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Cuando un libro se nos cae

Un 19% de las obras de narrativa general se abandonan antes de la mitad

Pilas de libros.
Pilas de libros.

¿Quién no ha tenido la tentación de abandonar una lectura comenzada? Esta acción no suele pregonarse, pero basta con que el tema surja en una red social (“No he podido terminar el libro X”) para que salten experiencias similares: “Yo tampoco pude con Y”, “A mí Z me ha resultado intragable”. La red social de lectura Goodreads hizo una de las raras encuestas que hay sobre el tema entre sus lectores (en inglés). En ella se vio cómo se habían caído de las manos de los lectores clásicos voluminosos, como Moby Dick o Ulises, aunque también se dejaron libros más breves, como Cincuenta sombras de Grey. En las redes sociales españolas se han visto recientemente lectores que anunciaban que dejaban la lectura de Solenoide, extensa novela (800 páginas) de un famoso escritor rumano, aunque inmediatamente surgían otros que manifestaban el placer que tenían con ella. También es muy frecuente que se deje una obra y años más tarde se retome para terminarla. En busca del tiempo perdido, de Proust, es un caso típico. El impulso para leer un libro puede ser su prestigio antiguo (clásicos) o su actualidad (obras de moda), pero de nada servirán si los lectores no lo encuentran atractivo o interesante. Y ese juicio puede ser muy personal.

El punto curioso es saber a qué altura se abandona la obra. Ahí uno encuentra de todo: por una parte, personas que declaran no dejar jamás a medias un libro, porque se lo han enseñado así, o por simple “cabezonería”, mientras que otros reivindican el “derecho a dejar de leer” en cualquier momento. No es infrecuente que el lector se dé un margen para que la obra le “enganche” (curiosa metáfora que equipara al escritor a un pescador con su anzuelo). Hay quien considera prueba suficiente 50 páginas, o un capítulo, o 100 páginas… No parece haber una regla universal, entre otras razones porque hay obras breves y otras extensísimas.

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Pero si queremos datos fehacientes, en vez de opiniones parciales, deberemos ir al medio digital, donde queda constancia de cada página que se pasa (como reza el título de un famoso artículo sobre el tema, “tu e-book te está leyendo a ti”). La aplicación de lectura por suscripción 24Symbols nos ha proporcionado datos inéditos de usuarios en España. A través de ella sabemos que un 19% de los libros de narrativa general se abandonan antes de la mitad; ese porcentaje baja al 14,2% en los de romance y al 13,1% en los de novela negra. Si vemos quiénes no han llegado a la cuarta parte de la obra, son un 9,5% de los que leen narrativa general, frente a un 6,2% de los de romance y un 6,9% de los de novela negra (los lectores de estos géneros no sólo son más veloces —como sabemos por otras fuentes—, sino que tienden más a acabar su lectura). Los libros de empresa se abandonan antes de la mitad en el 73% de los casos, lo que indica que se usan básicamente como consulta.

A lo mejor otro parámetro importante para el abandono de una lectura puede ser sencillamente el económico. Dejar un libro que nos ha costado 28 euros puede parecer doloroso, pero en el caso de un barato libro de bolsillo la cosa parece más llevadera. Y si estamos leyendo un libro prestado en una biblioteca, o en una aplicación de tableta estilo “bufete libre” (lee todo lo que quieras por un tanto fijo al mes), abandonar una obra —ya sea a las 20, a las 50 o a las 100 páginas— sólo puede significar ganar tiempo para leer otra más interesante.