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REPORTAJE

Brasil sigue en la calle aclamando a sus héroes

La selección campeona del mundo interrumpe la celebración y deja sin festejo a los hinchas de Sao Paulo tras ser adorada por millones de personas en Brasilia y Río

Brasil entero sigue en la calle adorando a sus héroes, a los campeones del mundo de fútbol. La selección del penta ha sido aclamada esta madrugada por una legión delirante de fanáticos de Río de Janeiro, segunda escala en un maratoniano festejo que comenzó ayer en Brasilia y resultó en un fiasco para la torcida de Sao Paulo, que se quedó en la calle y sin equipo.

Tras la locura colectiva que la selección desató en la capital, Ronaldo y compañía se encontraron finalmente con sus fieles de Río de Janeiro, aunque el equipo contaba ya con sus primeras bajas, nada menos que 10.

En Brasilia abandonaron la fiesta Gilberto Silva, Vampeta, Dida, Junior, Edilson y Lucio, que optaron por viajar a sus domicilios en el interior. Al llegar a la cidade maravilhosa Rivaldo, Ronaldinho Gaucho, Roque Junior y Rogerio Ceni también tiraron la toalla y viajaron hacia las localidades en las que viven sus familias.

El desfile de la victoria, con Ronaldo como principal figura, comenzó en el aeropuerto, donde los jugadores subieron a un enorme camión que recorrió las principales avenidas de la ciudad hasta desembocar en las playas de Flamengo y Botafogo.

Allí, en medio de una multitud calculada en 500.000 personas, Luiz Felipe Scolari pidió disculpas, explicó que hacía ya 60 horas que habían salido de Japón y dijo que tenía que "mandar a la gente [por los jugadores] a dormir".

Homenajes y condecoraciones

Atrás habían quedado cientos de miles de personas apretujadas en las avenidas que bordean las arenas de Río, que habían conseguido su objetivo de ver de cerca a los jugadores, aún cuando la noche había caído ya sobre la ciudad.

La selección brasileña desembarcó ayer en su país para iniciar un recorrido de casi 2.000 kilómetros en casi 15 horas. En la capital, los campeones del mundo habían sido recibidos por unas 500.000 personas. Fueron homenajeados y condecorados por el presidente, Fernando Henrique Cardoso, y emprendieron viaje hacia Río de Janeiro. Pero el brusco final de la fiesta dejó frustrada a una multitud de hinchas de Sao Paulo que aún tenían la esperanza de ver hoy a sus héroes. Según los organizadores, era imposible continuar, aunque aún quedaban 13 jugadores dispuestos a continuar y un país entero que sigue en la calle celebrando el penta.

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