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Entrevista

"Pensamos en McCartney para sustituir a Jim Morrison"

Ray Manzarek, teclista de The Doors, recuerda la grabación de 'L.A. Woman' por el 40º aniversario de la publicación del álbum

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La formación original de The Doors

“Sí, se lo propusimos a Iggy Pop. Y a Joe Cocker. Y a un bajista y cantante que quizás te suene: Paul McCartney”. Según Ray Manzarek, estas fueron las tres opciones que barajaron en 1971 para sustituir a Jim Morrison, que acababa de fallecer en París. Claro que 40 años después, puede ser que simplemente tenga ganas de dejar perplejo a su interlocutor contándole algo tan improbable como pensar en McCartney de frontman de The Doors.

Al fin y al cabo todo es posible si lo es que de repente aparezca de la nada una cinta con una canción inédita de las sesiones de L. A. Woman. Y eso ha pasado. El tema se titula She smells so nice, un alegre blues inacabado que es el anzuelo para que el público preste atención a la edición de L. A. Woman 40 aniversario. La enésima reedición del último disco que grabó Jim Morrison con The Doors se publica el día 24 e incluye un nuevo CD con tomas alternativas. Ese mismo día Eagle Rock lanza un documental, Mr. Mojo risin': the story of L. A. woman, donde aparecen los participantes supervivientes, incluido el díscolo John Densmore, el batería enfrentado al resto del grupo por el tratamiento del legado. En febrero, las tomas alternativas y los inéditos aparecerán en un vinilo doble, The Workshop sessions. The Workshop, era el local de ensayo donde grabaron L. A. Woman entre diciembre de 1970 y enero de 1971. El disco se publicó en junio de ese año, un mes antes de la muerte de Morrison.

“Posiblemente fumábamos demasiada marihuana y por eso nos olvidamos de ella. Era un descarte. Al parecer nadie prestó demasiada atención a las cintas del disco hasta este aniversario. Las revisamos para ver que había y apareció. Nadie se acordaba de ella. Yo ni siquiera recuerdo haberla tocado. Lo que más me gusta es el título [Ella huele tan bien]. Estoy seguro de que Jim hablaba de su novia. No quiero decir a que parte de ella se refería, pero puedo imaginarlo”, dice el teclista, que con 71 años suena jocoso y jovial al otro lado del teléfono.

Estoy seguro de que Jim hablaba de su novia. No quiero decir a que parte de ella se refería,  pero puedo imaginarlo

 Asegura que lo que pasa es que consideraron L. A. Woman como un producto acabado y por eso nunca se preocuparon por los sobrantes. “Cuando terminamos de grabarlo, nunca nos planteamos retocarlo. Yo diría que el 75% del disco es en directo”. El disco se grabó en pleno proceso de desintegración de una banda que en cinco años había pasado de las playas de Los Ángeles a ser considerada los Stones estadounidenses. “Jim había quemado la vela por ambos lados. Cuando tocábamos juntos nada había cambiado, todo era perfecto, exactamente igual a cuando empezamos. Pero fuera era distinto, Jim tenía un nuevo círculo de amigos, y lo único que le interesaba era beber. A los demás nos gustaba también salir a tomar un vino, pero teníamos otros intereses, nos habíamos casado, teníamos casas…” , recuerda Manzarek.

 Según su recuerdo, en 1971, The Doors estaban divididos en tres bandos: por un lado John Densmore y Robby Krieger, "estaban muy metidos en la meditación trascendental”. Por otro, él: “desde que leí a Nietzsche no podía tomarme en serio la meditación, pero también había dejado las drogas. El LSD me había ayudado a abrir las puertas de la percepción, no necesitaba seguir tomándolo”. Y por último, Morrison: “Aunque cuando se habla de él casi siempre se le relaciona con las drogas, su gran problema era el alcohol”, asegura. “Siempre me he preguntado que hubiera sido de él si hoy tuviera mi edad, pero nunca he encontrado respuesta”.

 Esa tesis, la de un Morrison alcohólico, es la que defendía de forma muy poco velada Tom DiCillo en el documental When You're strange, estrenado en 2010. Manzarek asegura que de la amplia bibliografía escrita y visual que rodea a The Doors esa es la mejor manera de conocer al grupo. “Básicamente porque lo que aparece ahí es real. Si tú ves la película de Oliver Stone, el que está allí es Val Kilmer, no Jim Morrison. En When you are strange es Jim el que interpreta a Jim”.

 Sin embargo, la película de Oliver Stone, de 1991,  fue la que descubrió a The Doors a una nueva generación. Porque al contrario de otras bandas legendarias de la época, (Beatlles y Stones, por supuesto; pero también The Who, The Kinks, o Velvet Underground), la de Morrison no es una de las favoritas de la crítica. Obviamente tiene muchos defensores, pero la opinión más generalizada es que es el producto de una epoca, la de la contracultura californiana de los sesenta, y que el interés es más como fenómeno social que musical. Para muchos es el equivalente musical de Bukowski: una etapa por la que todo aficionado debe pasar en la adolescencia. “Obviamente somos un producto de una época, pero creo que nuestros méritos musicales son incuestionables”, asegura Manzarek. “Pero aunque solo fuera por lo que contribuimos en agitar las conciencias, merecemos un lugar entre los grandes”.