Un problema de trompetas

La FIFA quiere prohibir el uso de las populares vuvuzelas en los partidos del próximo Mundial 2010

Mangaung-Bloemfontein - 20 jun 2009 - 08:30 UTC

En la portada del tríptico aparece un león con una cabellera propia de una serie manga, se reparte en las ciudades sede de este evento y menciona todo aquello que el espectador debe respetar al comprar su entrada y, al tiempo, de las recomendaciones y sugerencias de la organización. Habla de la conducta que hay que seguir en el estadio. Hoy, el de Mangaung se llenará para presenciar el partido Suráfrica-España. Dicen que la afición local, los seguidores de los Celtics de Bloemfontein, son los más animosos de este país. "El campo será una caldera", avisa el central, Matthew Booth.

En el tríptico recuerdan a los aficionados que los responsables del campo están para servir y recomiendan llegar dos horas antes al estadio, enseñar la entrada cuando se exija, sentarse únicamente en el sitio fijado en su boleto, cooperar durante los cacheos, no entrar en áreas prohibidas, dejar las salidas de emergencia sin obstáculos y los pasillos de las gradas libres. También advierte que no conviene fumar durante los partidos salvo en zonas autorizadas y recuerda la prohibición tajante de consumir bebidas alcohólicas, que no se pueden grabar imágenes del partido y difundirlas después sin permiso de la organización, que nos se tolerará el consumo de drogas -la marihuana se fuma por todos los rincones del país- ni actitudes racistas en las gradas. Además, advierte que está terminantemente prohibido saltar al campo así como orinar fuera de los lavabos, y el uso de fuegos artificiales, seguir el partido de pie sobre los asientos, entrar con animales, objetos contundes que pudieran generar riesgos para el resto de asistentes o tan voluminosos que no puedan ser guardados debajo del asiento .

África no está tan lejos. De hecho, muchas de las prohibiciones y consejos del documento que reparte la organización deberían ser tenidos en cuenta en la mayoría de campeonatos europeos, incluida la Champions League, porque no se cumplen.

La vuvuzelas, en cualquier caso, le dan el toque singular. Están autorizadas para martirio, principalmente, de los jugadores suplentes. "Es un infierno, me vuelven loco", ha dicho Güiza. Son unas trompetas larguiruchas de muchos colores que los aficionados al fútbol hacen sonar interrumpida e insoportablemente durante el 99% del partido. No son más inaguantables que los cánticos de las barras argentinas -ese "oooooh, Argentina, yo te quiero", por ejemplo- que perforan el cerebro a los espectadores durante los partidos y, se supone, alcanza tanto efecto entre los jugadores como el sonido trompetero en los estadios africanos. No se prohíbe cantar a los argentinos, así que no está claro que la FIFA acabe con la peculiar forma de animar de los surafricanos en el próximo Mundial. Cuentan que el sonido de estas trompetas recuerda a las que anunciaban la llegada del tren que llevaba a los negros de vuelta a sus guetos tras el toque de queda durante los duros y largos años del deleznable sistema de discriminación racial surafricano.

Hoy se mide España con los bafana-bafana y sabe lo que le espera: Una caldera con sonido de trompeta. Una simple cuestión cultural: Si hay partido, hay trompetas. Y para la FIFA, eso parece mayor problema que un césped seco.

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