¿Por qué no se dispersan las gotas de agua cuando están en una nube?

Hay una serie de procesos físicos en la atmósfera que favorecen la formación de nubes y otros que favorecen su dispersión

Amanecer en la isla de La Palma desde la costa de Los Cancajos este jueves.
Amanecer en la isla de La Palma desde la costa de Los Cancajos este jueves.Elvira Urquijo A. (EFE)

En realidad las gotas de agua que forman las nubes sí se dispersan, pero la nube tiene un tiempo de vida. Hay una serie de procesos físicos en la atmósfera que favorecen la formación de nubes y otros que favorecen su dispersión. Las nubes se forman generalmente en el seno de corrientes ascendentes de aire. Se forman cuando el vapor de agua que contiene el aire se enfría. Esto ocurre a veces en el ascenso y a veces en el choque de masas de aire, una más fría y seca y otra más cálida y húmeda. En esas condiciones, el vapor de agua que hay en la masa de aire se enfría y al enfriarse las partículas de vapor de agua se condensan sobre partículas de aerosol. Los aerosoles son partículas que pueden ser de polvo desértico, de contaminación, de humo o de otros gases que se condensan. Esas partículas a veces son hidrófilas, es decir, que atraen a las gotas de agua. Porque la nucleación de agua pura, es decir que el agua pura se condense, no ocurre nunca en la atmósfera, ya que se necesitarían unas presiones de vapor enormes que no se dan. Por eso las nubes de agua para formarse necesitan esos aerosoles sobre los que se concentran las moléculas de agua.

Una vez formada la nube, va a continuar en la zona mientras existan condiciones favorables: que quede humedad, que se mantenga el ascenso de aire y que las gotas de agua no lleguen a pesar tanto que precipiten porque si ocurre eso, llueve y la nube desaparece.

Las nubes no son entes estáticos como las rocas que permanecen en el suelo y son siempre las mismas moléculas y los mismos átomos. Las nubes son más bien un proceso. Si ese proceso se mantiene estable, dependiendo del tipo de nube, puede tener un tiempo de vida de unas horas o incluso días.

En cuanto a los diferentes tipos de nubes, depende, entre otras cosas, de la altura. Las nubes más bajas son esas que parecen de algodón. En función de la altura los flujos de humedad y las temperaturas son distintos y eso conduce a diferentes tipos de nubes. Las más altas, a partir de los 5.000 metros de altura, son de hielo, son los cirros, esas nubes que vemos muy deshilachadas. Cuando se produce un ascenso puntual de una masa de aire cálida en una zona limitada se forman nubes más pequeñas. Cuando hay un ascenso generalizado de una masa de aire en una zona amplia, entonces se forman estratos y vemos el cielo cubierto de capas finitas. Hay distintos tipos de nubes porque hay distintos procesos físicos en la atmósfera.

Las nubes no siempre precipitan, muchas veces se disipan sin que llegue a llover. Las gotas de las nubes tienen un tamaño de micras. Cuando pasan del milímetro es cuando pueden empezar a precipitar, pero si no alcanzan esos tamaños la nube se mantiene flotando. La corriente ascendente es capaz de empujar esas pequeñas gotículas hacia arriba y mantener la nube en suspensión. Y si las condiciones de humedad cesan, la nube se va a disipar sin dar lugar a precipitación.

Arantxa Revuelta es doctora en Geofísica y Meteorología. Actualmente trabaja en la Agencia Estatal de Meteorología.

Pregunta enviada vía email por Carlos José Cruz

Coordinación y redacción: Victoria Toro

Nosotras respondemos es un consultorio científico semanal, patrocinado por la Fundación Dr. Antoni Esteve y el programa L’Oréal-Unesco ‘For Women in Science’, que contesta a las dudas de los lectores sobre ciencia y tecnología. Son científicas y tecnólogas, socias de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas), las que responden a esas dudas. Envía tus preguntas a nosotrasrespondemos@gmail.com o por Twitter #nosotrasrespondemos.

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