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Tras el rastro del ‘caso Asunta’

Una serie documental recoge testimonios, entrevistas y visitas a los lugares de los hechos del suceso

Tras el rastro del ‘caso Asunta’

"¿Quién puede estar haciéndonos esto?" Rosario Porto, desde un calabozo, habla con su marido Alfonso Basterra, encerrado en el calabozo de enfrente. "No digas nada inconveniente porque nos están grabando", le advierte él. "Tu imaginación calenturienta nos va a traer muchos problemas", replica más adelante ella. Son grabaciones de las conversaciones que Porto y Basterra tenían después de haber sido detenidos como sospechosos del asesinato de su hija Asunta el sábado 21 de septiembre de 2013. Y es uno de los testimonios que presenta la primera serie documental que Antena 3 recoge dentro de su nuevo espacio, Lo que la verdad esconde, por el que pasarán diferentes casos reales que impactaron a la sociedad española.

El documental de tres capítulos arranca (hoy, 22.40) con la llamada a la policía tras el descubrimiento del cadáver de la niña. "Antena 3 aceptó nuestras claves: que no hubiera voz en off, no incluir opinión y contar con mucho tiempo para prepararlo", dice Ramón Campos, al frente de Bambú, la productora del documental. El espectador no tiene más explicación que los propios hechos, acompañado por algún rótulo o grafismos que explican situaciones o localizaciones. "Todo el que tenía una teoría sobre el caso está fuera del documental. Hemos discutido mucho sobre lo que pasó, pero eso es discusión de cafetería, no periodismo", asegura Campos de una producción que les llevó 14 meses. "Tener tiempo permite profundización, llegar más a la semilla", dice Elías León Siminiani, director de la serie.

Narrado en orden cronológico, el documental lleva al espectador a través de diferentes hitos de la investigación aportando testimonios y entrevistas. "Una de las cosas más duras fue enfrentarnos al dolor de la gente que lo vivió", dice la investigadora del programa, Ana Sanmartín. "Nos enfrentábamos a una situación que marcó a la familia y al entorno entero, a la sociedad compostelana". "No soy capaz, es demasiado dolor' es una frase constante en muchos entrevistados", relata Sanmartín.

Tras el rastro del ‘caso Asunta’

Ramón Campos, como gallego que es, siguió el caso y el juicio con mucho interés. "Recuerdo que mi hermana, orientadora en un colegio, me dijo que los niños preguntaban después si sus padres podían asesinarlos. Eso me impactó", comenta el productor de series como Velvet, Gran Hotel o Las chicas del cable. Esa implicación le llevó a mantener correspondencia con Rosario Porto y Alfonso Basterra durante meses para preparar este documental. Algunas de las largas cartas que ha intercambiado con él aparecen en pantalla. Con ella incluso ha llegado a hablar por teléfono en dos ocasiones, una de ellas para una entrevista de 30 minutos grabada de la que se reproducen fragmentos. "Fue muy valiente al aceptar porque no tenía el permiso de instituciones penitenciarias. De hecho, días después de que se emitiera el primer avance, la trasladaron de cárcel. Esa noche intentó suicidarse", dice Campos.

Ya en el primer capítulo, la serie pone sobre la mesa también el juicio mediático al que se sometió a Porto y Basterra y el tratamiento que se hizo del caso desde los medios de comunicación. El propio abogado de Rosario Porto, José Luis Gutiérrez Aranguren, explica ante la cámara cómo su estrategia de defensa tenía en cuenta que su cliente ya estaba siendo juzgada fuera de la sala, por lo que su defensa debía comenzar ahí. Una estrategia opuesta a la de la abogada de Basterra, Belén Hospido, que no quiso formar parte del documental. "Es uno de nuestros fracasos", dice Siminiani. También no haber podido acceder más que al 30% del círculo íntimo de la familia. Aun así, tras los meses de investigación lograron unas 400 horas de imágenes en bruto que se han reducido a los tres episodios que ahora se estrenan.

"No tenemos ni una teoría ni una conclusión", dice Ramón Campos sobre el documental. "No es nuestra intención reabrir el caso", añade sobre un crimen que ya tiene sentencia firme con la condena de 18 años de cárcel por el delito de asesinato con la agravante de parentesco, ante la que los dos condenados han impuesto un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

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