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ANÁLISIS

Hambrientos del trono de hierro

Hambrientos del trono de hierro

En los Siete Reinos de Poniente las aguas están revueltas. Nunca han estado demasiado calmadas, en realidad. Las casas que luchan por el trono de hierro mantienen las espadas en alto y nadie da un paso atrás. La batalla de Aguasnegras sirvió como clímax de la segunda temporada de Juego de tronos, la producción de HBO cuya tercera temporada se puede seguir desde hoy en Canal Plus y que recupera su tupido entramado de personajes en la gran fantasía épica y política que narra. La sed de venganzas y de lucha por el poder se recrudece en una historia que traspasa las barreras de lo fantástico.

La nueva entrega de la ficción refleja el contenido de la primera mitad del libro Tormenta de espadas, de George R.R. Martin. El tomo, de más de 1.200 páginas, recoge tal cantidad de acontecimientos que en la pequeña pantalla ha tenido que ser dividido para dar cabida a todo. De hecho, esta temporada es una de las más esperadas por los seguidores de la saga literaria por las posibilidades que ofrece. Sin embargo, y en contra de lo que se podía esperar, arranca de forma pausada para cocinar la historia a fuego lento y dejar al espectador con hambre de más, algo habitual en los dramas producidos por la todopoderosa HBO. Si el ritmo de los acontecimientos desciende en el primer capítulo, lo que no baja ni un ápice es la calidad de un producto que, desde su gestación, estaba destinado a ir más allá de la televisión y de los libros, con una legión de fieles seguidores que ya quisiera para sí la mismísima khaleesi. Las localizaciones de Irlanda, Islandia, Marruecos o Croacia aportan mayor majestuosidad al conjunto.

La trama retoma el punto en el que la dejamos hace diez meses, con las secuelas de la gran batalla muy presentes, un daño que va mucho más allá de la cicatriz que cruza la cara a Tyrion Lannister, el maquiavélico enano impecablemente interpretado por Peter Dinklage. Los personajes pertenecientes a esta casa son los que protagonizan algunos de los mejores momentos del regreso de Juego de tronos. Tyrion se vuelve a medir las fuerzas en un cara a cara dialéctico con su padre, que le sustituye como mano del rey, y con su hermana Cersei, quien a la vez tiene que lidiar con la nueva prometida de su hijo, dispuesta a ser reina cueste lo que cueste. Dejando a un lado los dardos envenenados que se lanzan los Lannister, Daenerys Targaryen busca un ejército para poder hacer frente a cualquier adversidad, los Stark siguen desperdigados y Jon Nieve parece haberse metido en el bolsillo al Rey-más-allá-del-Muro.

Queda mucho por ver en esta temporada, y con un solo capítulo es complicado aventurar si superará el pequeño bajón que, en general, supuso la segunda temporada. Pero ahora que el invierno ha llegado a Poniente y que sabemos que aquí no valen las medias tintas (como diría Cersei, “en el juego de tronos o ganas o mueres”), solo cabe tener paciencia y esperar a que las expectativas se vean satisfechas.

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