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OPINIÓN

‘Bajo sospecha’, jugando a los detectives

La nueva serie de Antena 3 presenta una gran factura técnica, habitual en las producciones de Bambú, y un acto inicial impecable

Yon González y Blanca Romero, en 'Bajo sospecha'.
Yon González y Blanca Romero, en 'Bajo sospecha'.

Un crimen en un pequeño pueblo. Muchos sospechosos. Una pareja de detectives tiene que descubrir qué ha ocurrido. La premisa de Bajo sospecha, la nueva serie de Antena 3 y una de sus grandes apuestas de ficción para esta temporada, no es demasiado original. Sin embargo, y como producto televisivo, tiene varios factores a su favor.

Bajo sospecha recupera el drama policial para la ficción televisiva nacional. El género, muy en boga en el norte de Europa, tanto en los países nórdicos (con series como Bron/Broen o Forbrydelsen) como en Reino Unido. De hecho, el referente que más vino a la memoria de los espectadores de Antena 3 fue Broadchurch, también otro juego del Cluedo con niño afectado de por medio en un pequeño e idílico pueblo. Pero en España, el género estaba bastante abandonado.

La nueva serie presenta una gran factura técnica, habitual en las producciones de Bambú (Gran Hotel, Velvet, Desaparecida), una atmósfera inquietante y un acto inicial impecable que plantea los cimientos de lo que vendrá. Una familia celebra la comunión de dos pequeños, fiesta en la que una de las protagonistas, la niña Alicia, desaparece de una finca cerrada en la que dentro solo hay miembros de la familia y allegados. Todos son sospechosos. De hecho, una de las cosas que se puede echar en cara a Bajo sospecha es que todos son demasiado sospechosos. En el resto del primer capítulo se va desplegando un ramillete de posibles culpables en una familia con muchos secretos y demaisadas cosas que esconder. Una pareja de detectives infiltrados en el pueblo serán los encargados de desenmarañar el asunto. ¿Dónde está Alicia? ¿Qué ha pasado con ella?

Y así llegamos a la mayor debilidad de la serie: su protagonista femenina. Blanca Romero da vida a una detective fría y seria, pero su interpretación es tan plana que es complicado distinguir el límite entre la frialdad del personaje y de la actriz. Sus limitaciones son más llamativas todavía al ser protagonista de la historia, junto a Yon González, que aporta algo de calor a la pareja detectivesca. Lo mejor actoralmente hablando se encuentra entre los secundarios, donde destaca Alicia Borrachero, a la que el papel de madre sufriente le va como anillo al dedo.

Tras plantear el panorama, ahora llegará el turno de ir resolviendo misterios, desvelar secretos y conocer qué está pasando y por qué. De momento, el tablero de este Cluedo invita a seguir jugando a detectives con él.

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