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64º Festival de Cine de Cannes

'El árbol de la vida' deja exhaustos a la prensa y a Brad Pitt

Su director, Terrence Malick, no viaja a Cannes

Día grande en Cannes. Jornada de gloria para los cinéfilos porque se proyecta El árbol de la vida, de Terrence Malick. Veinte minutos antes de que se inicie su proyección a las 8.30 de la mañana, las 3.000 butacas del gran teatro Lumière están completas y se abre otro cine para otra proyección. Esto es expectación. Dos horas y 20 minutos después, la prensa sale exhausta y dividida ante la avalancha de imágenes y sensaciones que transmite una película que habla de una familia en la Texas de los años cincuenta, sí, pero también del inicio de la vida, del arranque del Universo -por ver, vemos hasta dinosaurios- y reflexiona sobre la espiritualidad del hombre. Malick está decantando su estilo, abandonando la narrativa (hecho que se venía venir con La delgada línea roja y El nuevo mundo) y ahondando en la poesía.

Pero a Cannes no ha venido su director, lo que ha enfadado a la organización que incluso ha pedido explicaciones a los productores y a los actores principales, Brad Pitt y Jessica Fuselier, al inicio de la rueda de prensa de El árbol de la vida. Respuestas variadas: desde que es muy tímido hasta que prefiere que su trabajo hable por él, y por tanto no quiere "corromper la transmisión entre la película y el público". Pitt ha encontrado una metáfora mejor: "Creo que él prefiere construir una casa que entrar en el mundo de las inmobiliarias y venderla".

Así que el peso de la promoción ha recaído en Brad Pitt, que ha sonado muy muy sincero en varios momentos: "No sé si volvería a repetir un rodaje como este, me ha dejado exhausto. Teníamos guión, por supuesto, y rodábamos con los niños [Pitt encarna a un padre opresivo de tres niños -Sean Penn encarna al mayor de adulto-, un tipo muy religioso y sin matices] una o dos tomas. Pero seguíamos allí, porque Terrence capta lo que pasa cada día, filmando con luz natural". Fuselier, que interpreta a su esposa ingenua e inocente, lo ha definido como "una búsqueda de accidentes felices, porque no para de rodar e incorporar elementos". Ambos han descrito el carácter del director: "Ríe mucho, bromea, charla", aunque Pitt ha añadido un matiz artístico: "La diferencia entre los buenos directores y los grandes directores, y Terrence es de los segundos, es que estos últimos aman a todos sus personajes. ¿Que si cree en Dios? Tuvimos muchas charlas durante el rodaje. Yo creo que es muy espiritual y de una religiosidad más universal". Una de las productoras, Sarah Green, apunta: "Malick está muy interesado en la filosofía y la religión. Es un hombre muy culto".

A pesar de desarrollarse en Texas, su actor protagonista, cree que El árbol de la vida es universal. "En todas las culturas hay niños. Tú eres un crío, vas probando cosas a ver si funcionan o no, y así creces. Experimentas. Pasa en todos las películas y lo vemos en la película. Jessica encarna a una madre belleza, inocente, amorosa. Yo, al padre duro que representa la opresión de la naturaleza, que prepara a sus hijos para la lucha por la supervivencia. Por supuesto que hay elementos autobiográficos de Terrence y míos [Pitt creció una familia cristiana casi extremista en Springfield, Missouri], pero no es un espejo en el que nos reflejamos".

El árbol de la vida tenía previsto, a priori, su estreno en el Cannes del año pasado. El retraso ha sido necesario para completar todos los efectos digitales y las imágenes creadas por ordenador (las famosas CGI). "A pesar de lo que oigáis, Malick es el director más disciplinado con el que he trabajado", comenta Sarah Green. Otro productor, Bill Pohland, confiesa: "Tuvimos momentos muy difíciles y apechugamos con el retraso obligado por la posproducción, pero el resultado merece la pena". El proceso ha sido tan largo, que en la película han trabajado cinco montadores: "Por dos razones, porque se alargó todo mucho, y porque Malick cree que para el crecimiento de una película es buenísimo que haya diferentes personas con diferentes opiniones". Si uno chequea el reparto, está claro que ha desaparecido bastante de la vida del hijo mayor en su edad adulta, que se ha recortado bastante del metraje en el que aparece Sean Penn, quien por cierto no está hoy en Cannes pero sí acudirá en cuatro días a defender su trabajo en Thismust be the place, de Paolo Sorrentino.

A concurso también participa l'Apollonide, de Bertrand Bonello (El pornógrafo), la historia de un burdel a finales del siglo XIX. Felicidades a Bonello, que ha metido eso en la sección Oficial de Cannes.