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ANÁLISIS

Informe Semanal

Imagen del programa 'Informe Semanal'.
Imagen del programa 'Informe Semanal'.

La televisión es servicio público cuando se muestra capaz de generar un ocio de calidad que atiende a los intereses de mayorías y minorías, sirve de referente cultural y elabora una información veraz gracias a la labor honesta de sus profesionales. Todas estas funciones las ha cubierto Informe Semanal a lo largo de 40 años. Inspirado en el formato norteamericano de 60 minutes, el programa nació el 31 de marzo de 1973 con el nombre de Semanal Informativo. La imagen de este espacio se identificó durante muchos años con la de Rosa María Mateo. Profesionales de muy diferentes perfiles, como Pedro Erquicia, Rafael Martínez Durbán, Ramón Colom, Baltasar Magro o Alicia G. Montano, dirigieron el programa en diferentes etapas y desde sus comienzos contó con reporteros de la talla de Manu Leguineche, Rosa María Calaf, Evaristo Canete o Vicente Romero, por citar solo a cuatro de los profesionales que han recibido el premio Cirilo Rodríguez, el más prestigioso galardón concedido a los reporteros y corresponsales españoles.

Informe Semanal es en estos momentos el programa decano en su género de la televisión europea ya que ha conseguido mantenerse en antena ininterrumpidamente acercando a los espectadores la crónica semanal de lo que acontecía en el mundo. El programa ha llevado a los hogares informaciones procedentes de los cinco continentes y ha relatado la crónica de cuatro décadas de nuestro país que incluyen los últimos años de la dictadura, la Transición y el periodo democrático.

Informe Semanal ha sobrevivido a la competencia de los canales privados, a las retransmisiones futbolísticas y a los intentos de manipulación de quienes en diferentes periodos de nuestra reciente historia quisieron utilizar la radiotelevisión pública para beneficiar al Gobierno de turno. El programa ha defendido, semana tras semana, su calidad durante todo este tiempo gracias a una excelente documentación, una labor periodística rigurosa y un admirable cuidado de imagen y sonido. La sociedad española debería ver en la supervivencia de este programa un ejemplo de la importancia que supone mantener una radiotelevisión pública sólida que sirva a los ciudadanos y fomente el espíritu crítico de la población.

Agustín García Matilla es catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Valladolid (Campus Público María Zambrano, en Segovia).