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El año de Jokin

Macua quiere abordar cuanto antes la renovación de Caparrós, que no tiene claro si debe seguir en el Athletic

Pasadas las fiestas navideñas, al presidente del Athletic, Fernando García Macua, le queda una ardua tarea: conseguir la renovación de Joaquín Caparrós como entrenador rojiblanco, que culmina su contrato el próximo 30 de junio. La razón es obvia: el Athletic ha vivido en 2009 el mejor año en mucho tiempo: buena clasificación en la Liga, final de Copa del Rey, clasificación para la Liga Europa (antigua Copa de la UEFA) en la que en febrero disputará al Anderlecht los dieciseisavos de final y una magnífica posición en la actual Liga (a un punto de la Liga Europa y a tres de la Liga de Campeones).

Hay más datos que avalan el gran año de Caparrós en el Athletic. Su primer gran éxito fue recuperar a un desanimado Llorente, que estuvo a punto de ser cedido a otro club para estimular su orgullo. Hoy es el estandarte de un equipo que por fin ha vuelto a contar con internacionales en la selección española que ahora mismo (caso de Llorente e Iraola) luchan por un puesto en la lista para el Mundial de Suráfrica. Su último éxito ha sido del descubrimiento de Muniain, un chaval de 16 años que ha puesto San Mamés patas arriba y ha devuelto la credibilidad de Lezama, una factoría siempre en entredicho y el único baldón organizativo de García Macua en su gestión al frente del club en estos tres años.

El primer gran éxito del técnico rojiblanco fue recuperar a un deprimido Llorente

Todo depende de si cree que el Athletic ha tocado techo o si puede seguir creciendo

18 futbolistas de distinto tipo y origen han debutado con Caparrós, una política que ha sembrado una polémica permanente en torno a la pedagogía del técnico sevillano. Unos le acusaban de promover debuts tan fulgurantes que sólo parecían engordar su nómina particular. Jugadores que aparecían y desaparecían sin un criterio aparente, entremezclados con fichajes anunciados como solución y caídos después en desgracia absoluta.

El juego rudimentario del equipo, con más sudor que color, tampoco ayudó en esa primera andadura de Caparrós que enseguida vio como la catedral se partía entre feligreses y ateos de un técnico que llegó avalado por dos de los tres candidatos a la presidencia del Athletic.

2009 ha sido su año en Bilbao y García Macua ha ido lanzando mensajes sobre su intención de renovar cuanto antes al técnico de Utrera. "El Athletic necesita recuperar la estabilidad", afirmaba recordando la electricidad de un banquillo que ha quemado técnicos casi con la misma voracidad que presidentes (los cuatro últimos no acabaron su mandato). Desde que Luís Fernández duró cinco temporadas, ningún técnico ha pasado más de dos al frente del equipo, hasta la llegada de Caparrós. El presidente tiene claro que Caparrós debe seguir en Bilbao, pero Caparrós no lo ve tan claro. Según el entorno del entrenador, Caparrós piensa que quizás se haya cumplido su ciclo en Bilbao con las tres temporadas de su actual contrato. Además, éticamente García Macua sólo podría ofrecerle un año de renovación, el que le queda al presidente como máximo mandatario del club, salvo que efectuara una operación rocambolesca que pasara por la convocatoria adelantada de las elecciones, o condicionara posteriores años al triunfo electoral si decide presentarse a la reelección. Macua aseguró a la Cadena SER que su oferta sería por un año atendiendo a la dignidad moral de su mandato que no quiere extralimitar ni un solo milímetro.

Caparrós, duda. Si la temporada concluye con los indicios que actualmente apunta, volverá a ser el entrenador de éxito que fue en el Sevilla y que quizás se difuminó en A Coruña. En el Athletic dejaría un gran regusto y un mensaje positivo a Lezama que contribuye a aumentar la autoestima de un equipo varios años deprimido. La continuidad, no obstante, le permitiría concluir un trabajo con la cantera que tiene su sello personal, pero a su vez tendría que asumir el riesgo de un club tan sencillo en sus planteamientos como complejo en sus desarrollos.

En ese alambre delgado se van a mover Caparrós y García Macua en los próximos meses. El presidente se ha apresurado a ir renovando a los baluartes del equipo, incluido el chaval Muniain, al que, según dicen, seguían varios equipos. Por ahí no hay problemas en una plantilla terriblemente joven, para bien y para mal.

Según García Macua todo va según los planes previstos. Ambos acordaron que hablarían de la renovación a partir de enero de 2010 y lo van a cumplir. A favor de García Macua cuenta la plantilla ilusionante que ha conseguido reunir, con la ayuda de Caparrós. Un colectivo en progresión, ya renovado y en muchos casos por explotar frente a situaciones de plantillas veteranas que boqueaban sin ánimo de futuro. Caparrós se siente partícipe de ese conglomerado de expertos y juveniles que siente como suyo, para bien y para mal (éxitos y fracasos incluidos). En definitiva, una plantilla que ilusiona tanto como inquieta por su juventud para afrontar retos diversos. Una plantilla de futuro (San José, Ustaritz, Javi Martínez, Susaeta, Llorente, Muniain, Diaz de Cerio, etc.) a la que aún le resta la parte más dura de la temporada: la segunda vuelta de la Liga y el mantenimiento europeo ante una afición tan fiel en el seguimiento al equipo como voluble en sus juicios puntuales.

La decisión no es sencilla para Caparrós. Todo depende de si cree que el Athletic puede crecer en próximas temporadas o si ha tocado su techo. Si prevalece lo primero se irá, si piensa en lo segundo se quedará. En enero se abre un futuro en el que el Athletic aún no sabe si participará Joaquín, Jokin, Caparrós.

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