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El conflicto de Tíbet irrumpe en la ceremonia de encendido de la antorcha olímpica

Activistas pro-Tíbet piden el boicot a los Juegos en la antigua ciudad griega de Olimpia.- El pebetero inicia su camino hacia Pekín por los cinco continentes, incluyendo la subida al Everest

La antorcha olímpica ya está en marcha de camino a Pekín y, como se temía, la revuelta de Tíbet contra la dominación china se ha hecho presente en la ceremonia de encendido de la tea, que se ha celebrado esta mañana en la antigua ciudad griega de Olimpia. Minutos antes de que la actriz griega Maria Nafpliotou encendiera la antorcha frente al templo de Hera y se la entregara al primer relevista, Alexandros Nikolaidis, medalla de plata en taekwondo en Atenas, dos activistas pro-Tibet han interrumpido brevemente el discurso del representante chino de los Juegos, Lui Qi, portando una pancarta y tratando de hacerse con el micrófono. Han sido retirados por agentes griegos sin más incidentes.

Bajo el escaso sol que hoy brillaba en el sitio arqueológico de Olimpia, donde se celebraban los antiguos Juegos, Nafpliotou, que oficiaba de suma sacerdotisa, ha encendido la llama olímpica en el espejo cóncavo situado frente al templo de Hera y la ha entregado a Nikolaidis, encendiendo con el suyo el pebetero que portaba el atleta griego, el primer relevista de un periplo de seis días de la llama por Grecia, antes de ser entregada, el próximo día 30, a los chinos. Entonces iniciará la antorcha un recorrido de cinco meses por los cinco continentes que culminará el próximo 8 de agosto en Pekín, en la ceremonia de apertura de los Juegos.

El símbolo por excelencia de los Juegos llegará a la capital china el 31 de marzo para comenzar con el relevo a varios países. Otra llama se dirigirá hacia el Tíbet para ascender hasta la cima del Everest (de 8.848 metros de altura). Precisamente el paso de la antorcha por el país de los lamas se ha visto estos días ensombrecido por la revuelta popular contra la dominación china. Pekín ha organizado un amplio dispositivo de seguridad en Tíbet y extremará las precauciones cuando la antorcha ascienda hasta el Everest, con el objetivo de prevenir cualquier manifestación "que altere la unidad nacional".

Tíbet en Olimpia

De hecho, el conflicto se ha hecho presente en la ceremonia, poco antes del encendido de la antorcha, cuando dos activistas han burlado las estrictas medidas de seguridad y han interrumpido brevemente el discurso del representante chino, Lui Qi, del Comité de Organización de los Juegos. Los activistas, de la ONG Reporteros Sin Fronteras, portaban una pancarta en la que se representaban los aros olímpicos con esposas policiales y se podía leer "Boicoteen al país que pisotea los derechos humanos". Al grito de "libertad, libertad" han tratado de llegar al estrado desde donde hablaba Liu, pero han sido interceptados por los agentes que custodiaban el acto.

Pese a la revuelta, el Gobierno chino ha confirmado que el ascenso a la cima seguirá adelante, a pesar de que los tibetanos en el exilio pidieran al Comité Olímpico Internacional (COI) que no pasara por la región. Algunos grupos de defensa de los Derechos Humanos han pedido directamente el boicot de los Juegos.