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La sonrisa se hiela en la televisión

Humor y tragedia se dan la mano en comedias televisivas que se atreven a tratar temas como la muerte o la vejez

Sian Clifford (izquierda) y Phoebe Waller-Bridge, en la segunda temporada de 'Fleabag'.

La risa se ha congelado en la televisión. Series como Louie, Transparent o Girls insuflaron aires nuevos a un género, el de la comedia, que necesitaba renovarse y superar las clásicas sitcoms en las que los chistes se suceden y que apenas tienen trama que vaya más allá del episodio de turno. Incluso títulos que siguen manteniendo un formato tradicional, como Día a día o black-ish, se adentran en temas serios. La combinación de la risa y las lágrimas se ha hecho tan habitual que ahora la excepción parece ser la comedia pura y dura. Las herederas actuales de esas dramedias son series que pueden resultar muy divertidas, e incluso llegan a provocar la carcajada, pero, al mismo tiempo, guardan un poso oscuro e incluso triste en su fondo. La separación entre la risa y el llanto puede estar en una sola línea de diálogo.

Entre las comedias nominadas a los premios Emmy, que se entregarán el próximo 22 de septiembre, varias se podrían inscribir dentro de esa categoría que en realidad combina comedia y drama pero se narran en formato de 30 minutos. Una de las últimas grandes revelaciones en este sentido ha sido Fleabag. La creación de Phoebe Waller-Bridge, también protagonista de la serie de Amazon Prime Video, es una comedia negra en la que su protagonista, marcada por la muerte de su mejor amiga, cuenta a cámara sus andanzas sexuales y sentimentales. La segunda temporada, que le ha valido 11 nominaciones a los Emmy, incluye en su primer capítulo un aborto. Ningún tema, por muy traumático y doloroso que parezca, tiene por qué quedar fuera del radar de las comedias. 

También un humor muy oscuro es el que tiñe Barry, comedia en la que un sicario con buen corazón quiere dar un giro a su vida para desarrollar su afición por el teatro, pero uno no deja de tratar con asesinos y mafiosos así como así. La comedia de HBO (también con dos temporadas y también candidata al Emmy) descansa sobre una trama con tintes de thriller, comedia e incluso notas de drama. La mezcla funciona. También lo hace en Muñeca rusa (Netflix), otro de los títulos que optan a los premios más importantes de la televisión. En él, la protagonista revive una y otra vez el día de su cumpleaños, que concluye siempre con su muerte en diferentes circunstancias, momento en el que vuelve al mismo punto de partida (y siempre con la misma canción de fondo). Para tratar de avanzar en la carrera de obstáculos con la que se encuentra, tendrá que reconciliarse consigo misma indagando en sus traumas del pasado. La historia se va desarrollando mostrando diferentes capas, como las muñecas rusas del título, en una comedia que obliga al espectador a reflexionar.

Natasha Lyonne, protagonista y cocreadora de 'Muñeca rusa'.

El tabú de la muerte ha quedado a un lado para muchas de estas producciones. En El método Kominsky, protagonizada por los veteranos Michael Douglas y Alan Arkin en Netflix, los chistes sobre la proximidad de la muerte, los problemas con la próstata y otras cuestiones derivadas de la edad son constantes. Ricky Gervais en su más reciente creación televisiva, After Life (también para Netflix), se mete en la piel de un hombre que no encuentra sentido a la vida después de que su mujer haya fallecido e incluso se plantea el suicidio. El personaje de Jim Carrey en Kidding (Movistar +), una estrella de la televisión infantil, cuando se apagan los focos lleva una vida triste y depresiva desde la muerte de su hijo. Las protagonistas de Muertos para mí (Netflix) se conocen en un grupo de ayuda para personas que han sufrido una pérdida cercana mientras que una de ellas trata de averiguar quién fue el responsable del accidente en el que murió su marido.

Ricky Gervais y Penelope Wilton, en una imagen de 'After Life'.

Llama la atención cómo las mujeres se han puesto al frente de esta revolución que ha vivido en los últimos años el género de la comedia dramática televisiva. Lena Dunham con Girls ya rompió estereotipos y prejuicios, algo que también hizo Jenji Kohan en la recién concluida Orange Is the New Black. Sus protagonistas eran mujeres con cuerpos y actitudes imperfectas. También lo son las luchadoras de GLOW (Netflix), serie producida también por Kohan y creada por otras dos mujeres, Liz Flahive y Carly Mensch.

Otro nombre propio femenino está detrás de Better Things (en HBO España), una comedia con poso serio creada y protagonizada por Pamela Adlon y que sigue la vida de una madre soltera con tres hijas adolescentes. Desde el humor consigue hablar de cuestiones como la menopausia o la demencia senil. Las consecuencias de un divorcio son el punto de partida de Divorce, título protagonizado por Sarah Jessica Parker que acaba de despedirse en HBO y que llevaba la firma de Sharon Horgan, cocreadora, a su vez, de Catastrophe (Movistar +), comedia que, tirando de ironía y un humor muy oscuro, ha tratado en varios capítulos el alcoholismo de su protagonista masculino pero que ha conseguido moverse entre la carcajada y la emoción gracias a unos personajes con los que es muy fácil conectar precisamente por sus imperfecciones. El humor es una cosa muy seria, y la televisión lo tiene muy claro.

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