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Lo analógico, lo digital y el directo se dan la mano en el Dcode Lab

El encuentro entre profesionales del sector musical remarca las posibilidades que ofrecen los medios de comunicación para impulsar la música

Encuentro entre periodistas sobre el Festival DECODE en la Universidad Complutense.
Encuentro entre periodistas sobre el Festival DECODE en la Universidad Complutense. EL PAÍS

Lo analógico, lo digital y el directo se dieron la mano este martes en la Universidad Complutense de Madrid. Bajo el título de 'Dcode Lab: Encuentro de música y comunicación', profesionales de diferentes medios de comunicación o plataformas en la red, responsables de discográficas y organizadores de festivales analizaron la situación de la industria y sus relaciones con el periodismo o los espacios multimedia.

Dentro de estas charlas programadas por los promotores del festival Dcode, que tendrá lugar el 10 de septiembre en el campus de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), empresarios, responsables de discográficas y periodistas subrayaron la necesidad de iniciativas de todo tipo en el sector y la apacible convivencia que generan. En la primera mesa de debate, dedicada a las perspectivas del periodismo musical, el director de Radio 3, Tomás Fernando Flores, apuntó que, si bien la industria musical está en una enorme crisis, se escucha más música que nunca y hay más oyentes que otras épocas y se necesita "apostar" por la información musical, bien sea en radio como en prensa.

El director de M-80, Ramón Redondo, se mostró optimista al respecto pese a que, según señaló, el nuevo entorno digital ha cambiado los hábitos de consumo, incluidos los de acercarse a la información musical. Fernando Navarro, responsable de Música de la sección de Cultura de El País, afirmó al respecto: "La brecha digital ha revolucionado no sólo el periodismo musical, sino todo el periodismo y los hábitos cotidianos de la vida de las personas, pero en lo que respecta a la información musical lo importante será siempre la interpretación de la música, sea en el formato que sea: cononocimientos, criterio, perspectiva, capacidad de reflexión...".

No hay una forma concreta de escuchar música como no hay una forma concreta de leer críticas o noticias musicales, esgrimieron. "La música no está reñida con los dispositivos en que se escuche", apuntó Lolo Rodríguez Seijas, responsable de contenidos de la revista Jenesaispop. "Es capaz de combinarse de mil maneras. Tanto en listas virtuales como con vinilos, casetes y directos".

Canales de radio, periódicos en papel, conciertos en vivo o aplicaciones de móvil. Hasta el momento, ninguno de estos senderos por los que se ha bifurcado la música ha solapado a otro ni se ha abocado a un 'cul de sac'. Todos gozan de una salud razonable, teniendo en cuenta el desplome en el sector cultural en los últimos años (4.000 empresas relacionadas cerradas y un 27,7% menos de consumo en bienes culturales entre 2008 y 2014, según un informe de la Fundación Alternativas).

"Unas plataformas no han desplazado a otras. El streaming se complementa con el vinilo igual que oír una canción con los cascos en el metro no implica dejar de escucharla en casa, en un tocadiscos, con un vino", remarcó Miguel Bañón, director de comunicación para el sur de Europa de Spotify. Durante el año 2014, de hecho, los españoles gastaron casi 150 millones de euros en música grabada, dándole un giro a la tendencia negativa y contrastando el ejercicio anterior con un aumento del 21,2%, tal y como destacó Promusicae, la patronal de productores musicales, en febrero de 2015. Y un 62% de los internautas considera escuchar música como su tercera actividad más habitual. "El abanico de posibilidades es muy amplio. Puede que al principio, el 'target' fueran los adolescentes, pero los canales que ofrecen música son ya parte del mercado. Gozan de promociones exclusivas y consiguen fidelizar a nuevos fans que luego acuden a los conciertos", afirmó Borja Berzosa, responsable de YouTube en España. "Son un arma de doble filo", añadió la 'youtuber' Gominuke, "es muy democrático, así que puedes encontrar mucho fango, pero también tener acceso a todo desde cualquier parte".

Las nuevas tecnologías alientan la compra de entradas. Las revistas especializadas o la crítica en medios generalistas inoculan la curiosidad por nuevos grupos. Los directos envían a legiones de fanáticos a consultar nuevas listas que, a su vez, generan otras listas según la afinidad. Y así sucesivamente. No hay una receta con la que cocinar el éxito asegurado, pero sí muchos ingredientes para disponer un bufet más que agradecido. Todos los elementos se diluyen en la amalgama de vías por donde fluye la música. "Los periodistas musicales son prescriptores, están a la última. Y, aparte, se nutren de nuestros repertorios. Hay un flujo reflexivo", resumió Ruth Piquer, Doctora en Musicología por la UCM.

¿Y el espectáculo, la materialización de la creación junto al público? César Andión, director de marketing del DCode, resaltó que los festivales son más que la consagración de la música. "Constituyen un valor añadido. Tienen arte, diseño... Aunque no hay que perder el norte y convertirse en pasarelas", argumentó. Entre los ponentes apareció la subida del IVA cultural (que paso del 8% al 21% en septiembre de 2012), las nuevas formas de promoción (redes sociales, blogs, los creadores de tendencias o 'influencers', etcétera) o el repunte de los últimos meses. "Ahora los organizadores son sus propios medios de comunicación. Ellos buscan la promoción y la publicidad. Una mención en un diario o en la radio es comunicación; un anuncio es publicidad", aclaró Beatriz de la Guardia, directora de comunicación de Planet Events.

Este nuevo paradigma ha logrado que más de tres millones de personas acudieran a grandes festivales a lo largo del año pasado, tomando las cifras de la web Ticketea. Una suma que no pasó desapercibida para Almudena Heredero. La directora del Primavera Pro apostilló: "No creo que la música esté en crisis. Lo que está en crisis es la industria que se aferra a un formato. Por eso, la música en vivo ha crecido. Porque la gente va a verla. La comparte previamente y quiere tener la experiencia completa. Se ha equilibrado la balanza de la crisis y ahora es el momento de los festivales". Y de los soportes digitales. Y de los medios especializados. Parece que la música sirve de engranaje, sin roces, para todos.