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EL LIBRO DE LA SEMANA | 'EL MAESTRO Y MARGARITA'

El diablo triunfa en Moscú

Una nueva traducción de 'El maestro y Margarita' nos permite acceder en castellano a la edición definitiva de un clásico del siglo XX maltratado por la censura soviética

Mijaíl Bulgákov (derecha) y su amigo L. V Baratov, en 1928.
Mijaíl Bulgákov (derecha) y su amigo L. V Baratov, en 1928.

El maestro y Margarita es una de las más grandes novelas de la literatura del siglo XX. El llamado deshielo de la Unión Soviética hizo posible que la novela, concluida con la muerte de su autor en 1940 y preservada de la criminalidad censoria del periodo estalinista, se publicase, aunque recortada, a finales de 1966 y principios de 1967. En España se editó por primera vez en 1969 por Alianza en traducción de Amaya Lacasa, que incluía una parte importante de las secciones suprimidas en la edición rusa 1966-1967 por la censura soviética. Fue la traductora quien la recomendó al editor Jaime Salinas. En 1990, Lidia Yanóvskaya fijó el texto definitivo, que es el de esta edición. En 2014, Marta Rebón, que pertenece a una nueva y notabilísima generación de traductores del ruso (Víctor Gallego Ballestero, Fernando Otero, ella misma…), tomó el relevo para cumplir con la idea de que, con el paso del tiempo, toda traducción de un clásico (moderno, en este caso) conviene que sea actualizada y completada. Esto es lo que ha hecho finalmente la traductora con esta edición de 2020, supongo que afinando y perfeccionando la suya anterior. Y ahora podemos afirmar que estamos ante la traducción canónica de esta obra maestra.

El dominio del humor y lo grotesco, admirablemente presente en El maestro y Margarita, pertenece por derecho propio a las vanguardias artísticas que aparecen en el primer tercio del siglo XX, pero sobre todo conecta con la tradición satírica de la literatura rusa y, en especial, su gran referente: Nikolái Gógol. En la novela se distinguen tres historias principales. La primera, la aparición del Diablo —aquí llamado Voland— y su extravagante séquito en Moscú, que culmina con una gran velada de magia que subvierte estrepitosamente los fundamentos y valores establecidos de la vida moscovita. La segunda es la historia de amor de un escritor al que el Estado impide publicar su novela —el Maestro— y una mujer casada —Margarita—. La tercera es la historia que protagoniza Poncio Pilatos en los días del prendimiento y crucifixión de Cristo.

El diablo triunfa en Moscú

En su conjunto, la novela, de extraordinaria riqueza y complejidad, podemos dividirla en dos partes: en la primera predomina el relato de los desaguisados que organiza el Diablo en Moscú y en ella se insertan dos capítulos de la narración de Poncio Pilatos; en la segunda, la complicación estructural se acentúa porque se da entrada además a la historia del Maestro y Margarita. También descubrimos que la narración de Poncio Pilatos es, en realidad, la novela del Maestro.

Bulgákov utiliza al Diablo y su banda como medio de poner en ridículo el asfixiante aparato administrativo y social de la burocracia comunista. La tradicional imagen religiosa del Paraíso recobrado en la “otra vida” tiene en el comunismo su propia versión: la del Paraíso en la Tierra, pues se considera capaz de derrotar comunitariamente al Mal —el capitalismo, pongo por caso— y de conquistar el Futuro. Bulgákov, con la figura del Diablo, dinamita esta creencia. El Diablo representa aquí algo más que la malicia, es la representación de lo imprevisto, de lo no planificable, del poder del misterio en la vida de los seres humanos y de la fuerza de la imaginación. Por medio de Voland, el autor pretende desafiar y exorcizar aquel paraíso comunista que Stalin estaba construyendo sobre los cadáveres de sus conciudadanos

Asunto de gran calado en la novela es la relación de los amantes entre sí y su papel simbólico en el conjunto de la obra. Definido el elenco de personajes del Sistema, el Maestro es el único que duda (además del infeliz poeta conocido como Deamparado, que trata de hacer carrera literaria, lo que le convertiría en un funcionario de la literatura, y al que han encargado un poema para demostrar que Cristo nunca existió). Pero el pobre poeta conoce la historia de un tal Joshuá Ga-Nozri que le relata el Diablo, relato que le angustia y le abre los ojos por su veracidad. Desamparado se encuentra entonces con el Maestro, personificación del Artista, al que cuenta su triste historia, y éste se revela como el autor del relato que tanto ha impresionado al poeta, quien, en un acto de lucidez, renuncia a la escritura. El Maestro, el Artista, un hombre puro, casi místico, conoce en cambio el amor en la persona de Margarita y el arte con su creación novelística. Bulgákov sugiere un paralelismo de sentido entre Joshuá y el Maestro: crucificados ambos, su obra permanece.

Y por fin tenemos la pasión de Cristo, que aparece ceñida más bien a la concepción primitiva del cristianismo como un auténtico movimiento de liberación. Pilatos, por su parte, se muestra como un observador atormentado y reflexivo que contempla de lejos a esa multitud, a esa ciudad que detesta y a la que debe entregar a Joshuá a cambio de Bar-Rabbán, pero en su distancia hay un tono trágico y un tormento moral, a diferencia del Diablo, en el que no hay tormento sino fastidio, pues no es humano. Todo se entrelaza a la perfección.

Esta magnífica edición no solo ofrece la espléndida traducción ya mencionada al principio, sino también un estupendo aparato de notas. La potencia simbólica de la novela se multiplica hasta la genialidad. Su poder de sugerencia y su multiplicidad de sentidos hacen de El maestro y Margarita un prodigio de invención literaria, de audacia expresiva y de perennidad.

El maestro y Margarita

Mijaíl Bulgákov

Traducción de Marta Rebón

Navona, 2020. 560 páginas. 29,90 euros

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