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El día de la marmota de la Nochebuena televisiva

Vergüenza ajena, refritos, películas interrumpidas en su momento álgido y Raphael en una programación especial que poco tiene de especial

Raphael, en el especial de Nochebuena 2017.
Raphael, en el especial de Nochebuena 2017.

La familia se reúne alrededor de la mesa. De fondo, la televisión queda como otro acompañante más, un runrún continuo al que no se presta demasiada atención pero que ahí está. Quizá por eso, porque las familias tienen otras cosas sobre las que hablar y discutir —y este año había temas de conversación sobrados solo con repasar la actualidad—, tampoco las cadenas prestan demasiada atención a lo que ofrecen a los espectadores. El resultado es una programación que vive en un bucle en el que se combina caspa, buenas dosis de vergüenza ajena, refritos abundantes, bastante música y clásicos cinematográficos de hoy y de ayer. Una programación especial que, en realidad, tiene poco de especial.

El mayor clásico para la Nochebuena es La 1. Tras el institucional discurso del Rey, la primera cadena de TVE ha vuelto a apostar por Telepasión, donde las caras más populares (y menos, que de todo había) de la cadena tienen que cantar y bailar este año con los musicales y La la land dando unidad al asunto. Altas dosis de vergüenza ajena (y poca vergüenza por parte de sus participantes, a los que no les queda otra y está claro que saben reírse de ellos mismos, bien por ellos) para una oferta que sabe a rancio y antiguo. Lo mismo de siempre que, aunque en el pasado funcionaba, ya no interesa.

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A continuación, otro clasicazo navideño, Raphael, que tiene mérito levantando todavía al personal al son de "qué pasará, qué misterio habrá, puede ser mi gran noche" o el "ropopompon" del Tamborilero. Pero, una vez más, poca novedad en la propuesta. Eso sí, para la próxima vez —que seguro que la habrá—, por favor, podrían ahorrarse los interludios entre canción y canción que daban ganas de cambiar de canal. Y tras Raphael, Pablo Alborán con otro programa a modo de promoción de su último disco y acompañamiento de otros cantantes. Solo para fans de Alborán. La noche terminó con otro programa de refritos, esta vez con Viaje al centro de la tele y su gran karaoke, que invitada al personal a cantar temas altamente populares.

En La 2, otro clásico reciente de la Navidad con un especial de Cachitos. No era un programa nuevo, sino repeticiones de la temporada reciente, pero aun así, fue una de las propuestas más aplaudidas de la noche. Y apostamos a que en Nochevieja volverá a ocurrir lo mismo cuando la televisión se vuelva a llenar de galas enlatadas y programas de refritos. La nostalgia y el buen hacer de Cachitos recibirá los reconocimientos que se merece. Tras un recopilatorio con humoristas varios, otro enorme clásico navideño en La 2: Qué bello es vivir.

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Antena 3 no varió su programación respecto a la del año pasado: un recopilatorio de lo mejor del año televisivo según ellos y una selección de actuaciones de Tu cara me suena. Y ya está: barato, sin sufrimiento, sin esfuerzo, sin imaginación.

Telecinco se salió del guion habitual y en vez de las casposas galas a las que nos tenía acostumbrados, este año ha optado por dedicar la noche a Frozen programando un par de cortos, entre ellos el que ahora mismo está en los algunos cines delante de Coco (en otros se ha eliminado) y que no ha recibido demasiadas alabanzas, para pasar a proyectar la película, uno de los últimos grandes éxitos de Disney. Todo parecía ir sobre ruedas por el canal hasta que alguien tuvo la feliz idea de, justo cuando la protagonista, Elsa, cantaba el tema más popular de la película, ese Suéltalo que ha sonado hasta la saciedad, meter anuncios. Porque total, qué más da cortar una canción de una película. Y cortar ESA canción. Qué más da no respetar ni al espectador ni a tu propio contenido. O a esos niños que estaban viendo la película y cantando su canción favorita y, de repente, se la cortan. Qué más da todo.

Tampoco se ha arriesgado demasiado en Cuatro y La Sexta. En el canal de Mediaset, el año pasado ya se apostó por un especial de First Dates y este año se ha repetido experiencia, con parejas que ya habían pasado por el programa y a los que la cita les fue bien, regular o tirando a mal. Y en La Sexta, refrito de Pesadilla en la cocina con algunos de los momentos más locos del programa para, después pasar a reponer emisiones antiguas del espacio de Chicote. Sin más.

En definitiva, la televisión no ha puesto las cosas fáciles para huir de las conversaciones en la mesa entre langostino y langostino. Menos mal que en #0 tuvieron a bien poner Los gremlins. Eso sí que es un clásico navideño y, por mucho que se repita, nunca cansará.

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