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Un ‘reality show’ para cada cosa

Un concurso de sopladores de vidrio es el último fenómeno en una oferta televisiva que a veces roza lo estrambótico

Avance de 'Blown Away'.

Lejos de los fogones de MasterChef, de las islas caribeñas de Supervivientes, del enorme plató de La voz, hay un universo de realities y talent shows pensados para un público específico. Quizá hasta demasiado específico. Hay una televisión oculta en la que cualquier cosa es posible. Incluso más allá de los ya clásicos programas de empeños o de reformas de casas. Desde una competición de maestros vidrieros a un reality show  de forjadores pasando por un concurso de constructores de escenarios con piezas de Lego. Funcionan, están al alcance de cualquier espectador y en muchas ocasiones, enganchan.

Blown Away (en inglés un juego de palabras entre soplar e impresionar) es un reality canadiense que Netflix ha distribuido a nivel global este verano y que ha atraído a miles de espectadores que desconocen por completo todo lo que tiene que ver con el cristal. El programa reúne a una decena de artistas sopladores de vidrio que pelean por un premio de 60.000 dólares (unos 54.000 euros) y por una plaza en un prestigioso museo de vidrio del Estado de Nueva York en EE UU. Son solo diez episodios de menos de 25 minutos cada uno, perfecto para la estrategia de la plataforma de enganchar al espectador en un maratón y un formato muy lejano a la forma de hacer realities en España con espacios que duran más de dos horas con tramas de los concursantes alargadas y que terminan de madrugada.

El clásico actual de este tipo de programas de telerrealidad de nicho es Forjado a fuego, que lleva ya seis temporadas en History Channel y que en España se ve en el canal Historia (donde se estrena primero) y en  MEGA. Inevitable no quedarse unos minutos viéndolo al hacer zapping. Catanas japonesas, hachas vikingas, sables, lanzas masai y espadas de acero son forjadas por los concursantes que son evaluados por cuatro herreros experimentados. Cada capítulo cuenta con diferentes artesanos y tiene su propio ganador (se llevan 10.000 dólares, unos 8.900 euros), por lo que se pueden ven de forma desordenada. Y de vez en cuando el programa, como pasa en concursos como Pasapalabra o ¡Boom!, reúne a sus campeones en ediciones especiales. En 2017 en EE UU, un seguidor acérrimo del programa intentó emular a los forjadores con un barril con fuego en un jardín y acabó prendiendo fuego a una treintena de edificios de apartamentos, destruyendo del todo tres de ellos.

La cadena británica Channel 4 dio hace un par de años con un reality que, junto a The Great British Bake Off (en la edición española del concurso de pasteleros en Cuatro se tiró más por la tensión), acompañaba a los espectadores con buen ambiente, sin las tiranteces de lidiar con famosos ni fomentar competitividad malsana: un concurso para demostrar la maestría en construir escenarios de Lego por equipos. El reality lleva dos temporadas, dio el salto a la televisión australiana este año y la cadena Fox prepara la versión estadounidense para estrenar en 2020.

La compañía de juguetes también se relaciona con las series de televisión. De vez en cuando, como hace con sagas cinematográficas como Star Wars o Harry Potter, Lego saca una colección de montaje con ficciones televisivas. Con el 25º aniversario de Friends, ha anunciado un set que recrea la cafetería donde los amigos de la serie se reunían todos los días. Y también un escenario inspirado en Stranger Things.

La vuelta de tuerca a los talent shows clásicos también es cada vez más patente. El espectador ya está acostumbrado a concursos como La voz, Operación triunfo o Got talent y las cadenas buscan sorprender con nuevos enfoques. Así lo hizo la temporada pasada Fox con The Masked Singer, en la que los participantes, más o menos famosos en EE UU, cantan y bailan debajo de un disfraz, en el más absoluto anonimato. Hasta que no son eliminados o vencen, no se conoce su identidad. Los jueces deben ir adivinando semana a semana quién está debajo de esas máscaras de animales, robots, monstruos... El éxito de la extraña apuesta fue fulminante y la cadena ya ha anunciado que estrenará las temporadas dos y tres en septiembre y en primavera y con un reparto de famosos más conocidos.

En plataformas como Netflix o Amazon Prime Video se pueden encontrar también realities de circuitos de obstáculos de coches, comediantes que se cuentan chistes entre ellos y gana el que llega hasta el final sin reírse, concursos en los que los participantes deben superar varias pruebas de habilidad después de pasar 24 horas sin dormir o uno en el que los concursantes afrontan el proceso de selección que hacían los espías británicos en la II Guerra Mundial. Piense en un tema que pueda ser atractivo en televisión, seguro que habrá un reality o está al caer.

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