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Rendijilla

Si el ejercicio crítico e inquisitivo provoca extrañeza se debe seguramente al poco hábito

Si es cierto que las empresas eléctricas han mostrado su disgusto con el modo en que salieron retratadas en el programa Salvados de Jordi Évole, llegando incluso a la protesta formal frente al dueño de la cadena, no harían más que confirmar un estado de cosas preocupante. Si el ejercicio crítico e inquisitivo provoca extrañeza se debe seguramente al poco hábito. En su análisis del oligopolio energético, que amenaza las finanzas del Estado, pero castiga con excesiva crueldad al ciudadano en crisis, Évole realizó un recorrido bastante caritativo por gasolineras y estructuras energéticas en busca de una explicación racional a las facturas mensuales. Es cierto que no se oyó la voz autorizada de su patronal, pero el ciudadano maneja esa versión desde hace muchos años, transmitida en publicidad, cartas informativas, lobbiesde presión y la prensa general.

La extrañeza proviene de que estamos demasiado acostumbrados a dejar dirigir nuestro dedo acusador, sin poner en funcionamiento el don de la impertinencia. Si las tres empresas energéticas más potentes se sienten incomprendidas en ese espacio ejemplar, les hubiera bastado con replicar que la situación de oligopolio a lo mejor también se produce en el mercado televisivo. Por desgracia, cada vez que un escándalo de corrupción política sacude nuestra tambaleante fe de votantes, ignoramos que esas situaciones se producen en un contexto general y que para empujar a la sucia tentación a los concejales o alcaldes de más frágil moral, no faltan poderes ocultos al ojo del espectador. Ellos perviven incluso cuando cae el corrupto.

Por más que escuchamos hablar de reforma, lo único que presenciamos es un acoso a la escalas más humildes, esas que han vivido, según consta ya en acta oficial, por encima de sus posibilidades. Pero lo que una gran mayoría de ciudadanos percibe como necesario tiene más que ver con la regeneración. Una verdadera sacudida de la suciedad acumulada, transparencia real y que desde los ventanales enormes de los medios también se permita correr el aire viciado. Évole señaló alguna rendija por la que nos entra el frío en casa, no hace falta subir a tope la calefacción ni poner más turrón en la cesta de Navidad de este diciembre, basta con dejar que al lado del anuncio florezca también la información.