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La televisión rompe tabúes

‘Series sin prejuicios’ ahonda en temas hasta ahora intocables que aparecen en dramas y comedias

El profesor Walter White (interpretado por el actor Bryan Cranston) en una escena de la serie ‘Breaking Bad’. Ampliar foto
El profesor Walter White (interpretado por el actor Bryan Cranston) en una escena de la serie ‘Breaking Bad’.

Un hombre corriente que se convierte en reconocido traficante de metanfetaminas. Un mafioso que cuenta a su psicóloga sus problemas familiares. Una familia propietaria de una funeraria. Una enfermera y un doctor enganchados a las pastillas. Hermanos que mantienen relaciones sexuales. Las series se pueblan de temas y personajes que hasta hace poco parecían intocables. Sexo, adicciones, enfermedades mentales, cáncer… No hay asunto con el que no se atreva la pequeña pantalla.

Canal + estrena esta noche Series sin prejuicios (Canal + 1 a las 21:30 horas), un programa en el que, a través de entrevistas a expertos en diferentes materias, se analiza cómo se han roto barreras en la ficción televisiva. “En el programa se ofrece una visión de este fenómeno desde diferentes puntos de vista”, explica Gonzalo Cabrera, realizador del documental. El cambio que se puede ver en las series estadounidenses y británicas todavía no es tan patente en la ficción producida en España. “Aquí es mucho más difícil romper con esos tabúes”, comenta Cabrera, quien destaca la española Crematorio como uno de los pocos ejemplos nacionales en los que se puede ver el tratamiento sin prejuicios de un tema como la corrupción, habitual en las noticias actuales pero poco desarrollado en nuestra ficción.

Hace tiempo que los personajes de las series salieron del armario y es habitual encontrar protagonistas homosexuales. Desde David Fisher, el hermano responsable y gay de A dos metros bajo tierra, hasta la pareja formada por Cameron y Mitchell en Modern Family, con niña adoptada incluida, es raro encontrar una serie en la que no haya algún personaje gay. Pero quizá quien más tabúes rompió a la vez fue Omar Little en The Wire: negro, homosexual y narcotraficante. “The Wire trató los problemas de la comunidad negra sin tener que recurrir al humor para ello”, recuerda Toni García, periodista y guionista del programa.

Mariló García, periodista de Cinemanía y On Madrid y autora del blog Yonomeaburro, destaca la miniserie británica Black Mirror, en cuyo primer capítulo se practica el bestialismo. “Es de lo más impactante que me he encontrado. También, en su momento, me impactó mucho Los Soprano. No había visto antes nada parecido en televisión: desnudos, sexo, disparos a bocajarro…” En el programa, García comenta el caso de Sexo en Nueva York, en la que se podía ver desde la masturbación femenina hasta el uso del consolador. “Pero me sorprenden más estas cosas cuando las encuentro en una serie en la que no lo esperaba. Aquí o en Californication es previsible que aparezca sexo de forma explícita”. Otro personaje que ha roto moldes es Walter White, protagonista de Breaking Bad. Como explica Gonzalo Cabrera, “es una persona corriente que se transforma en traficante de metanfetaminas, lo que para la sociedad estadounidense ha sido todo un mazazo”.

En la comedia y la animación, los tabúes también son machacados cada vez con más frecuencia. South Park se permitió el lujo de bromear sobre el 11-S. Los Simpson meten el dedo en la llaga de la sociedad estadounidense siempre que pueden. Para Toni García, el género dramático encuentra más facilidades para tratar estos temas, “aunque se corre el riesgo de caer en el ridículo. La comedia es más dada a hacer chistes con estos temas, pero puede parecer que te estás riendo de ellos, por lo que es más peligroso”. Cómicos como Ricky Gervais, Larry David o Louis C.K. indagan constantemente en los límites del chiste: “han demostrado que, si se hace bien, se puede tratar cualquier tema desde el humor”, sentencia.

Pero, ¿por qué este afán por explorar lo socialmente incorrecto? ¿Qué ha cambiado en la televisión? “Es algo que va con el ritmo de los tiempos. La existencia de personajes como House o Dexter habría sido imposible hace 20 años. Además, las series necesitan ir cada vez más lejos para ganarse a la audiencia. El nuevo esnobismo se llama televisión: parece que haya una competición por verlo todo antes que nadie. Y si el tema es escandaloso, ganan más interés todavía”, añade Toni García. Sin embargo, aún queda camino por recorrer en este sentido. Por ejemplo, Mariló García echa en falta “series con personas mayores. O que traten temas underground. Todavía quedan tabúes por romper”.