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Crónica:FÚTBOL | 23ª jornada de Liga

El Zaragoza recupera al Barça

El equipo azulgrana rompe con pasmosa facilidad la defensa de un rival desquiciado por sus litigios con los árbitros

Desquiciado y mal remendado el Zaragoza, el Barcelona se repuso en La Romareda de su sangrante derrota frente al Atlético y ahora aguarda con ganas la respuesta del Madrid en Pamplona. Aunque el marcador invita a retomar el hilo del partido de Sevilla, los azulgrana simplemente sancionaron los errores blanquillos y agradecieron el comportamiento del árbitro, al que la rechifla de la hinchada maña le importó un bledo. La carga ambiental con que se preparó el encuentro acabó por electrocutar al propio Zaragoza, cuyas concesiones fueron tantas que los azulgrana se regalaron una goleada reparadora con una comodidad insospechada. Apenas sin dar golpe, el Barça se reencontró un triunfo que los aragoneses sólo discutieron mediado el segundo acto, con una actuación muy interesante de Galletti. Demasiado tarde para La Romareda, que continúa más contrariada y fastidiada que antes de librarse la contienda.

El Zaragoza se condenó nada más empezar con un gol en propia puerta que relativizó la alineación de Víctor Muñoz, mutilada por los árbitros y los comités y rebajada por el propio técnico, que prefirió un tercer medio (Generelo) a un único delantero (Javi Moreno), decisión igualmente discutible. El gol que se metieron entre Toledo y Rubén es reprobable se mire desde donde se mire porque se equivocaron los dos. El lateral pecó de suficiencia y retrasó la pelota para el perfil malo del portero, que es zurdo, y el guardameta, el cuarto en la nómina local, se la comió por novato.

La jugada retrató la destemplanza y el mal humor que se vive en Zaragoza desde que el equipo salió escaldado de Albacete y subrayó la importancia que tienen en el Barça la presión de Eto'o y las diagonales de Giuly. Apretó el camerunés, porfió el francés y se aflojó el Zaragoza, presa de la contrariedad y la fatalidad, peleado con el mundo del fútbol porque en la Liga nadie le dispensa el trato de campeón de Copa.

Al Barcelona tampoco le ayudó en su juego el gol que le regalaron los aragoneses. Márquez perdió el sitio como medio centro y el equipo se descompensó de mala manera. Rijkaard retrasó al mexicano a la posición de central, recurrió a Van Bronckhorst como medio centro y Oleguer pasó a defender al revoltoso Cani. Igualado el encuentro y neutralizados los dos equipos, Víctor retiró a Generelo para dar entrada a Javi Moreno y el Zaragoza se quebró.

Partido por la mitad el equipo maño, el Barça le descuartizó con Ronaldinho de enganche. Retrasó el brasileño su posición a la línea de medios y profundizó para las salidas de Giuly y Eto'o, cuya velocidad resultó imposible de defender para el Zaragoza. Todas las llegadas azulgrana finalizaron en ocasión o en gol. Hasta cinco uno contra uno se contaron ante Rubén por el ingenio barcelonista y por la anuencia del árbitro, que en cada decisión certificó la superioridad forastera: a instancias del linier anuló un penalti y la tarjeta roja de Valdés por fuera de juego previo de Galletti con 0-1 en el marcador, dio por bueno el tanto de Giuly después de que Eto'o arrancara en posición antirreglamentaria y no le pitó penalti al portero del Barça en una acción punible sobre Cani. Demasiados contratiempos para el Zaragoza, siempre a merced de un Barcelona que a la media hora ya había cerrado un partido que en su inicio pintaba eterno.

Quizá para que ningún futbolista se confiara por la ventaja, Rijkaard recomenzó el partido tras el descanso y plantó al equipo de la misma manera que lo había empezado. El Barça se comportó igualmente de mal: se desenchufó y ganduleó un rato. El Zaragoza, que ya había rematado dos veces al palo, fue ganando terreno y finalmente encontró la meta en un remate precioso de Galletti. El tanto despertó al Barcelona, que se puso de mala leche y atajó cualquier duda con un cuarto gol de Márquez.

Ya no hubo más que decir. Pocas veces se había encontrado tan a gusto el Barcelona en La Romareda, un campo generalmente hostil, como aseguran las estadísticas. Anoche, sin embargo, no fue exigido en ningún momento y pudo disimular cualquiera de sus deficiencias futbolísticas. Más que resolver incógnitas, espantó al contrario y espabiló a tiempo. A constatar, si acaso, que las victorias azulgrana comienzan habitualmente en campo ajeno con la presión de las puntas, y ayer el Zaragoza se venció a la que Eto'o, sublime en el tercer gol, y Giuly enfrentaron la defensa contraria. Llegados uno y otro equipo escocidos a la cita, el Barcelona tuvo menos miedo que el Zaragoza. Al Barça le conviene jugar tensado, achuchando al rival. Así no sólo luce su juego de ataque sino que disimula sus carencias defensivas. El Zaragoza se aflojó y simplemente certificó la superioridad del Barça en un momento de aprieto para el líder. Prevenidos, resolvieron sus apuros los azulgrana y dejaron la pelota en Pamplona para que hoy saque el Madrid

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