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Donna Leon: “Hoy las víctimas son ignorantes del delito”

La creadora del comisario Brunetti defiende su estilo realista, cargado de vida cotidiana y sin nada sobrenatural. Recoge el Premio Pepe Carvalho

Donna Leon, la semana pasada en los Teatros del Canal (Madrid).
Donna Leon, la semana pasada en los Teatros del Canal (Madrid).

Donna Leon enhebra con suavidad una historia delicada de condesas y palazzos, tan acolchada a ratos por la atención de criadas, whiskys de calidad y apellidos rancios que a veces parece que estuviéramos leyendo algo del siglo pasado. No hay vulgaridad en Las aguas de la eterna juventud (Seix Barral), su nueva novela, y lo más cercano a los bajos fondos está en las sombras internas de personajes sinuosos de su Venecia de ficción. Tampoco hay sierras mecánicas, cuerpos despedazados ni recursos fantásticos en un tiempo en que leer novela negra se ha convertido a veces en un sobresalto perpetuo que te salpica de sangre hasta la almohada. Su novela, en ese sentido, es un respiro. Su personaje Brunetti es tan buen hombre, familiar, amoroso, gran marido y padre que a veces se echa de menos alguna cicatriz, algunas garras, algún mordisco vital, pero ella es otra cosa.

Donna Leon (nacida en Nueva Jersey en 1942 y residente en Venecia desde 1981) será reina por un día en Barcelona Negra, gran cita del género, que le ha concedido este año el Premio Pepe Carvalho.

“Decidí escribir novela policiaca porque leía mucha cuando estaba en la universidad y necesitaba algo para descansar la mente después de estar todo el día leyendo y dando clases sobre escritores como Henry James y Jane Austen. En la novela policiaca, muchas veces, hay una fórmula muy constante, así que pensé que quizá sería fácil seguirla para escribir”, cuenta por correo antes de venir a España. “Brunetti es un italiano bastante normal y corriente. Está casado, quiere a su mujer y sus hijos, tiene un trabajo que le interesa, lee, tiene amigos, una vida social y una vida intelectual. Quería que fuera un hombre con el que me gustaría pasar el tiempo que tardo en escribir un libro, y aquí estoy, 25 años después, todavía con él”.

Leon ha publicado a un ritmo de un libro por año en esos cánones que abordó por su asequibilidad y que —asegura— ella misma ha oscurecido con los años. “Creo que mis libros son cada vez más oscuros; desde luego, Brunetti lo es. Ve el mundo sin hacerse ilusiones y es consciente de que muchas personas siempre van a ser malvadas, pero quiere que se responsabilicen del daño que hacen”.

Considera que el género se ha enriquecido con uno o varios estilos nuevos, aborda crímenes con más víctimas y temas más amplios como “la corrupción mafiosa, política y sus consecuencias, la contaminación, el tráfico internacional de armas, mujeres, niños, drogas”. “Su alcance se ha ampliado y ahora incluye grandes segmentos de la sociedad como víctimas ignorantes del delito. Antiguamente”, asegura, “la mayoría de los libros trataban de un solo crimen, una sola víctima y una relación causa-efecto entre las dos cosas. Hoy, la víctima puede no tener relación alguna con el delincuente”.

Lectora de James, Austen y también Dickens y Thackeray, lee a historiadores de Roma y Grecia y poca novela negra: “Leo a Ross MacDonald y Ruth Rendell, los dos lo hacen de forma maravillosa”. Porque a estas alturas de su vida, dice, “solo leo novela negra cuando el autor escribe bien”.

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