Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Jan Dibbets, realidad en entredicho

El artista holandés lleva cuatro décadas situando la fotografía en el ámbito de la pintura

'Scratched red' (rojo con arañado), 1976-2012, de Jan Dibbets.
'Scratched red' (rojo con arañado), 1976-2012, de Jan Dibbets.

Sorprendido por las perspectivas de interiores que se contemplan en los cuadros de Pieter Jansz Saenredam, pintor neerlandés del siglo XVII, Jan Dibbets (Weert, 1941) se interesó por la manera en que se representan sobre un plano los fenómenos visuales de la realidad. Para ello, lógicamente, empezó a estudiar pintura, pero a finales de los años sesenta la fotografía le permitió analizar problemas perceptivos y perspectivos, siendo uno de los primeros artistas que se sirvió de la fotografía para hacer arte “conceptual”. En sus obras de aquella época se puede apreciar cómo figuras geométricas irregulares, convenientemente trazadas en espacios reales, son interpretadas como figuras regulares en el plano de la imagen fotográfica, en lo que el artista denominó “corrección de perspectiva”.

Interesado en los problemas de la ambigüedad entre realidad e imagen, su paso siguiente, a mediados de los años setenta, fue preocuparse por la percepción y plasmación del color. Obviamente, el tipo de luz que ilumina un objeto es decisivo para determinar las cualidades cromáticas, pero también lo es el tipo de superficie, la distancia a la que se toma la imagen, las cualidades de la materia y otros factores. A mediados de los años setenta inicia una serie de trabajos denominados colorstudies con los que sitúa a la fotografía en el ámbito de la pintura: grandes campos de color, casi uniforme, que llenan por completo el rectángulo plano del papel fotográfico, pero que muestran brillos, irisaciones y ligeros cambios de matiz en el cromatismo. Se trata de fotografías tomadas de puertas y capós de automóviles, con sus tersas superficies de colores metálicos, de manera que no se hace inmediatamente evidente qué es lo que contempla el espectador.

Son imágenes que carecen de retoque, lo que en ellas se ve es la realidad, pero esa realidad queda en entredicho, sobre todo cuando la fotografía ha sido muy ampliada y el blow-up descontextualiza el objeto que sirvió de modelo. Esto es lo que sucede en esta corta serie de cuatro grandes fotografías que ahora, 36 años después de tomadas, han sido muy ampliadas con el apoyo de las modernas técnicas digitales.

Jan Dibbets. Galería Cayón. Blanca de Navarra, 7. Madrid. Hasta el 19 de julio