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La red poética mexicana

El programa de Literatura Expandida del Museo Universitario el Chopo es un centro neurálgico de la nueva poesía. Su director José Luis Paredes Pacho traza un mapa entre los versos

José Luis Paredes Pacho, director del Museo Universitario del Chopo en Ciudad de México
José Luis Paredes Pacho, director del Museo Universitario del Chopo en Ciudad de México

El festival Poesía en Voz Alta, que diseñó en 2005 José Luis Paredes Pacho, en Ciudad de México abrió un espacio a la nueva poesía, una labor que ha tenido su continuidad en el programa de Literatura Expandida en el Museo Universitario del Chopo, que dirige desde 2012. Estudioso de las nuevas corrientes, Pacho sigue de cerca la escena poética, y ofrece un atento análisis sobre la conexión con la tradición, por un lado, y la pérdida de solemnidad. Las culturas ágrafas y el repentismo, el movimiento pop, las vanguardias y las nuevas tecnologías son los cuatro ejes que en su opinión explican la renovación de la escena. En conversación telefónica y vía correo, habla con entusiasmo de una exposición en la galería Gaga de la Condesa, organizada por el poeta Luis Felipe Fabre (@LuisFelipeFabre), a la que invitó a varios de sus colegas (Luigi Amara, Daniel Saldaña París, Inti García Santamaría y Maricela Guerrero) a realizar piezas sobre poesía y economía. Una aproximación seria que no solemne, al margen de los cauces tradicionales, que redunda en la cercanía entre arte y nueva poesía.

PREGUNTA. ¿Qué impacto han tenido las redes en la escena poética de México?

RESPUESTA. Han fortalecido definitivamente la conexión entre poetas. Pero son muy pocos los que utilizan las redes en relación directa con su proceso creativo. Entre estos últimos, hay que mencionar a Mónica Nepote (@neponita) que está haciendo poesía con redes, y participó en el colectivo Motín Poeta. También a Eugenio Tiselli, que hace poesía digital mediante programas random en Facebook, produciendo poesía autogenerada.

 P. ¿Hay otros cambios formales?

R. Hoy día existe una aproximación distinta entre las nuevas generaciones, tanto de escritores como de públicos. Estos cambios se aprecian a la hora de leer en voz alta su poesía: cada vez más poetas jóvenes dejan de lado la actitud solemne. La pantalla ha posibilitado una experiencia colectiva ante la lectura, en lugar de la soledad del texto impreso. Se ha expandido la idea de que se puede echar mano de diversos recursos ajenos al texto, y esto ya como una práctica natural. La oralidad como experiencia colectiva se ha consolidado, pero también el uso de vídeos, archivos sonoros, animaciones, apropiaciones y reciclajes propios de la cultura digital.

Performance del mexicano Eugenio Tisselli. ampliar foto
Performance del mexicano Eugenio Tisselli.

P. ¿Qué voces dan cuenta de esto?

R. Hay poetas que reflexionan acerca de las probables relaciones de Internet y la poesía, como Luigi Amara (@leptoerizo) y Julián Herbert (@julian_herbert), que participa en el colectivo Taller de la Caballeriza, con el que produce videopoemas que sube a YouTube. Hay que mencionar a Merlina Acevedo (@MerlinaAcevedo) y sus palíndromos de Twitter. Otras escenas poéticas se desprenden de la cultura pop, y ahí observo nítidas influencias de las nuevas tecnologías, sobre todo en la parte performática o escénica de su trabajo, como Mauricio Jiménez Morocco (@miauricio), Feli Dávalos (@feligres), influido por la cultura del hip hop, y Rodrigo Solís (@rot_wailer). Estos poetas no utilizan las redes para construir una poética, lo más interesante de su trabajo está en le escenario en vivo. Y en esta vena debo mencionar la iuspoética de Manuel J de Jiménez que proyecta visulaes durante sus lecturas en las que aparece vestido de abogado.

P. Más allá de las voces individuales, ¿se han creado grupos?

R. Hace algunos años comenzaron a surgir colectivos de poetas que tomaban espacios públicos o difundían su trabajo en las redes, gente como los poetas del megáfono, la Red de los Poetas Salvajes, Devrayativa, Los Disidentes, Colectivo Poético Asedio, Plataforma de Artistas Chilango Andaluces. Muestran una actitud lúdica cercana a los grupos de cultura roquera y contestan al establishment liuterario buscando sus propios medios de difusión y producción, aunque no están articulados en torno a ningún manifiesto como las vanguardias del siglo XX. Lo que tienen en común todos ellos es su incontenible presencia escénica, como si su "porte" natural fuera la oralidad. Creo que este retorno a la oralidad escénica obedece a una cultura basada enb la multilinealidad y la simultaneidad propias de la era digital. 

P. ¿Aumenta la demanda del directo?

R. El spoken word y slam poetry llegaron a México en 2005 y a partir de 2007 se desarrollaron en circuitos independientes. De ahí han surgido poetas como Rojo Cordova (@rojocordova), especie de pregonero arrabalero que relata crónicas urbanas en le escenario y también utiliza YouTube, así como Bandcamp.com donde ha colgado una antología de slam mexicano que puede descargarse gratis.

La pantalla ha posibilitado una experiencia colectiva ante la lectura, en lugar de la soledad del texto impreso

P. ¿Cuál fue la idea que inspiró su pionero programa de Poesía en Voz Alta?

R. Tomamos el nombre de un grupo de teatro fundado en 1956, y que a partir de 1959 estuvo identificado con la generación fundacional de la Casa del Lago, donde participaron, entre otros,  Octavio Paz, Juan Soriano y Leonora Carrington. No deseábamos repetir nostálgicamente la experiencia de antaño, sólo apelar a una tradición de “culto por la Palabra como elemento escénico” (según la definió Carlos Monsiváis), para adaptarla a una sensibilidad generacional. Así, en 2005 arrancamos con una plataforma para la poesía escénica, la experimentación y la oralidad. Ahí debía caber desde el teatro y la poesía que caracterizaron la primera época, hasta la mini-ópera, la canción, la microficción, el ensayo, la poesía indígena, la transdisciplinariedad y lo inclasificable. 

El poeta niuyorican Urayoán Noel, en primer plano, con Edwin Torres, el maestro del spoken word, al fondo.
El poeta niuyorican Urayoán Noel, en primer plano, con Edwin Torres, el maestro del spoken word, al fondo.

Encontramos festivales parecidos en otros países, pero nuestro esquema trataba de cumplir los siguientes objetivos: explorar el papel de las nuevas tecnologías y de los distintos soportes emergentes en el cambio de los paradigmas; crear un escaparate para la poesía experimental actual, heredera de las vanguardias de principio del siglo XX, como la poesía acción, la poesía performance, la poesía sonora, la poesía visual o la polipoesía; incluir tradiciones poéticas populares de origen rural como el son jarocho, el repentismo caribeño y el canto cardenche del norte de México, para investigar lo “antiguo” por lo que tiene de “moderno”; e incorporar las culturas orales populares urbanas como el hip hop, la dub poetry, el spoken word y la poesía de inspiración callejera o multirreferencial.

P. ¿Y el programa de Literatura Expandida?

R. Desarrollamos un ciclo, Escribir Mañana, de Phillip Olé que busca reflexionar sobre la práctica escritural, y en el que han participado el persa Mohsen Emadi, que produce poesía digital,  y Luiggi Amara. También hay un ciclo de lecturas de poesía en bares que se llama Karaoke de Sor Juana, que dirige Daniel Saldaña Paris (@ds_paris), en el que han participado por ejemplo Maricela Guerrero y Paula Abramo, o Inti García Santamaría que bajo el sello Autismo Producciones graba lecturas en entornos domésticos, dentro del proyecto Antiguo Museo de la Poesía

 

 

 

 

 

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