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Luz al final del túnel

Lisabö vuelven a ser impecables en lo formal y a emocionar sin solución a través de un discurso musical y literario que abraza luces y sombras

Portada del último disco de Lisabö. Ampliar foto
Portada del último disco de Lisabö.

Lisabö (que significa Lisboa en sueco) cumplían 20 años de trayectoria en 2018 y, en lugar de los fastos habituales en este tipo de aniversarios, anunciaban casi por sorpresa que editaban su nuevo y quinto disco a principios de diciembre. El colectivo de músicos con base en Irún ha hecho de la autogestión una de sus señas de identidad, del post-hardcore su estética, y del euskera la lengua en la que se comunica con el mundo. En Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen (y tras el rastro de la belleza nos desnudamos) entregan siete nuevas canciones en las que pocas sorpresas hay en lo estilístico (rock intenso de medios tiempos, chillado con clase, contado con rabia contenida), vuelven a ser impecables en lo formal (ejecución que duele, que suena fuerte, precisos, contundentes) y a emocionar sin solución a través de un discurso musical y literario que abraza luces y sombras: la desesperanza y la luz inequívoca al final del túnel son ejes alrededor de los que articula un discurso que conjuga bien música y textos. Revalidan su alianza con el poeta Martxel Mariskal, a cargo de unas letras de gran belleza visual, entre el existencialismo y lo cotidiano, lo abstracto y lo concreto, valgan como ejemplo estos versos: “Estoy comiendo manzanas asadas en el cadalso de los mimos” (de ‘Gotas de aceite en los labios’); “Hay fosas que se cavan con los dientes y las hay que han surgido de la caricia de plumas ligeras” (de ‘La carta no escrita antes de perder la memoria’); “Los dioses venden azucarillos narcóticos en el patio de recreo” (de ‘El obstinado círculo de los nómadas’); “No entiendo qué cosa es la entropía pero tampoco qué es la libertad” (de ‘En la interrupción del vuelo’). Confirman Lisabö, también, su lugar como una de las bandas de rock experimental más sólidas, coherentes y personales de los últimos 20 años. De aquí y de allá. “Cazamos golpes de respiración y tras el rastro de la belleza nos desnudamos”, cierran rotundos este nuevo trabajo. Primera división.

Lisabö. Eta edertasunaren lorratzetan biluztu ginen. bIDEhUTS, 2018.