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La cenagosa primera persona

El estreno de la última película de Fernando León de Aranoa, Un día perfecto, dio la ocasión de reeditar la novela en que la película se basó, 'Dejarse llover'

La cenagosa primera persona

El estreno de la última película de Fernando León de Aranoa, Un día perfecto, dio la ocasión de reeditar la novela en que la película se basó. Se trata de Dejarse llover, de la médica, escritora y trabajadora humanitaria Paula Farias. La anécdota central de la nouvelle, independientemente del grado de veracidad histórica en que se haya basado, es una anécdota de pura ficción. Una brigada se halla en un pueblo de Serbia intentando sacar un cadáver de un pozo. No sacarlo pone en peligro la salubridad del agua. El cuerpo pesa y varias veces se hunde de nuevo en el cenagoso pozo. Para agravar la situación, un grupo de uniformados impide que la labor de rescate prosiga. Al final un imprevisto resuelve la situación. La historia está contada en primera persona. La relación con la muerte y la desolación que dejan las guerras es interiorizada por nuestro narrador.

Voy a hacer una objeción. El rescate del cadáver no ocupa en el relato el espacio que debería ocupar tan sugestiva idea. Es cierto que la historia empieza y acaba con ella, pero en el medio no hay más que la exteriorización emocional no tanto del narrador como de la autora que se esconde detrás. Tal vez se deba a que me sobra, al leer esta bien escrita historia, un exceso de pathos subrayado continuamente con alusiones innecesarias a niños muertos por congelación u otros muertos por una mina. Estas cosas suelen pasar cuando los autores no respetan el territorio de sus criaturas de ficción. Escribir en primera persona no es fácil. No es fácil vencer la tentación de intervenir cuando tu protagonista debe hablar por sí mismo.

Dejarse llover. Paula Farias. Suma. Barcelona, 2015. 135 páginas. 9,90 euros.

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