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Otras formas de saber

François Bucher reivindica conocimientos que no dividan el saber en dominios aislados

Vista de la exposición.
Vista de la exposición.

La magia ideó el universo trabado por una gran armonía. Dispersión o heterogeneidad sólo eran productos del desconocimiento de los vínculos que aseguran la unidad del todo. Aunque el mago intentó rastrear esos vínculos ocultos con la mirada, pronto desconfió de ella. El ojo era imperfecto porque no se ve a sí mismo. Era necesario interpretar: el mundo material es un nítido espejo, pero no ofrece la verdad, sino su reflejo. François Bucher (Cali, 1972) ha escrito en el muro que cierra la exposición la palabra logos invertida: sólo se lee en reflejo.

La muestra de este colombiano formado en Chicago, profesor en Umea (Suecia) y residente en Berlín reivindica conocimientos que, como la magia, no dividan el saber en dominios aislados. Propone desde el arte formas unitarias de saber, y así construye siete resonadores de modo que la teoría acústica de Helmholtz aparezca en cuidadas esferas de bronce de dimensiones además alusivas al tiempo astral.

Los resonadores, ecuador de la exposición, se sitúan entre dos salas perpendiculares. La primera, orientada al sur, es un observatorio solar. Hay, entre otras piezas, un elegante analema (doble elipse que trazaría el Sol en la sala a lo largo del año), una especie de zigurat, figura geométrica del recorrido del Sol el día 15 de mayo, o cuatro esferas que marcan los puntos de llegada de un rayo de sol en los solsticios y los equinoccios. Las ventanas se han ajustado para que las obras se activen a la hora del mediodía solar. En la segunda sala, entre los resonadores y el reflejo del logos, hay siete círculos de medidas crecientes, según la serie de Fibonacci, que hablan del tiempo en diversas lenguas: ondas periódicas en el agua, círculos en la madera del árbol o una bobina de cine, arte de esculpir el tiempo (homenaje a Tarkovsky y Marker). Por último, siete semillas voladoras, alusión a la unidad de la vida, según los kogi, que las creían flores que el viento transformaba en mariposas. Bucher medita así, en estas salas de la Universidad de Sevilla, sobre otras formas de saber. Quizá propongan también otras formas de vivir.

François Bucher. La duración del presente (notas sobre la frecuencia). Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla. Madre de Dios, 1. Sevilla. Hasta el 26 de junio