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FÚTBOL

Guardiola finaliza esta noche la sanción de cuatro meses por dopaje

El centrocampista catalán seguirá luchando en los tribunales para defender su inocencia. -Camacho lo mantiene en su lista para ir al Mundial

Se acabó. Al menos la sanción impuesta por la autoridades italianas, aunque parece que la lucha continuará más allá de los terrenos de juego. Pep Guardiola volverá esta madrugada, a partir de las 0.00 horas, a ser "un jugador más", a intentar ganarse un puesto en la selección española que acuda al próximo Mundial de Japón y Corea y a demostrar sobre el campo su inocencia de dopaje.

A esa hora terminarán los cuatro meses de suspensión que por su doble dopaje por nandrolona fue sancionado un Guardiola que siempre ha levantado la bandera de su inocencia, hasta el punto de que ha decidido acudir a la magistratura ordinaria "cueste lo que cueste y tarde el tiempo que tarde".

Guardiola podrá volver este domingo, en el partido liguero que el Brescia jugará en casa ante el Perugia, a ser lo que más le gusta, a ser "uno más"; es decir, un jugador con el que Carlo Mazzone, su técnico, pueda disponer según su criterio técnico y no descartar por suspensión.

Atrás quedarán cuatro meses de despachos y grada, de ver los partidos a distancia, de impotencia por no poder jugar por algo que, según sus palabras, aún sigue sin saber "qué paso", por dónde le llegó y que aún no le ha sido explicado. Un periodo de sufrimiento, de verse envuelto en mil y una polémicas, de ser asociado su nombre al de la nandrolona, un enemigo invisible y, por ello, el peor rival. Pero que le ha apartado de lo que su gran pasión.

Largo proceso

Una nandrolona por la que dio positivo en los controles antidopaje a que fue sometido tras los partidos Piacenza-Brescia (21 de octubre 2001) y Lazio-Brescia (4 de noviembre 2001). Positivos que fueron desvelados el 22 de noviembre y el 28 de mismo mes, respectivamente, y que, tras la primera de estas fechas, le ha impedido jugar, primero por vía suspensión cautelar y, luego, por la suspensión definitiva de cuatro meses y 50.000 euros de multa.

Una suspensión a la que se llegó tras un largo y complejo procedimiento que vio a Guardiola desfilar por el Laboratorio Antidopaje del Comité Olímpico Italiano (CONI) en Roma (contra-análisis), la Fiscalía Antidopaje del CONI (apertura del proceso deportivo), la Comisión Disciplinaria de la Liga Profesional en Milán y el Comité de Apelación de la Federación Italia de Fútbol(FIGC) en Roma.

En medio quedaron para Guardiola multitud de papeles, consultas legales y exámenes médicos por media Europa, esperanza, sinsabores e impotencia. Y, sobre todo, una inquebrantable defensa en "voz alta", casi a gritos, su "total inocencia". Ahora, Guardiola ya es libre, puede volver a saltar a los terrenos de juego y, lo que es más importante, puede aún "agarrar" el tren de la Copa del Mundo, para satisfacción, sobre todo, de José Antonio Camacho.

Pero Guardiola no es del todo feliz. Su nombre aún "no está limpio". Y ello es algo que tiene "muy dentro", que prácticamente le come. Se sabe y se tiene por inocente y, como dijo desde el primer momento, no desea que su brillante carrera deportiva se vea "manchada" un solo ápice por una mínima duda que ponga en entredicho una integridad que, como deportista y persona, siempre ha defendido y evidenciado dentro y fuera de los terrenos de juego.

Por ello, cuando esta noche Guardiola pueda volver a jugar, en realidad no iniciará más que una etapa en la lucha del centrocampista español por demostrar al mundo en los campos que "está y ha estado siempre limpio". Mucho más larga, y seguramente más complicada, será la que, como anunció hace tiempo, mantendrá en los despachos de los juzgados civiles.

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