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Muere Eduardo Gómez, actor de ‘La que se avecina’ y ‘Aquí no hay quien viva’

Alcanzó una gran popularidad con las series de televisión de Antena 3 y Telecinco

Eduardo Gómez, en un acto promocional en Madrid. En vídeo, fallece el actor Eduardo Gómez a los 68 años de edad.

Ha muerto a los 68 años el actor Eduardo Gómez Manzano, actor cómico, famoso por sus papeles en televisión, sobre todo en Aquí no hay quien viva y La que se avecina. Sufría cáncer de garganta.

Este madrileño nacido en 1951 vivió durante años de hacer trabajitos: era albañil y vendió enciclopedias. Solo entró en los rodajes tarde y por casualidad. “Y si me descuido, ni entro”, solía  decir. Un día de los noventa acompañó a un amigo a hacer un papel secundario. “Yo no quería ser actor. No me llamaba la atención, me llamaban atención las copas que nos tomaríamos después del rodaje. Pero me vieron y me dijeron que dijera un par de frases. Yo no quería pero todo el mundo se partía la caja cuando hablaba. Lo cual, bueno. Que se rían porque he contado un chiste, vale, pero que se rían sin yo saberlo me jode. Ahí fui. Mi amigo no me habla desde aquel día”.

De ahí salió su primer papel, en 1994, en la serie de Andrés Pajares Ay Señor, Señor, en la que aparecía con una frase que hoy, 25 años después, suena a su voz cuando se lee: “¡Nos ha jodío, y yo!”. Tenía 43 años y ya nunca se separaría de aquel tono barriobajero y desafiante. Puso su voz nasal y sus facciones duras al servicio de varios personajes vinculados a la derrota, embajadores de una España profunda que no se imagina levantando la cabeza. Álex de la Iglesia lo aprovechó cuatro veces: en Muertos de risa (1999), La comunidad (2000), 800 balas (2002) y Crimen ferpecto (2005); Javier Fesser dos, en El milagro de P. Tinto (1998) y La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003). También trabajó con Garci (Tiovivo c. 1950) y Santiago Segura (Torrente 3, el protector).

Años después, en 2003, le llegaría el que sería el papel de su vida, el que mejor explotó sus rasgos, sus talento y su vis cómica: Mariano Delgado, el padre del portero protagonista que interpretaba Fernando Tejero en Aquí no hay quien viva, en Antena 3. "Tenía un papel pequeño en el capítulo piloto de la serie como vendedor de Espasa Calpe, con tres frases, pero nos gustó tanto y como en el capítulo íbamos un poco cortos de duración, escribimos una secuencia nueva en la que le convertíamos en el padre del portero", explica Alberto Caballero, creador de la serie. "Aportaba una personalidad muy extrema, muy suya, era un tipo de actor tan específico y atípico que era imposible escribirle mal".

Mariano era un fracasado optimista, un hombre que sabe que está en lo bajo de la pirámide pero se imagina en lo alto. Un español feúcho que se sentía metrosexual; un superviviente que iba de fino; un hombre condenado a exagerar su propia leyenda mientras admite con la mirada que solo tendrá eso, una leyenda. Pero Gómez huía de las sombras que podría haber en este personaje. Su Mariano era duro con el mundo, pero tierno con los que tenía cerca. Si todo esto suena a estereotipo en la ficción española (que de pillos no anda precisamente justa), Gómez tiene el mérito de haberle insuflado vida propia. En 2004 recibió el premio de la Unión de Actores a mejor secundario de televisión (ya había estado nominado por 800 balas).

Aquel personaje encajaba tan bien con él que ya nunca lo dejó atrás. “En la comedia no se pueden dar pasos más allá”, solía decir Gómez. Así que cuando Aquí no hay quien viva dejó de emitirse en 2006, convertida ya en el hito generacional que todavía es hoy, Gómez se mantuvo dentro del molde de Mariano. Lo hzo en la serie Gym Tony, donde interpretaba a un salvavidas. En la película Anacleto, con Quim Gutiérrez e Imanol Arias.

“Tengo muchas ganas de hacer un drama porque tengo muchos males que tienen que aflorar en mi cabeza y me voy a cagar en todo lo que se mueve”, dijo una vez en ese tono medio en serio medio en broma que le caracterizaba. “Pero si hago un clásico, la gente me ve en el teatro y ya se descojona, así que seguiremos con la comedia”. Y siguió. En 2007, Telecinco montó una serie parecida a Aquí no hay quien viva, La que se avecina, y Gómez pasó a ocupar el papel de portero (y luego camarero), usando la misma fórmula que le había dado la fama y abierto el corazón de cientos de miles de españoles.

Caballero, que trabajó con él los 15 años que duraron estas series, recuerda un momento concreto que explica hasta dónde llegaba el encanto y la picaresca de Gómez. "Estábamos grabando en el Ritz, y él estaba vestido de botones del Rtiz, cuando apareció Giorgio Armani. Mi hermana lo reconoció. Así que él fue hasta Armani vestido de botones y sin dudarlo, le pidió un traje. A Armani. Con toda su cara. 'Yo soy un actor muy famoso en España', le dijo. Al tiempo, le llegó un paquete: era un traje de parte de Giorgio Armani. Era tremendo. Hay gente que se pasa la vida buscando el éxito, y cuando lo consigue, le estresa o le amarga. Él nos dio a todos una lección de cómo gestionarlo. Pasará a la historia como uno de los grandes, al nivel de Chanquete. Es lo que se merece".

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