocaban el balón.

Pero su pateador Hartley, al menos, transformó su primera patada, 10-3 y el equipo siguió apretando poco a poco. Los Colts salvaron el ensayo de Wayne en la siguiente tanda de ataques muy variados ya con un triple placaje en la misma línea, pero no pudieron evitar otra transformación de Hartley.

El partido se ponía 10-6 y estaba completamente abierto para la segunda parte.

Jugada clave

Los Colts salen habitualmente a su campo en Indianápolis mientras suenan los acordes de una canción de The Who. El grupo británico amenizó el descanso en el Sun Life de Miami, pero el sonido en directo no pareció sentarles precisamente bien.

Pasaron escasos segundos hasta que los Saints les dieron un disgusto. Un astuto saque hacia el lateral, pura estrategia, les permitió recuperar el balón y pasar directamente a la ofensiva. Pero no sólo eso, sino que ya atacaron mejor que en todo el partido. Brees completó al fin tres pases seguidos y Thomas mostró en dos carreras espléndidas, la segunda con ensayo, por qué su equipo se ha ganado la fama en esta faceta del juego y ha llegado así esta temporada más lejos que nunca en su historia.

Había partido. Nueva Orleans se puso por delante en el marcador, 13-10, y viniendo desde atrás se mostraba crecido. Aún era posible la sorpresa.

Pero la frialdad y categoría de Manning volvió a resurgir. De nuevo completó pases, especialmente uno a Clark salvando a tres rivales que trataban de interceptar. Con otro más se colocó a cuatro yardas y Addai, que había empezado la ofensiva con su novena carrera y 75 yardas ganadas, se coló por el centro de la defensa de los Saints. De nuevo parecía que todo volvía al orden establecido: 17-13, por delante los Colts.

El juego era abierto y los Saints, pese a su mejoría, se volvían a encontrar con una defensa durísima de los Colts. En su siguiente ataque, a otro de sus receptores, Bush, se le fue el balón y lo que podía haber sido otro ensayo se quedó en una nueva transformación de Shockley. Pero aun así, Nueva Orleans estaba sólo a un punto, 17-16. Todo por decidir.

Los Colts debían sacar renta de su siguiente ofensiva si no querían pasarlo muy mal, pero Manning ya no pudo sacar petróleo de su calidad. Los Saints se cerraron cada vez mejor en defensa y a los Colts les costó demasiado ganar yardas. Agotaron sus posibilidades y su pateador, Stover, se la tuvo que jugar muy lejos de los palos. Para su mala suerte, además, resbaló en el momento del apoyo con su pierna izquierda y la patada con la derecha le quedó corta y desviada. Era el principio del fin.

¿Resistirían los Colts el siguiente ataque de los Saints? La sorpresa estaba a punto de consumarse. La confirmaron con creces. No sólo Brees acabó sirviendo a Shockley para el ensayo (con lo que superaba ya totalmente a Manning con 32 pases completados frente a 23), sino que se atrevió a volver a lanzar para sumar dos puntos en lugar de conformarse con el solitario que da la habitual y más segura patada cerca de los palos. Si lo conseguía obligaría a los Colts a obtener ya un ensayo transformado para empatar y forzar la prórroga. Fue muy ajustado, se necesitó ver la jugada por televisión, pero los Saints lo lograron. Ya tenían media Superbowl. Ganaban por 24-17 a falta de sólo 5.35 minutos.

Era otro reto para Manning, que tampoco pudo sacar adelante. Incluso se precipitó. Arriesgó en un pase, Porter lo interceptó y sentenció la final. El 31-17 ya no se movió. Ni a la desesperada acortaron distancias los Colts. Ellos, que en la temporada sólo habían perdido un partido de 12 tras ir por delante en el marcador, perdieron el segundo, el más importante.

No contaban con el huracán de los Saints. Ellos tenían doble motivación.

The Who pusieron la psicodelia

Los británicos The Who, estandartes del pop psicodélico de los sesenta, encendieron la mecha del espectáculo en el descanso de la Superbowl con una descarga de rock que añadió más tensión y ritmo a una atmósfera ya de por sí muy eléctrica. Aunque confesaron su total desconocimiento de las reglas del fútbol americano, The Who emplearon los 15 minutos de intermedio para redondear el show deportivo sacándose de la chistera clásicos de su repertorio como Teenage Westland y Baba O'Riley y, la que desató el delirio, Won't Get Fooled Again, con la que echaron el cierre.

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