Pubs, castillos, espías y sarcasmo inglés

Kingsley Amis fue un autor indomable e irónico. Narrador y poeta, también puso su genio en un puñado de relatos magistrales que ahora se publican completos

Kingsley Amis, retratado en 1987 con Los viejos demonios, la novela que le valió el Premio Booker.
Kingsley Amis, retratado en 1987 con Los viejos demonios, la novela que le valió el Premio Booker.AP

El mismo año de la publicación del Ulises de Joyce, 1922, nació el indomable Kingsley Amis, so British él, con su sarcasmo siempre cargado y su incansable afán de polémica, ahora estalinista, ahora comunista, ahora novelista, luego quintacolumnista y siempre encarnando la leyenda del santo bebedor. Amis es un pilar de la narrativa en lengua inglesa de la segunda mitad del veinte, y este precioso volumen que reseñamos contiene, por vez primera en español, sus cuentos completos. A más de uno les parece que no son sino obra menor en la trayectoria del autor de La suerte de Jim (1954), pero el hecho de que se publicasen en revistas, y en ocasiones periféricas, no les resta ni un ápice de valor literario. Algunos son condenadamente buenos, como ‘El secreto del señor Barrett’, la crónica de un padre impidiendo la boda de su hija con un poeta, un relato perfecto. ‘Hemingway en el espacio’ es un lúdico ejercicio de ciencia-ficción que no tiene desperdicio, y ‘Espío a desconocidos’ un jocoso desvarío sobre política y estrategia militar que satisfará a los antibelicistas más recalcitrantes.

Por muchos de sus relatos se pasea la sombra de Graham Greene, algunos de sus personajes leen clásicos como El amante de Lady Chatterley, ¡y existen profesores de literatura de Cambridge que ejercen de espías del MI5 sin todas las de la ley! Todo en este volumen es verdadera literatura. ‘Querida ilusión’ retrata con sorna los afanes de gloria de un poeta, y ‘Fatigas y problemas’ asocia con mucho talento el negocio literario, los egos enfermizos y la comisión de un delito, ¡como si ser agente literario no entrañara insospechados peligros no necesariamente económicos! ‘El clarete de 2003’ y ‘Los amigos del morapio’ se dirían homenajes burlones a la máquina del tiempo de H. G. Wells y al interés de los británicos por el vino que no pueden elaborar, pero sí pueden beber y con profusión, como muestra ‘Inversión en futuros’, el relato en el que se combina la ciencia-ficción con la filoxera y el oporto vintage (sic).

‘¿Quién o qué era?’ es un fantástico ejercicio de metaficción en el que Kingsley Amis se disfraza de protagonista de una historia de ciencia-ficción supuestamente autobiográfica, y en el que el autor aprovecha para comentar su propia literatura y confesar con ironía ciertos aspectos de su poética (“a diferencia de otros novelistas que podría nombrar, yo invento todos mis personajes. […] Pero uno no puede evitar poner algo de sí mismo en todos sus personajes, aunque no se trata más que de un conductor de autobús que solo aparece durante media página”). ‘La casa del promontorio’ y otros relatos del volumen le rinden pleitesía a la vieja tradición británica del cuento de terror, del mismo modo en que ‘Ver el sol’ es, además, un tributo a la tradición no menos británica del diario y el relato epistolar con el pretexto del vampirismo. ‘1941/A’ es una broma en forma de supuesta reseña, a cargo del eminente catedrático de Oxford Josep Goebbels, de un estudio sobre la Segunda Guerra Mundial. Amis en estado puro y pasándolo en grande, disfrutando como en el ‘Epílogo’, imprescindible y que aconsejo que se lea como un ‘Preliminar’.

Estos deliciosos relatos reflejan la idiosincrasia inglesa, esto es, tratan del whisky y de los pubs, del ejército de Su Majestad, de los castillos y los fantasmas, de la sátira política, del espionaje considerado como una de las bellas artes, del gótico florido de las viejas universidades de Oxford y Cambridge, el oporto y los vinos como deporte de mesa, de la ironía entendida no como virtud sino como necesidad, de una militante veneración por la tradición —aunque se admita cambiar constantemente de tradición venerada—, de la pertenencia a clubs de fumadores de pipa o de jugadores de bridge, de un irracional afecto por los poetas muertos, los trenes, los desayunos, el terror o la Segunda Guerra Mundial. De modo que, si el lector quiere, puede entonces leerlos, por qué no, como la otra Enciclopedia Británica, sin duda menos ordenada, pero mucho más estimulante.

Cuentos completos. Kingsley Amis. Traducción de Raquel Vicedo. Impedimenta. Madrid, 2015. 570 páginas, 28 euros.

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