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The Streets: la gran fiesta de la madurez

El último disco de Mike Skinner es una sucesión de temas brillantes y extremadamente divertidos

Mike Skinner, en un concierto de The Streets en el Hurricane Festival de Nuerburgring (Alemania) en junio de 2019.
Mike Skinner, en un concierto de The Streets en el Hurricane Festival de Nuerburgring (Alemania) en junio de 2019. Redferns / Getty

A mediados de la primera década de este siglo, Mike Skinner, un tipo de Birmingham criado en Londres, se convirtió en uno de los mayores fenómenos del Reino Unido. Su mezcla de hip-hop, UK garage, drum and bass y electrónica, junto a unas letras en las que era capaz de dotar de épica a devolver un DVD al videoclub y fracasar en el intento, de dramatismo al hecho de solo tener cobertura en la cocina o incluso de vacío metafísico a acostarse con una celebridad y creerse por un momento que le puedes gustar, resultaba irresistible. Se convirtió en la voz de una generación.

Hace nueve años anunció que lo dejaba, tras editar un disco, Computers And Blues, que sufrió ese tan habitual como poco explicable fenómeno dentro de la escena que hace que la audiencia, casi por consenso, decida que un artista ya no es relevante, aunque esté sacando todavía buena música. Ahora retorna con un largo en el que colaboran desde Tame Impala hasta Idles, pasando por un puñado de colegas de la escena del hip-hop británico. Una gira de grandes éxitos en 2017 y las deudas que han aceptado tener con él las nuevas estrellas del hip-hop volvieron a colocarle en el mapa. Lanzó un puñado de erráticos singles que no presagiaban nada bueno, flirteó con el rock y anunció disco de retorno.

The Streets: la gran fiesta de la madurez

None Of Us Are… es mucho mejor de lo que podría esperarse de alguien que definió su idiosincrasia a partir del humor autoparódico y la empatía generacional, pero que hoy tiene ya 40 años y dos hijos. El disco es una sucesión de temas brillantes y extremadamente divertidos que utilizan las armas facilitadas por las tendencias actuales en la escena electrónica para crear un artefacto que solo podría haber hecho este señor que debutó en 2004. Hay colaboraciones en cada tema, pero en vez de redundar eso en algo incoherente, lo que hace es dotar de empaque al producto. Su relación con las mujeres es más sana, su forma de divertirse es más paródica que hedonista y ha cambiado los videojuegos por las redes sociales. Su voz sigue siendo inconfundible y su forma de rapear se mantiene tan dislocada como atractiva. Este álbum es la materialización de aquella fantasía recurrente de casi todos los que alcanzan la mediana edad que les hace desear, más a menudo de lo recomendable, volver a tener 20 años pero con todo lo que suponen que han aprendido en estos 20 años que han pasado desde entonces.

None Of Us Are Getting Out Of This Life Alive. The Streets. Island.