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COLUMNA

La enésima falta de respeto al espectador

Telecinco recoloca 'La verdad' los jueves (tercer día de la semana que ocupa ya) y la final de 'MasterChef' terminó a las dos de la madrugada. Nos quejamos poco

Telecinco estrenó La verdad un lunes de mayo después de meses anunciando "su pronto estreno" y barajando fechas según lo que hiciera Antena 3. Después de tres episodios, la cadena pasó su emisión a los martes, tratando de salvar los datos de audiencia. Tres capítulos después, el fiel espectador, si es que la fidelidad forma parte hoy en día de la audiencia en una parrilla tan cambiante, podrá ver el séptimo episodio este jueves. El siguiente, que es el último de la primera parte, ya veremos.

La cadena no emitió la serie la semana pasada ya que el partido del Mundial entre Inglaterra y Colombia tuvo prórroga. Los espectadores que esperaban ver el sexto capítulo (cuya emisión los comentaristas del encuentro de fútbol habían estado anunciando de forma cansina como suelen hacer de modo tan irritante), no se enteraron hasta casi la medianoche (y eso si seguían a la serie o a la cadena en redes sociales) de que no podrían hacerlo.

Ahora, unamos a esto que el lunes terminó MasterChef 6 en La 1, programa seguido por dos millones y medio de espectadores, con una final que desveló el nombre de la ganadora del concurso a las... ¡dos de la madrugada! Otro espacio que ha cambiado de día a gusto de la cadena pública, que, para mantener su media de audiencia del mes de junio, una semana decidió emitir dos entregas (lunes y jueves) sin apenas aviso y que además empieza tardísimo (es una cadena pública, insisto, y es un programa supuestamente familiar). 

Todo esto, dos detalles de una larga lista donde se acumulan agravios de todas las cadenas desde hace demasiado tiempo, se resume en varias faltas de respeto: al espectador, que no sabe cuándo emiten la serie que está viendo (el que escribe desde hace meses espera a ver las series de las cadenas en abierto cuando pasan a los servicios en streaming semanas después), o que si quiere ver los programas completos, debe acostarse de madrugada; a los creadores de las series, desde los guionistas a los actores pasando por cualquiera que haya trabajado duro en ofrecer la mejor ficción posible; a los anunciantes. Y a las propias cadenas, que ven dañada su imagen y demuestran poca personalidad.

Esta es la enésima vez que escribimos sobre esto. Lo hacemos desde hace años. Pero no parece suficiente. Los espectadores nos quejamos poco.

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