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arte

Intervención viral

Una exposición muestra en el Museo Serralves de Portugal las fórmulas tácticas y visuales de Philippe Parreno para alterar el espacio y el tiempo

Speech Bubbles, de Philippe Parreno. 
Speech Bubbles, de Philippe Parreno. ANDREA ROSSETTI

Abordar desde el plano retrospectivo el trabajo de Philippe Parreno (Orán, Argelia, 1964) para articular reflexiones en torno al binomio arte contemporáneo y dispositivo expositivo; repensar el museo como un territorio flexible, contaminado con otros lenguajes, desde el que actuar y, sobre todo, experimentar, son objetivos que cumple A Time Coloured Space, la primera individual del reconocido artista en Portugal. Una exposición que pone en práctica algunas de las fórmulas tácticas y visuales con las que Parreno ha estado trabajando con éxito desde mediados de los años noventa, sin que pierda interés y pertinencia este proyecto: una intervención viral, de objetos y acciones retomadas de proyectos anteriores, que invade todas las salas del museo, altera el espacio y el tiempo de percepción del público, ejecutada como un organismo que acontecerá en nuevas formas.

Así, el museo opera como una gran obra de arte en continua construcción, un ensayo alimentado en el perpetuo aprendizaje.

El museo opera como una gran obra de arte en continua construcción, un ensayo alimentado en perpetuo aprendizaje

Entrar en el museo como quien participa de un concierto. Intuir las indicaciones de un director de orquesta y participar en una coreografía polifónica de potentes estímulos visuales y auditivos. El lenguaje musical anuncia y da sentido a lo que sucede. Un recorrido pautado por la técnica del contrapunto con la que abordar la idea de polifonía, de repetición y variación. Un museo traducido en clave de fuga para evidenciar su propia complejidad, concretamente la nº 24 en re menor de Shostakóvich, que se interpreta de forma automatizada desde el auditorio, impulsando una serie de ritmos y frecuencias en distintas capas que dotan de expresiones de vida inteligente al edificio.

El misterio y la extrañeza tejen una atmósfera general de presencias, próxima a lo espectral, con luces que parpadean y varían de intensidad, fluctuaciones sonoras, cortinas que suben y bajan o muros que se deslizan en círculo.

El museo se expresa, se mueve, palpita nutriéndose de trabajos de otros momentos que funcionan como interruptores que (re)piensan el tiempo; una sucesión de instantes, un presente viviente que apuntaba Deleuze. Tiempo que se despliega en este presente al que pertenecen el pasado y el futuro; el pasado, en la medida en que los instantes precedentes son retenidos, y el futuro porque la espera es anticipación. Por ello, debemos referirnos al conjunto de elementos que componen esta exposición como acontecimientos e irrupciones; una sucesión de estrategias, de giros, de juego pensado en una regularidad y un ritmo de aparición, que se adelantan o retrasan, delatando distintos niveles y estados, físicos y mentales.

El recorrido va transformando la subjetividad del espectador, inmerso en un estado de espera que es continuamente sorprendido

La parte superior de las salas y galerías están delimitadas cromáticamente por centenares de globos de helio con forma de comentario de texto que remite al cómic, los Speech Bubbles; en el suelo trabajos escultóricos como los árboles de Navidad Fraught Time: For Eleven Months of the Year it’s an Artwork and then December it’s Christmas, que se reparten entre el interior y el exterior del museo, junto a las lámparas de Happy Ending o las luces de presencia AC/DC Snakes. Sobre las paredes, las luciérnagas ennegrecidas de los dibujos Fade to Black y cerca de 200 diseños de la serie Firefly Drawings.

Estos son algunos de los trabajos que podemos revisitar en este amplio recorrido, que va transformando la subjetividad del espectador, inmerso en un estado de espera que continuamente es sorprendido con la heterogénea presentación de los elementos. Una meritoria empresa de producción que equilibra tecnología y poesía para permitir acceder a un interesante proyecto de reflexión arquitectónica y temporal, que apunta a la vida —y supervivencia— de los museos y a sus exposiciones.

Philippe Parreno. ‘A Time Coloured Space’. Museu de Arte Contemporânea de Serralves. Rua D. João de Castro, 210, Oporto. Hasta el 7 de mayo.

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