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Eurovisión, o cuando lo importante es participar

Pastora Soler interpretará el tema ‘Quédate conmigo’ en la final de un festival de canciones que la España no gana desde 1969

José María Íñigo y la cantante Pastora Soler
José María Íñigo y la cantante Pastora Soler

“No vale criticar Eurovisión sin ver Eurovisión”. Así de tajante se muestra José María Íñigo, la voz que trasladará esta noche a los espectadores españoles todo lo que ocurra en y detrás del 57º Festival de Eurovisión. El periodista repite como comentarista tras tomar el año pasado el relevo de José Luis Uribarri y sus comentarios predictivos y clarificadores. “Eurovisión gusta porque es un concurso, lo que permite comentar, discutir, tratar de adivinar y participar. Y da lugar a controversia”, explica Íñigo en una charla telefónica. En los días previos a la final, el periodista ha sacado partido a su cuenta de Twitter, desde la que cuenta curiosidades como los numerosos controles de seguridad que tiene que pasar hasta llegar a su cabina de comentador o los adornos que tienen los taxis en Bakú, la capital de Azerbaiyán y sede de esta edición del festival.

Otra de las protagonistas de la noche, al menos en España, será la cantante Pastora Soler y su Quédate conmigo. Las casas de apuestas online sitúan a la intérprete entre los diez primeros puestos en la clasificación. Pero el hecho es que España solo ha ganado en dos ocasiones (1968 y 1969, esta última con un cuádruple empate). Más veces, tres, ha obtenido cero puntos. El reto hoy es mejorar el sexto puesto obtenido por David Civera en 2001, la mejor posición en el siglo XXI, pero sin ganar. O eso se desprende de unas declaraciones de la cantante a ABC Punto Radio, en las que aseguraba que “no es el mejor momento para que España gane Eurovisión” por el coste que supondría organizar el año que viene el festival.

En todo caso, España siempre tiene un puesto asegurado en la final al ser uno de los países que más contribuye económicamente a la Unión Europea de Radiodifusión. Por eso no preocupó en 2008 aparecer en escena con Rodolfo Chikilicuatre y su pintoresco Chiki Chiki. Si estrafalaria fue esta intervención española, no lo han sido menos otros participantes en el concurso: desde el pavo Dustin de Irlanda hasta un rapero zíngaro vestido de superhéroe que representó a la República Checa en 2009. Eurovisión también es territorio friki.

Es lógico que se vote por afinidad, pero la política no tiene nada que ver”

Es raro el año en que el festival no deja alguna anécdota para el recuerdo. En 2010 Daniel Diges se convirtió en el primer cantante que actuaba por duplicado en la final de Eurovisión sin haber ganado gracias a (o por culpa de) Jimmy Jump. De la edición de 2011, José María Íñigo destaca cómo el estadio de fútbol de la ciudad de Düsseldorf se convirtió en un enorme plató de televisión, mientras que a 100 metros se construía de la nada otro estadio para que el equipo local pudiera seguir jugando. “Fueron trasladando el césped trocito a trocito al nuevo estadio, y lo mismo con las gradas”, añade el periodista.

La fórmula para ganar el festival es un misterio, pero no lo son tanto lo son las razones de los votos de algunos países. “Es lógico que se vote por afinidad, aunque la política y la economía no tiene nada que ver aquí. Además, lugares como España o Inglaterra tienen menos emigrantes que otros, que son los que votan por su país”, explica José María Íñigo. Esta es probablemente la principal razón de que Rumanía este año cante parte de su canción en inglés y otra parte, en español.

Aunque es difícil hacer predicciones, José María Íñigo lanza con sus favoritos: “en primer lugar, España, que lleva una buena canción y una gran cantante. En segundo lugar, las abuelas rusas, son unas señoras muy simpáticas y que conseguirán muchos votos por lo afectivo. Y en tercer lugar, Engelbert Humperdinck, el representante de Reino Unido, que tiene una carrera impresionante”.

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