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ENTREVISTA

Vidas en el infierno de Los Ángeles

Ryan Gattis explora en 'Seis días' la ciudad salvaje en la que tuvieron lugar en 1992 los peores disturbios raciales de la historia de EE UU

Un policía encañona a un ladrón en una tienda de alimentación de Los Ángeles, el 30 de abril de 1992, la segunda noche de disturbios.
Un policía encañona a un ladrón en una tienda de alimentación de Los Ángeles, el 30 de abril de 1992, la segunda noche de disturbios. AP

La biografía personal de Ryan Gattis termina diciendo que vive en Los Ángeles, “la ciudad más incomprendida del mundo”. Por ahí tiene que empezar la conversación. Es una mañana de febrero en el hall del Millennium Biltmore Hotel, la joya de la élite angelina de los años veinte que quería tener un hotel a la altura de los de la Costa Este. Las paredes y las mesas están llenas de historia. De historia nivel Los Ángeles, claro. Gattis señala una mesa y dice: “Ahí es donde Betty Draper le confiesa a su amiga que tiene cáncer en Mad Men”. Después cuenta la historia de la decoración del techo, trabajo del artista italiano Giovanni Smeraldi, que tras haber trabajado en el Vaticano declaró que esta era la obra de su vida. Gattis disfruta dando vida a los rincones de esta ciudad. “Los Ángeles no es nada sin sus historias”.

"Va a ocurrir otro episodio de violencia en el condado de Los Ángeles. Solo es cuestión de en qué calibre"

 

No hay una historia angelina moderna más potente que los disturbios raciales de 1992. Algo de contexto: en marzo de 1991, un taxista negro llamado Rodney King fue apaleado brutalmente con porras antes de ser detenido por la policía de Los Ángeles. Un vecino lo grabó en vídeo y las imágenes dieron la vuelta al mundo. El 29 de abril del año siguiente, a media tarde, un jurado declaró no culpables a los cuatro policías que el mundo entero había visto ensañarse con King. Era miércoles. En los cinco días siguientes, Los Ángeles vivió los disturbios raciales más grandes de la historia de Estados Unidos. Más de 10.000 detenciones, más de 2.300 heridos, militares en la calle durante un mes. Murieron alrededor de 60 personas, aún no se sabe con certeza. Fue 23 años antes que los sucesos de Ferguson.

Así empieza la última novela de Ryan Gattis. Día 1: miércoles. “Estoy en Lyn­wood, South Central, en las inmediaciones de Atlantic con Olanda”. El libro Seis días (titulado originalmente All Involved) relata las vidas de casi una veintena de personajes durante esos seis días. Son miembros de bandas del centro de Los Ángeles, bomberos, comerciantes coreanos; una serie de personajes que, envueltos en una especie de guerra civil espontánea, toman una serie de decisiones y lo explican en primera persona al lector. No es un libro sobre los disturbios. Es un libro en los disturbios.

Ryan Gattis.
Ryan Gattis.

“Empezó con un personaje”, explica Gattis. Concretamente una chica que ha crecido en el mundo de las bandas de Lyn­wood llamada Lupe Vera, alias Payasa, que debuta en el primer capítulo del libro. “Tenía muchas ganas de escribirla. Para entonces había tomado contacto con ese mundo de las bandas y había conocido a uno de los jefes. Una de mis mejores amigas, que me ha ayudado en la vida, creció en una banda del sur de California”. Cuenta que empezó a obsesionarse con el personaje, a ver las cosas y pensar como ella. Cuando se decidió a escribirla, buscó el contexto. “Algo tiene que pasar, algo tiene que darle la libertad de actuar de la forma que me interesa. Ahí pensé en los disturbios. Fue un alivio, pero también una preocupación. Si lo hacía, tendría que hacer una investigación muy seria”.

Gattis habló con decenas de personas, entre ellos miembros de las bandas de entonces que todavía hoy uno no querría cruzarse por la calle. Qué hicieron aquellos días, cómo era su vida, qué pensaron. “Recuerdo muy bien sentarme con un tipo del que no quería ni saber qué hizo durante los disturbios. Sabía que había estado en los saqueos y le pregunté: ‘¿Por qué fuiste?’. Se echó hacia delante, me miró a los ojos y dijo: ‘No había comido en un día y medio, todas las tiendas estaban abiertas y la comida era gratis. ¿Por qué crees que fui?”. Aquellas imágenes de saqueos y de la ciudad herida por decenas de incendios son hoy las más vivas que mucha gente tiene de Los Ángeles.

La novela se centra en el barrio de Lynwood, al sur del centro de la ciudad, escenario empobrecido de un rapidísimo cambio demográfico. “Lo más fascinante de hablar con gente de aquella época es ver el nivel de desesperación y el nivel de supervivencia que era necesario. Lyn­wood es ahora muy diferente. Los niños apenas entienden lo que era aquella época y solo ha pasado una generación”. Ese barrio “es la zona cero de uno de los mayores cambios culturales en Los Ángeles”. Un barrio que era completamente blanco y pasó a ser latino en pocos años. Hoy ha olvidado lo que fue. “Una de las cosas fascinantes de Los Ángeles es que es, en lo malo y en lo bueno, un faro de los cambios. Las cosas pasan aquí mucho antes que en otros sitios. Somos un campo de pruebas de todo, violencia urbana, inmigración y todo lo demás”.

"Le pregunté: ‘¿Por qué fuiste a los disturbios?’. Me dijo: ‘No había comido en día y medio, todas las tiendas estaban abiertas y la comida era gratis"

Además de la pobreza y los cambios demográficos, Gattis muestra en su novela una ciudad “balcanizada” con etnias que no se hablaban entre sí. La simplificación de que fueron unos disturbios de los afroamericanos contra el sistema “se vende bien porque hay algo de verdad”. “Pero una novela puede tener una idea más grande de lo que pasó. Mi percepción personal es que tuvo que ver con un vacío de justicia y con falta de comunicación. La ciudad —los afroamericanos en particular— estaba enfadada por lo que había pasado con Latasha Harlins (una chica negra de 15 años que el año anterior había sido disparada por la espalda por un tendero coreano). Rodney King fue solo la última gota. Había un gran resentimiento entre afroamericanos y coreanos porque no había comunicación”.

“Hay cuestiones que siguen ahí”, afirma Gattis. “Aunque solo sea porque la situación económica sigue siendo difícil. Las cosas están mejor, pero cuando la gente no tiene trabajo y tiene un pasado criminal, esa siempre es una opción. Si la economía se estanca de nuevo… Todas las dificultades que ayudaron a crear los disturbios de 1992 están ahí. Realmente solo está esperando una chispa”, opina Gattis, incluida la violencia policial. “Va a ocurrir otro episodio de violencia en el condado de Los Ángeles. Solo es cuestión de en qué calibre”.

Seis días. Ryan Gattis. Traducción de Javier Calvo. Seix Barral. Barcelona, 2016. 496 páginas. 22 euros en España