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De anfibio a hombre volador: Cirque du soleil retrata la evolución

La compañía canadiense trae a Europa 'Totem', un espectáculo en el que indaga en los orígenes de la humanidad. Se ha estrenado en Bruselas y en noviembre llega a España

Uno de los momentos del espectáculo.
Uno de los momentos del espectáculo.

El nuevo espectáculo que Cirque du soleil estrenó este jueves en Europa es un canto a la diversidad y una especie de lección de la evolución de la humanidad. Totem da comienzo con las formas primitivas de vida y termina con el deseo de volar de unos coloridos cosmonautas. Habla también del animal que hay dentro de cualquier persona. Una propuesta en el que el hilo argumental pierde peso y no sigue una cronología lineal, explicaba el director de gira, Frank Hanselman, poco antes del debut europeo. Totem llegará a España en noviembre con tres ciudades confirmadas hasta la fecha.

Fiel a su estilo, este espectáculo combina números de impresionantes acrobacias, espacios de humor cómplice con el público, y escenas de transición. Cirque du soleil cuenta con un equipo de ojeadores internacionales que fichan las últimas novedades en contorsionismo, acrobacias y habilidades varias. Almacena hasta 4.000 ideas. Para cada nuevo proyecto se seleccionan unas cuantas hasta reducirlas a las 8 o 9 definitivas. En Totem no hay un número estrella como tal, pero sí espectaculares sorpresas. El grupo de acróbatas en un altísimo monociclo capaz de intercambiarse y mantener en sus cabezas cazos es una de ellas. Las espectaculares piruetas sobre patines de la pareja conformada por la española Denise García-Sorta y el italiano Massimiliano Medini es otra. También El show cierra en alto, y nunca mejor dicho, con los impresionantes saltos de un grupo de acróbatas rusos sobre tablas que se balancean.

Uno de los números para el que se han inspirado en tribus africanas.
Uno de los números para el que se han inspirado en tribus africanas.

En Totem trabajan 37 artistas y 71 técnicos de 28 países distintos. La variedad de nacionalidades que se dan cita en los espectáculos de Cirque du soleil cobra especial importancia en este, en el que se rinde homenaje a esta variedad de culturas. La compañía canadiense ha querido en esta ocasión buscar la inspiración también en casa, como señalaba Hanselman: “Siempre hemos mirado a todo tipo de culturas para introducirlas en nuestros proyectos, esta vez hemos querido también mostrar las raíces canadienses a través de los amerindios”. También hay espacio para el toque español en un número cuanto menos curioso en el que estos indios americanos se unen a un tablao flamenco para dar palmas.

Escrito y dirigido por Robert Lepage, la tecnología ha jugado un papel fundamental en este espectáculo como es habitual en su carrera. En el centro de la escena, por ejemplo, se convierte en protagonista el puente móvil capaz de enroscarse en si mismo imitando la cola de un escorpión. La tecnología fue también la solución al reto de traer el entorno natural a la carpa blanca de Cirque du soleil. “Primero pensamos en poner agua de verdad. Después lo descartamos por la dificultad técnica y por el desperdicio innecesario de este recurso. Así fue como surgió la idea de las proyecciones”, detallaba el director de escenografía, Carl Fillion, el día anterior a este estreno en conversación con EL PAÍS. Imágenes reales de erupciones de volcanes, mares y lagos y selvas tropicales rodadas en todo el mundo llevan al espectador a muchos mundos en apenas dos horas.

El número de las barras de 'Totem'.
El número de las barras de 'Totem'.

El recorrido por la evolución humana y animal cobra especial importancia en el vestuario. Desde los tejido que imitan la viscosa piel de las ranas y sapos del Amazonas, hasta los monos (que en un cierto punto se ponen roqueros), pasando por las brillantes mariposas azules y el hombre de cristal, que representa a los minerales, que lanza increíbles destellos gracias al trabajado juego de luces. El equipo de vestuario realizó un amplio estudio de las tribus africanas y americanas para conseguir esos trabajados estampados.

A este viaje por los continentes contribuye, y mucho, la música. El sevillano Álex Romero es el director musical de este proyecto. Hace años se enamoró de Cirque du soleil con Saltimbanco, envío un vídeo a la compañía a través de un formulario de su página web y lleva trabajando para ellos desde hace siete años. “Es un trabajo muy divertido. Cada día tengo que saber cómo se encuentran los artistas, si por ejemplo uno me dice que le acaban de quitar una venda y no sabe cómo se va a salir un doble salto mortal yo ya sé que tengo que estar pendiente e improvisar si es necesario”, apunta. En Totem hay mucha melodía tribal y un toque flamenco: “Las diferentes culturas del espectáculo se dan también en la banda. La cantante por ejemplo es africana y el vocalista masculino es indio americano”. 

Totem propone un vistazo atrás para recordar de dónde venimos y destacar que la humanidad ha sido capaz de tocar las estrellas. Y lo hace con una amalgama de naturaleza salvaje, culturas milenarias y tribus ancestrales. Todo un homenaje a las raíces.