La noche en la que París sangró
Una serie documental de Netflix recupera lo ocurrido en los ataques del 13 de noviembre de 2015 a partir de testimonios de supervivientes


Comenzaba el fin de semana en París. Pero para cientos de personas, ese no fue un fin de semana cualquiera. Lo que vivieron la noche del viernes 13 de noviembre de 2015 quedó marcado en su memoria para siempre. Los supervivientes de los atentados terroristas en la capital de Francia, en los que murieron 137 personas y que dejaron 415 heridos, toman la palabra en la serie documental 13 de noviembre: atentados en París, disponible en Netflix. "La idea era contar la historia no como un reportaje de investigación, sino como un documental sobre seres humanos, dejando a un lado si son civiles, políticos o bomberos, solo son seres humanos", dice Jules Naudet, que, junto a su hermano Gédéon, dirige los tres capítulos de una hora de duración cada uno centrados en los ataques que tuvieron lugar en la sala de conciertos Bataclan, los alrededores del Estadio de Francia y en varios restaurantes y cafeterías.
Los atentados del 11-S pillaron a estos hermanos cineastas de origen parisino preparando un documental sobre la vida de un bombero de Nueva York. De repente, se vieron en medio de la matanza y documentaron en primera persona de forma casi involuntaria el peor atentado terrorista de la historia con un material que recopilaron para el documental 11S: Lo nunca visto. "En el 11-S, nuestros padres los que nos llamaron mientras estábamos grabando para comprobar cómo estábamos. El 13 de noviembre de 2015 fuimos nosotros los que llamamos a nuestros padres, que estaban cenando no muy lejos de uno de los cafés donde se produjeron los tiroteos", recuerda Jules Naudet en una entrevista en Roma con varios medios internacionales, entre ellos EL PAÍS.

13 de noviembre: atentados en París recoge 40 testimonios en primera persona para mostrar un mosaico de lo que ocurrió aquella noche. Para ello, llevaron a cabo entrevistas que los hermanos Naudet describen como más cercanas a sesiones de terapia que entrevistas al uso. "Nos encontrábamos con ellos tres o cuatro veces antes de las entrevistas. Luego los entrevistábamos de una forma muy especial. La persona está sentada en una silla en una habitación oscura y no ve al equipo que está al otro lado, solo ve a Jules en un monitor haciéndole las preguntas y no ve la cámara que le graba", cuenta Gédéon Naudet. "La entrevista dura unas tres o cuatro horas, nos tomamos nuestro tiempo. Cuando termina, estamos con ellos durante otra hora más para asegurarnos de que están bien, porque para ellos es muy impactante". "Suelen terminar exhaustos, no solo mental sino también físicamente", continúa Jules. "Es como si volvieran a ese momento, lo reviven en tiempo presente. Les pedimos que nos lo cuenten así para que enganche más al espectador. Es muy emocional. Pero todos nos dicen al final que están agradecidos por la posibilidad de hablar abiertamente, es muy difícil hacerlo cuando has pasado por un trauma así. Es catártico. Es intenso pero también muy beneficioso para ellos".
Con esta forma de narrar los acontecimientos de aquella noche, los dos hermanos querían generar en el espectador la sensación de que está viviendo los acontecimientos a través de esos testimonios. "No sabes lo que está pasando y lo vives minuto a minuto como si estuvieras ahí".
Para los dos realizadores, su documental lanza un mensaje optimista. "El hecho de que seamos supervivientes del 11-S nos ayuda a procesar que, en el momento en el que estás viendo el lado más horrible de la humanidad, también sale a flote lo mejor. Quizá es una visión muy naif e inocente, sí, pero como alguien que lo ha vivido en primer término, esa idea me da fe y energía cada día cuando me levanto por la mañana. Es algo que necesitas para reconectar con la humanidad", dice Jules.
Por eso, en su documental no se menciona a los terroristas por su nombre, ni se dice cuál era su origen o su afiliación. Los cineastas pidieron a los entrevistados que no lo hicieran. "No podemos lanzar a los terroristas lo mismo que ellos a nosotros, más bombas, más balas, más terror. Queríamos mandar un mensaje de amor y humanidad. No hay nada que desarme más en frente de las balas que alguien que no tiene emociones malas en su contra", añade Gedeon.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma

Más información
Archivado En
Últimas noticias
El sorteo del Niño reparte el día de Reyes 770 millones tras unas agitadas navidades con el Gordo en Villamanín
La Policía suiza identifica a otras 16 víctimas mortales del incendio en un bar de Crans-Montana
La borrasca ‘Francis’ pone en alerta a nueve comunidades: intensas lluvias en el sureste peninsular y nevadas en cotas bajas del norte
La caída de Maduro pone a prueba la relación de China con Venezuela
Lo más visto
- Así le hemos contado la última hora del ataque de Estados Unidos a Venezuela y la detención de Nicolás Maduro
- La Delta Force, la unidad de élite del ejército estadounidense que ha capturado a Maduro
- La lotería perdida y hallada de Villamanín
- Las imágenes de Nicolás Maduro detenido y los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela
- El ataque de EE UU en Venezuela abre una nueva época de intervenciones en América Latina





























































