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FÚTBOL | LIGA

Juanfran retrata al Villarreal

El conjunto navarro supera con autoridad al conjunto de Valverde, abucheado por la grada

Fue breve el reproche, pero muy significativo. La tranquila afición del Villarreal dictó una sentencia pocas veces escuchada en El Madrigal. ¡Valverde vete ya! fue el grito que surgió de la grada cuando Juanfran marcó su segundo gol y el segundo de Osasuna, un equipo aplicado y con la lección bien aprendida . Las virtudes de Osasuna se vieron amplificadas por un Villarreal vulgar que ha perdido el norte. O más bien no lo ha encontrado aún. Salvo contadas excepciones en algún que otro partido meritorio, al conjunto amarillo se le está haciendo demasiado larga e indigesta la transición en el banquillo. El ideario de Valverde no cuaja en unos jugadores que dudan más que creen. Venció Osasuna porque sabe quién es, lo que quiere y cómo conseguirlo. El Villarreal, no.

VILLARREAL 0 - OSASUNA 2

Villarreal: Diego López; Ángel (R0ssi, m. 65), Godín, Marcano, Capdevila; Cani, Senna (Ibagaza, m. 46), Pirès (Escudero, m. 46); Nilmar y Llorente. No utilizados: Oliva; Gonzalo, Marcos Gullón y Fuster.

Osasuna: Ricardo; Azpilicueta, Sergio, Miguel Flaño, Monreal; Puñal, Nekounam; Juanfran, Masoud (Calleja, m. 70), Camuñas (Rúper, m 85); y Pandiani (Dady, m 88). No utilizados: Roberto; Josetxo, Galan y Echaide.

Goles: 0-1. M. 14. Juanfran, a centro de Monreal. 0-2. M. 84. Juanfran, tras driblar a Diego López.

Árbitro: Pérez Burrull. Amonestó a Puñal, Ángel, Llorente e Ibagaza.

Incidencias: Unos 18.000 espectadores en el estadio de El Madrigal.

Desde la presentación se vislumbró el final. Al cuarto de hora se encontró Osasuna en el paraíso. Un centro de Monreal a pierna cambiada desde el costado izquierdo, inofensivo en apariencia, se convirtió en gol ante la pasividad de la defensa amarilla, que no intentó despejar el centro a media altura, ni atendió la llegada de Juanfran. El osasunista sólo tuvo que empujar a dos metros de la portería ante la sorpresa de Diego López, cuya costumbre de no asomarse más allá de la raya le está costando algún que otro disgusto. Se resarció el portero gallego en una posterior intervención felina a tiro de Azpilicueta que se envenenó tras tocar el suelo.

El caldo de cultivo para el éxito de Osasuna estaba servido. El grupo de Camacho defendía con el mismo orden que velocidad aplicaba en sus ataques. Cerrados los espacios, el Villarreal tropezaba una y otra vez por su innata tendencia a centralizar el juego. Sabida la lección, Osasuna se cubrió con concentración por el eje y se desplegó con velocidad por las bandas. Juanfran acabó por matar las esperanzas de un Villarreal irreconocible y perdido. Y con la grada pidiendo con timidez el despido de Valverde.

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