Más amores entre maniquíes

Ángela Molina se incorpora al elenco de ‘Velvet’ La serie regresa con la presión de mantener el éxito logrado en su primera temporada

Una imagen de la segunda temporada de 'Velvet'.
Una imagen de la segunda temporada de 'Velvet'.

No es que no quieran contar mucho, es que no saben nada. Una y otra vez, los actores de la serie de Antena 3 Velvet se excusan para no dar detalles sobre la segunda temporada, que se estrena este martes a las 22.30. Han estado grabando desde agosto, pero todos repiten que les dan el guion a cuentagotas, que no les dicen nada, que ya verán... Ese no saber parece ser parte de la magia que atrapó a un promedio de 4 millones de espectadores por episodio la temporada pasada, y que la convirtió en la serie revelación del año.

Bambú es una empresa seria”, sentencia José Sacristán, don Emilio en la serie, sobre la empresa que produce la ficción, dándole el crédito de su éxito. “Aunque en esto del espectáculo nunca se sabe, tenemos la certeza de que estamos sobre algo que merece la pena”. Para él, la segunda temporada no ha supuesto muchos cambios. Su rutina y la historia de su personaje son básicamente las mismas, “salvo una evolución natural”. Todo sigue igual.

Es que cuando las cosas van bien no es necesario modificarlas. Al menos así piensa la productora ejecutiva, Teresa Fernández-Valdés, que estuvo en la presentación de la nueva etapa a la prensa. Aun así hay cosas nuevas. La que más llama la atención es la incorporación al reparto de Ángela Molina en el papel de Isabel, la madre de Alberto (Miguel Ángel Silvestre), que ya se anunciaba en el último episodio de la temporada pasada. “Nuestra primera película fue No quiero perder la honra, en el 75. ¿Cómo la voy a recibir? Encantado de la vida”, dice Sacristán sobre ella.

La nueva etapa pondrá el foco en las historias secundarias

Al principio, Molina recibe bastante atención de los medios, pero enseguida queda claro que el centro del universo de Velvet sigue siendo Paula Echevarría; especialmente si no tiene al lado a Silvestre, su interés amoroso en la pantalla. Admite que los datos de audiencia del pasado se convierten un poco en la maldición del presente. “No sé si es algo bueno o no. Yo sí siento que hay emoción en la calle, en las redes. Pero eso no me da seguridad. Estoy nerviosa porque sé que hacer lo mismo que la temporada pasada ya no vale. Hay que hacer más”.

Ana, su personaje, tendrá nuevo papel de diseñadora y nueva relación. A pesar de seguir enamorada de Alberto, la protagonista vivirá un romance con Carlos, interpretado por el actor Peter Vives, un piloto de aerolíneas encantador y lleno de optimismo. “Yo no la conocía. La tenía mitificada en sus personajes, así que ha sido genial trabajar con ella”, cuenta Vives de su experiencia con la actriz, mientras aprovecha para dejar claro que él es mucho menos galán en la vida real: “Soy más caótico, más vago”. Tampoco Echevarría se siente mucho como su personaje, aunque asegura que la relación con Cecilia Freire y Manuela Vellés, las costureras de la empresa, es muy parecida a lo que se ve en la pantalla. “Tenemos una complicidad tan brutal que acabamos siendo nosotras mismas. Especialmente si está Rita”, dice, llamando a Freire por el nombre de su personaje y captando su atención al otro lado de la habitación. “Sí, estoy hablando de ti”, le grita. “¡No me digas!”, responde Freire, desviando la atención hacia ella. Según los productores, sucederá lo mismo delante de las cámaras: las historias de los secundarios tendrán más atención ahora. Otra ligera modificación que no llega a ser cambio, pero que seguro será suficiente para complacer a los amantes de los enredos amorosos entre vestidos de alta costura.

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