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Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 18)

‘Babelia’ recomienda los mejores libros, discos, películas, series, cómics y videojuegos para disfrutar en casa

Fotograma de 'Una chica vuelve a casa sola de noche'.
Fotograma de 'Una chica vuelve a casa sola de noche'.

Babelia propone un libro, un disco, una película, una serie, un cómic y un videojuego cada día, mientras dure el confinamiento en los hogares y la parálisis del sector del ocio, para poder disfrutar de la cultura desde casa.

UN LIBRO: El disputado voto del señor Cayo, de Miguel Delibes

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 18)

“Imagina, por un momento, que un día los dichosos americanos aciertan con una bomba como esa de neutrones, que mata pero no destruye. Bueno, es una hipótesis, una bomba que matara a todo dios menos al señor Cayo y a mí. Pues bien, si eso ocurriera, yo tendría que ir corriendo a Cureña, arrodillarme ante el señor Cayo y suplicarle que me diera de comer, ¿comprendes? El señor Cayo podría vivir sin Víctor, pero Víctor no podría vivir sin el señor Cayo. Entonces, ¿en virtud de qué razones le pido yo el voto a un tipo así, Dani, me lo quieres decir?”. La literatura está llena de premoniciones. Víctor es militante de un partido de izquierdas que, durante la campaña de las primeras elecciones democráticas, las del 77, viaja a un pueblo remoto de Castilla para ganarse a sus tres habitantes. Allí se encuentra con Cayo Fernández, de 82 años, con el que intercambia lo que Delibes, amante del tenis, llamó un “peloteo de argumentos”. El resultado de la charla con aquel “ser primitivo” al que trata de “meter en el engranaje” queda claro en la hipótesis de la bomba, intercambiable hoy por el coronavirus: “Este tío, coño, es como Dios, de la nada saca cosas”.

Aunque la fortuna del título suele arrastrar la lectura de la novela al terreno electoral, su autor, que la publicó en 1978, tuvo claro desde el principio que la clave era la disputa entre la extrema división del trabajo turbocapitalista y la durísima autosuficiencia el campo. “Este tío sabe darse de comer, es su amo, no hay dependencia”, dice Víctor en otro momento. “No hemos sabido entenderles a tiempo y ahora ya no es posible. Hablamos dos lenguas distintas”. El resto, bien lo sabemos, es la vuelta a Thoreau y el lamento por la suerte de la España vacía, vaciada o envasada al vacío. El centenario de Miguel Delibes, que se celebra este año, irrumpe con una pregunta metafísica: ¿quién va a recoger la cosecha? Javier Rodríguez Marcos

El disputado voto del señor Cayo, de Miguel Delibes. Destino, 1978. Disponible en edición digital como préstamo gratuito en las bibliotecas públicas (eBiblio). También, en ediciones digital e impresa en Todos tus libros y Amazon.

 

UNA PELÍCULA: Una chica vuelve a casa sola de noche, de Ana Lily Amirpour

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 18)

Bad City. Una ciudad iraní. Una mujer camina por las calles áridas. Es la chica. No tiene nombre. Su aspecto frágil esconde su gran secreto: es una vampira. Y va a encontrar en ese territorio, en el que la vida se celebra en el interior de las casas mientras que las calles solo sirven como meros caminos a transitar a toda velocidad, su coto de caza. En 2014, la directora Ana Lily Amirpour, de familia persa, nacida en Reino Unido y criada en California, estrenó Una chica vuelve a casa sola de noche, una traslación de las leyendas vampíricas a Oriente Medio. Rodada en blanco y negro y en California, aunque en farsi y reconstruyendo una ciudad de mediano tamaño de Irán, el thriller arrasó en festivales de todo el mundo gracias a su poderosa imagen, su cuidadísima banda sonora y a unos personajes carismáticos. Amirpour decidió primar estos mimbres por encima del guion, con lo que obtuvo el perfecto filme gafapasta de vampiros. Muy disfrutable, eso sí. Sobre todo, porque halló en Sheila Vand, su protagonista, un rostro enigmático e hipnótico. Esa chica, superviviente en un mundo machista y despectivo con todo lo femenino, se mueve en esas sombras en las que los hombres arrinconan, despectivos, lo femenino. Solo un chaval, Arash, será capaz de ver más allá. Influida por Jarmusch y toda la cultura pop –fascina la decoración de la habitación de la protagonista, con wannabes de Michael Jackson y Madonna mezclados con carteles reales de, por ejemplo, los Bee Gees–, Amirpour construyó en Una chica vuelve a casa sola de noche un filme perfecto para esta época de calles desiertas y encuentros furtivos. Gregorio Belinchón

Una chica vuelve a casa sola de noche. Ana Lily Amirpour. 2014. La película está disponible en Filmin.


UN DISCO: Homenaje a Antonio Chacón, de Enrique Morente

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El cantaor Don Antonio Chacón (1869-1929) fue un gran creador de estilos y, a su vez, catalizador de la herencia de artistas legendarios. Todo un grande de su tiempo que, sin embargo, pasó de ser divinizado a casi demonizado en unas cuantas décadas, víctima de una flamencología excluyente. Se puede decir que, cuando Enrique Morente le dedica este disco homenaje en 1977, su figura no cotizaba precisamente al alza. La grabación es, pues, exponente del carácter artísticamente insumiso del cantaor granadino, que actúa a contracorriente del canon imperante en ese momento al realizar una refrescante mirada hacia atrás para ir hacia adelante. Es marca de la casa: hacer nuevo lo viejo, pasando del clasicismo a la vanguardia. Un disco antológico del legado chaconiano, que firmó a dúo con el guitarrista Pepe Habichuela, autor de un toque brillante y canónico. La obra, con veinte cortes en un doble LP, recibió el Premio Nacional de Música. Fermín Lobatón

Homenaje a Antonio Chacón. Enrique Morente. Clave, 1977. El disco se puede escuchar en Spotify.


UNA SERIE: Colombo

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En tiempos de incertidumbre, son más necesarias que nunca las certezas. Reconforta saber que al menos algo, aunque sea en la ficción, va a terminar bien. Con Colombo, uno puede estar seguro de dos cosas: que ese hombre con gabardina y despiste permanente va a acordarse en el último momento, justo antes de salir por la puerta, de hacer la pregunta clave al sospechoso, y que, por muy perdido que parezca, siempre dará con el culpable. Al final de cada capítulo, las cosas siempre terminan bien. Nada mejor que saber eso en estos momentos. Peter Falk interpretó al singular detective, uno de los más conocidos de la televisión, en 69 episodios, la mayoría de ellos emitidos entre 1971 y 1978, aunque el personaje volvió en 1989 y en algunos especiales posteriores. Al contrario de lo que suele ocurrir en las series policiales, donde la gracia está en adivinar quién es el asesino, aquí lo habitual es que los episodios (de entre 70 y 90 minutos, a modo de telefilmes) comiencen mostrando el crimen. Los culpables suelen ser, además, miembros de la clase alta estadounidense que desprecian y miran con condescendencia a ese teniente que llega al lugar del crimen en un coche ruinoso, fumando un puro, desarmado y, aparentemente, bastante despistado.

Cuatro premios Emmy y un Globo de Oro –fue candidato en 10 ocasiones– ganó Peter Falk por ese Colombo que le convirtió en el actor mejor pagado de la televisión en su momento. En España, hasta siete actores de doblaje pusieron voz al personaje en diversas etapas, cadenas y formatos para que pudiera decir una y otra vez ese “solo una cosa más…”. Natalia Marcos

Colombo. Richard Levinson y William Link. NBC y ABC. 1971. La serie está disponible en Amazon Prime Video y Movistar + bajo demanda y en Paramount Network en abierto.

 

UN CÓMIC: Cassandra Darke, de Posy Simmonds

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Existe la creencia establecida de que el cómic es una forma híbrida de dibujo y texto, muchas veces utilizada como excusa para colocarlo un escalón por debajo de ambas expresiones. Sin embargo, solo con un rápido vistazo a la historia del noveno arte es posible concluir que la historieta es un arte en sí mismo que hunde sus raíces en la narración dibujada, la segunda forma de narración tras la oral. El texto en el cómic no es necesario: es un recurso más, una estrategia que el autor aprovecha y que puede tener incluso un significado puramente visual, como en las onomatopeyas. Sin embargo, sí que existe una hibridación exitosa entre los lenguajes del cómic y de la literatura, con nombre propio, además: Posy Simmonds. La autora británica ha conseguido encontrar un estilo propio y definido en sus obras, caracterizado por la inclusión de textos literarios en sus cómics, logrando que ambos se fusionen con fluidez, generando una dinámica interna que evita la sensación de libro ilustrado y permanece en el ámbito de la historieta. El anclaje con la literatura es doble: las obras de Simmonds nacen siempre desde la relectura de clásicos como Flaubert (Gemma Bovery) o Thomas Hardy (Tamara Drewe). Cassandra Darke, su última obra, es fiel a su trayectoria, planteando una ácida crítica del mundo del arte, desde la reinterpretación de Dickens con ecos de John Kennedy Toole, que no renuncia al thriller y la intriga, en una mezcla tan inesperada como apasionante. Difícil es no sentirse atraído por esta misántropa versión de Miss Marple vestida de Ignatius J. Reilly de clase acomodada, que cae a los infiernos del género popular desde las alturas del high-brow de galerías de relumbrón, en una aparente dulcificación de su personalidad que no es tal: es el lector desprevenido el que acaba amándola. Álvaro Pons

Cassandra Darke. Posy Simmonds. Salamandra Graphic, 2020. El cómic está disponible, en edición digital e impresa, en Todos tus libros, Fnac y Amazon


UN VIDEOJUEGO: Dark Souls

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El mundo de los videojuegos, como quien dice, está todavía en pañales en cuanto a la construcción de su propia identidad cultural. En ese escenario, se podría pensar que la tendencia es la de recrear aquellas cosas que triunfan. Y, sin embargo, ocurre lo contrario: el medio es tan ecléctico, tan magmático, que cada año hay un puñado de juegos que sorprenden por la radicalidad y originalidad de sus propuestas. Aun así, a veces caen meteoritos en este planeta interactivo. El último de ellos (además de los juegos de battle royale) ocurrió en 2011 con un juego oscuro y rabiosamente difícil: Dark Souls. Una fantasía gótica medieval creada por Hideteka Miyazaki, poblaba de pesadillas en la que morir era algo que hacíamos cada pocos pasos. Literalmente. Una reivindicación de la brutalidad y de la dificultad que, sin embargo, dio con la clave para hacer de su experiencia algo inmensamente profundo y gratificante. Una fórmula que desde entonces ha sido replicada hasta la saciedad, pero de la que conviene siempre volver al origen. Jorge Morla

Dark Souls. FromSoftware/Bandai, 2011. El juego está disponible para PS3, Xbox 360, Windows, PS4, Xbox One y Switch.