Entrevista:

El explorador de imágenes urbanas

Gabriele Basilico, uno de los fotógrafos de referencia en la documentación de paisajes urbanos y su transformación, expone en Madrid la serie 'Silicon Valley'

Gabriele Basilico (Milán, 1944) se formó como arquitecto pero nunca ha proyectado un edificio. Al terminar la carrera decidió que con la fotografía tenía una relación emocional mucho más fuerte que con la arquitectura. Hoy es uno de los fotógrafos de referencia en la documentación de paisajes urbanos y su transformación. Un planteamiento que comenzó a principios de los ochenta con Retratos de fábricas, un reportaje de las áreas industriales de la periferia milanesa: "Allí comencé un diálogo con estos espacios y desde entonces he desarrollado este interés mío de una manera coherente", aseguraba en una entrevista telefónica el pasado martes. Desde entonces, ha recorrido el mundo pero no ha hecho otro tipo de fotografía. La galería Oliva Arauna de Madrid expone a partir del 4 de septiembre la serie Silicon Valley, uno de sus últimos trabajos, a petición del Museo de Arte Moderno de San Francisco, que lo llevó a recorrer el año pasado el centenar de kilómetros que van de San Francisco a San José, la capital tecnológica de California.

San Francisco, Barcelona, Santiago de Compostela, Beirut, Estambul, Buenos Aires, Moscú... son ciudades que Basilico ha recorrido en las últimas décadas "como un explorador" en busca de la "clave poética" que le haga montar el equipo -es un fotógrafo lento que primero mira mucho- y disparar la cámara. Una búsqueda que se convirtió en un compromiso a raíz de su participación en la Mission Photographique de la DATAR (Délegation à l'Aménagement du Territoire et a l'Action Régionale), un encargo del Gobierno francés a varios fotógrafos internacionales para que documentasen los cambios del paisaje y en el que Basilico trabajó entre 1984 y 1985. Las imágenes que tomó entre Dunkerke y Mont Saint-Michel se recogieron en el libro Bord de mer (1990). "Entonces profundicé en el sentido de misión de este tipo de fotografía, en que puede tener un sentido para la sociedad, no sólo para el propio fotógrafo". En 1991 participó en otro trabajo que consolidó ese compromiso: junto con Robert Frank, Josef Koudelka, Raymond Depardon, René Burri y Fouad Elkoury, la flor y nata de la fotografía documental, se embarcó en un proyecto para levantar acta de la devastación sufrida por Beirut tras quince años de guerra civil.

Pero Basilico no es un fotoperiodista. Se describe como un "fotógrafo de documentación" en la tradición iniciada en los setenta por la pareja de fotógrafos alemanes Bernd & Hilla Becher. El trabajo sistemático de éstos sobre paisajes y construcciones industriales (torres de agua, instalaciones siderúrgicas...) influyó enormemente en el joven fotógrafo: "Creo que he crecido paralelamente al desarrollo de este fenómeno", señala. "Cuando comencé a fotografiar las fábricas milanesas, los Becher eran la única referencia". Basilico también ve también su trabajo en la línea de fotógrafos estadounidenses como Walter Evans o Dorothea Lange, entre otros, que, por encargo de la Farm Security Administration (FSA) retrataron la pobreza rural de Estados Unidos durante la Gran Depresión.

Las imágenes de Basilico no son un frío registro: "En ellas hay un trabajo artístico que trasciende la mera descripción. Por ejemplo, en el caso de las fábricas, parecen objetos banales, pobres. Pero en un momento determinado, con una luz determinada, con un silencio, que también se capta en una fotografía, transmiten algo poético". La emoción surge, para Basilico, en su diálogo con zonas fronterizas, lugares de paso, áreas periféricas...". Por eso no buscó el San Francisco más conocido: "Me encontré la belleza de San Francisco y la ordinariez de Silicon Valley, que empezó a urbanizarse en los ochenta, un lugar de transformación reciente". No es difícil adivinar qué interesó más a Basilico.

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