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EUROVISIÓN

Entre la música y la política

Copenhague acoge el 59º Festival de Eurovisión

Los ‘verdes’ critican el coste medioambiental del evento

Ucrania, el país más ovacionado en los ensayos

Ruth Lorenzo en uno de los ensayos del festival.
Ruth Lorenzo en uno de los ensayos del festival.

Dinamarca se ha volcado en la organización de Eurovisión. Tal ha sido el esfuerzo que los 25 millones de euros inicialmente previstos se han quedado cortos y se han tenido que gastar siete más. Lo presupuestado no ha alcanzado para pagar la inversión en seguridad, la rehabilitación del antiguo astillero B&W de Refshaleøn, sede del festival, y las más de 3.000 luces, 750 de ellas leds, que iluminan el Skyline, el escenario más grande visto nunca en las casi seis décadas que lleva celebrándose Eurovisión.

Denmark Radio, la televisión pública danesa está empeñada en que se hable de ella y ha montado un escenario espectacular: 40 toneladas de acero y aluminio, 19,5 metros de altura y 1.200 metros cuadrados en total. Se han gastado un millón y medio de euros más de lo previsto. “Este es, con mucho, el mayor fondo de luz en la historia de Dinamarca y uno de los más grandes del mundo”, explica orgulloso Kasper Lange, diseñador de iluminación del festival.

Ruth Lorenzo: “Vamos a soñar que sí, que se puede lograr”

En un país en el que todo se mide en términos de rentabilidad, no han faltado las críticas y el orgullo de sus creadores se torna en vergüenza para los defensores del medio ambiente. Hace un mes que funcionan, 24 horas al día, 26 grandes generadores de electricidad no proveniente de fuentes de energía renovables. “En cuanto a la energía, los muchos generadores necesarios para mantener ese escenario representan un desastre para el clima, la eficiencia energética y el medio ambiente”, dice Kåre Press-Kristensen, asesor del Consejo danés de Ecología. Mucho más en el año en el que Copenhague se presenta al mundo como la capital verde de Europa.

El incremento del consumo energético se produce no solo por la demanda de luz en el escenario sino también porque voluntarios, trabajadores y periodistas, unos 3.000, han sido instalados en carpas fuera del antiguo astillero que necesitan fuentes autónomas de electricidad. Inicialmente estaba previsto integrarlos en la misma nave del evento.

Datos de la gala

Retransmisión. TVE ofrece en directo (La 1, 21.00) el Festival de Eurovisión. La representante española, Ruth Lorenzo, participa en el puesto 19, después de Finlandia y antes de Suiza. Es la cuarta vez que España actúa en esa posición. Antes lo hicieron Sergio Dalma, Pastora Soler y Betty Missiego.

Comentaristas. José María Íñigo asume, por quinta vez, los comentarios de la gala. El jurado español está compuesto por los cantantes Raúl Fuentes, La Dama y Jorge González y los compositores Leticia Fuente y Kiko Rodríguez. El ganador lo deciden los telespectadores a través del televoto (50%) y profesionales del sector.

Participantes. De los 26 países que concursan en la fase final, Dinamarca, el anfitrión, lo hará en el puesto 23. Ucrania abrirá el certamen y lo cerrará Reino Unido.

Así que el certamen de Eurovisión va a resultar algo menos verde de lo que se publicitó y algo más político también de lo que se esperaba. Las gemelas que representan a Rusia recibieron una sonora pitada por parte del público cuando se anunció su clasificación durante la primera semifinal. Un incómodo recibimiento que nada tiene que ver con los vítores regalados a Mariya Yaremchuk, la representante ucrania. “No soy una política, sino una cantante, pero por supuesto estoy muy preocupada por la situación en mi país. Trato de ayudar de todas las maneras posibles y creo que mi misión principal es representar a Ucrania, de la mejor manera posible, en Copenhague. Quiero hacer que mi nación se sienta orgullosa y feliz por un par de horas”, dijo la artista.

Ucrania se cuela entre las favoritas a ganar de este año. Los expertos la sitúan por detrás de Armenia, Reino Unido, Dinamarca y Suecia, el grupo de triunfadores según los entendidos. Pero, lo cierto es que, entre los 1.600 periodistas de 80 países que a estas alturas han recogido ya su acreditación, hay muchos que aseguran que las leyes de la probabilidad hacen casi imposibles las quinielas y este 2014 no hay un claro favorito a llevarse el triunfo.

Eso abre las posibilidades de la representante española, Ruth Lorenzo y su Dancing in the rain. Ella no quiere hacer predicciones. Tiene sus favoritos, entre ellos la transexual austríaca con barba, Conchita Wurst. Pero, sobre todo, lo que tiene es la confianza y el ánimo necesarios para ganar. “Vamos a soñar que sí, que se puede lograr. Soñar es el primer paso. Yo le pido a los españoles y a los eurofans que sueñen conmigo”.

No quiere fallar. Todo ha de salirle perfecto ante los más de 180 millones de telespectadores que se espera ante las pantallas de televisión de todo el mundo. Para alejar nervios por las críticas al uso del inglés, que por cierto habla de maravilla, o a lo apropiado o inapropiado de su vestuario; para encontrar la tranquilidad que le garantice una actuación sin fisuras, la cantante ya tiene en su camerino del Refshaleøen de Copenhague, la esterilla sobre la que siempre hace yoga antes de salir al escenario, y la música del gran final de El lago de los cisnes. Porque ella también persigue un gran final.