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‘Gran Hermano’ no se acaba

El 'reality' consigue remontar la audiencia con su versión VIP, después de 15 años en el aire

Parte del elenco de 'Gran Hermano VIP'.
Parte del elenco de 'Gran Hermano VIP'.

Unos nueve millones de personas estaban viendo Gran Hermano cuando Ismael Beiro ganó la primera temporada, allá por el año 2000. Esa noche Telecinco acaparó un llamativo 70% de la cuota de pantalla. “Y eso que antes del estreno parecía una osadía emitir un programa como este”, dice ahora Jaime Guerra, director general de Zeppelin TV, la productora de este reality. Durante 15 años han mantenido vivo el formato, a pesar de que desde hace cinco se conforman con menos de tres millones de televidentes. Quizás fue por eso que este año llamaron a Belén Esteban, Kiko Rivera, Sandro Rey, Laura Cuevas, Víctor Sandoval y demás famosos para una nueva edición VIP del programa.

Guerra dice que, si fuera por él, lo haría todos los años. “Pero eso depende de la cadena”, explica. Y aunque ha funcionado (el último episodio fue visto por 3.675.000 personas, 26,9% de share), él no cree que lo necesitan. Confía plenamente en el formato que creó la productora Endemol en Holanda en 1997: 12 personas encerradas en una mansión, conviviendo frente a las cámaras. “Está todo muy bien pensado”. Siempre buscan gente de distintas razas, acentos, culturas y clases sociales, para hacer más difícil la meta de quedarse dentro de la casa el mayor tiempo posible. “A eso le agregas que tienen que nominarse entre ellos para la expulsión, aunque al final es la gente la que decide. Perfecto”.

Lo es tanto que los seguidores de GH, como se le conoce en la Red, están básicamente obsesionados con el programa. Si al morbo de poder ver el desarrollo de la relación entre desconocidos se le agrega el catalizador de las redes sociales, lo que se obtiene es una explosión de debates, artículos y peleas que forman el submundo de los verdaderamente fanáticos.

Miguel Frigenti, por ejemplo, tenía 13 años cuando se estrenó el show. “Me pusieron ese año Internet en casa y yo le contaba a mi hermano lo que leía sobre el programa”. Recuerda claramente que en portales como Terra.es, Portalmix o Muchagente.com (los últimos dos ya desaparecidos), los comentarios y artículos analizando el show eran populares.

“Los moderadores se ponían en contacto conmigo y al final terminé abriéndome un blog". Antes era una afición, pero ahora le pagan por hacerlo. Y en la temporada pasada lo invitaron como experto a los debates televisados, con un contrato.

Es comprensible que hoy Frigenti hable con tanta pasión sobre Gran Hermano, porque básicamente ha hecho una carrera de su fanatismo, pero no es el único. Twitter se llena de mensajes durante las emisiones, o a cualquier otra hora, gracias al canal de 24 horas en el portal mitele.es.

Para el semiólogo Wenceslao Castañares es normal que la gente corriente se identifique con los protragonistas de estos programas: “Es porque 'él es nosotros', cualquiera de nosotros. Sólo hay que dar el pequeño paso que separa el sillón del salón de casa y pasar al otro lado de la pantalla, acudiendo a la llamada de la nueva televisión”. Lo decía en un artículo publicado en 1995 y no ha dejado de ser cierto.

Por eso a Frigenti le gusta más la versión normal que la VIP. “El de celebridades es más como un espectáculo”. Sí, y justo ese espectáculo es el que los ha llevado a mejorar el conteo de espectadores. De todas maneras, para Guerra el éxito se mide de otra manera: “Creamos un nuevo género televisivo y eso no ha vuelto a pasar”. Y confiesa que, si pudiera, no dejaría nunca de producir temporadas.

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