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Crónica:

El Murcia frustra el liderato del Valencia (2-2)

Las intenciones del Valencia de retornar al liderato de la Primera División sucumbieron ante el empuje del Murcia, urgido por las necesidades de escapar de la parte baja de la tabla y que sólo estuvo apartado del triunfo como consecuencia del acierto del valencianista Mista.

El Murcia presentó cuatro novedades en el once inicial -Roteta, Loeschbor, Michel y Esnaider- en relación al encuentro que perdió 4-1 contra el Mallorca. El dominio fue local en los minutos iniciales, con dos aproximaciones -de Richi y Acciari- que no inquietaron en exceso a Cañizares.

Sin embargo, la amenaza murciana no sobresaltó al Valencia, que a los once minutos se adelantó en el marcador. Mista terminó con una serie de rechaces en el área de Juanmi para enviar el balón a la red. Ante esta situación el Murcia no cesó en su empeño de acosar a la meta valenciana, que se encerró en defensa a la espera de la mejor ocasión para explotar su contragolpe. El equipo dirigido por Joaquín Peiró tuvo el empate a su alcance por medio de Acciari, que no acertó en su remate de cabeza en un córner botado por Luis García.

Fue la advertencia local. Tres minutos más tarde una acción a balón parado propició el empate a uno. Michel sacó una falta, Loeschbor remató de cabeza y Richi en el área pequeña envió el balón a la red. La euforia del Murcia se extendió en el arranque de la segunda mitad. La primera acción supuso la ventaja del equipo de Peiró. Un rápido contraataque dirigido por Fredi, con 'pase de la muerte' incluido, fue aprovechado por Michel para lograr el 2-1.

Sin embargo, la alegría fue efímera para el bloque murciano porque Mista aprovechó un perfecto centro de Carboni para batir a Juanmi para lograr el empate. Y eso que antes el Murcia desplegó momentos de fútbol de gran calidad con aproximaciones de Fredi y Esnaider que llevaron la euforia a la grada. Sin embargo, desde el equilibrio en el marcador y la presencia de Pablo Aimar en el terreno de juego las fuerzas se igualaron.

El desgaste físico pasó factura a ambos equipos, que dejaban la suerte de sus aproximaciones a esporádicas acciones individuales que nunca encontraron fin.

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