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Chequeo a la televisión pública

Una plataforma actualiza el informe del ‘comité de sabios’ que impulsó la reforma de RTVE

Una imagen del programa de La 2 'Ingeniería romana'.
Una imagen del programa de La 2 'Ingeniería romana'.

Diez años después de que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero encargara a un comité de sabios la reforma de RTVE, la plataforma Teledetodos, en la que participan algunos de los profesionales que colaboraron en la elaboración de aquel informe, ha hecho balance de los logros y de las asignaturas pendientes. En una década, la televisión pública ha vuelto a depender del Gobierno, ya no es un referente informativo, cosecha pérdidas y ha cedido la mitad de la audiencia, un fenómeno achacable en parte a la competencia de otros operadores y a la irrupción de novedosas formas de ver la televisión.

El periodista y profesor de Información Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid Rafael Díaz Arias recuerda que en 2005, cuando los sabios elaboraron su dictamen, “no existía YouTube y la web no tenía contenidos generados por los usuarios ni era una red de participación”. Díaz Arias, uno de los autores del informe Un nuevo modelo para un nuevo tiempo, percibe como un logro la manera en la que RTVE ha sabido incorporar las nuevas tecnologías al área interactiva con la creación de MediaLAB, un laboratorio de innovación audiovisual que ha creado obras sorprendentes como Ingeniería romana, estrenada ayer en La 2.

Esta serie documental es un proyecto transmedia con vídeos de realidad virtual y aumentada en la que el usuario puede ver, por ejemplo, la Tarragona actual y la antigua Tarraco en su móvil o tableta con vídeos 360º que reproducen algunos de sus monumentos más impresionantes, como el circo, el anfiteatro o el templo de culto. “Permite sacar el máximo partido a la tecnología para vivir en la piel de un ciudadano del Imperio”, explica la cadena estatal.

Iniciativas de este tipo permiten vincular contenidos y participación. “TVE se ha orientado tradicionalmente hacia las grandes audiencias. Hoy hay que hacer compatible una televisión lineal con plataformas interactivas. Eso implica una reorientación del servicio público”, dice Díaz Arias. La estructura de TVE conservaría los canales actuales: La 1 (generalista), La 2 (cultural), 24 Horas (con informaciones especializadas), Teledeporte (orientado al deporte minoritario) y Clan (infantil) y una emisora internacional reformada.

Los autores del informe sostienen que “a pesar de la manipulación de la información, La 1 sigue teniendo más coherencia que los canales privados”. Y aseguran que Radio 5 o Radio Clásica son más servicio público que la Champions, aunque no reniegan de formatos de grandes audiencias: “Hay que emitir informativos con credibilidad y también programas atractivos”.

Una propuesta novedosa pasa por constituir un sistema federal de televisiones públicas (similar a la ZDF alemana) que se traduciría en un nuevo canal  generalista, de ámbito estatal, con desconexiones y bilingüe en los territorios con lengua cooficial. Alimentado por TVE y las autonómicas, emitiría noticieros regionales propios y el tramo de máxima audiencia sería común.

Para regenerar el servicio público, el grupo de estudios considera necesario un gran pacto social en defensa del pluralismo y un contrato con la ciudadanía. Y sobre todo, transparencia, independencia y una financiación estable en el que no cabe el canon, sistema que está en revisión en Europa. La publicidad no volvería a TVE pero se fomentaría el patrocinio como instrumento para captar ingresos.

Nuevo modelo

La plataforma Teledetodos asegura que se ha producido un deterioro de la televisión pública, que se manifiesta en falta de credibilidad y sostenibilidad financiera, caída de la audiencia y desafección por parte de los espectadores. Los datos confirman este último punto: RTVE acumuló el pasado mes de septiembre una audiencia del 16,5%, frente al 26,8 de Atresmedia y el 31,4% de Mediaset.

Proponen que el director general sea elegido por el Consejo de Administración tras un concurso público, entre candidatos con al menos 10 años de experiencia en el campo audiovisual. Su mandato sería de cinco años y antes debería presentar un proyecto estratégico para el servicio público.