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El portavoz de En Marea, Luis Villares, no será candidato a la Xunta y regresa a su plaza de juez

Villares pidió una excedencia en 2016 de su puesto como magistrado en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia

Luis Villares en un mitín de En Marea en 2016.
Luis Villares en un mitín de En Marea en 2016.

En Marea, el partido político constituido en 2016 como coalición electoral de la izquierda y el nacionalismo escindido del BNG (Anova, Podemos, Esquerda Unida, Equo Galicia y Espazo Ecosocialista Galego, junto con otras agrupaciones ciudadanas) para concurrir a las elecciones autonómicas de aquel año, se tambalea en la antesala de la nueva cita electoral gallega. Su portavoz, Luís Villares, ha anunciado este miércoles que abandona la política y regresa a su plaza de juez en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

En su despedida, ha cargado contra las formaciones que se han ido escindiendo del proyecto aunque ha apelado a una nueva unidad para poder desbancar al PP del Gobierno gallego. Cuatro años ha durado el viaje político de Villares al frente de una formación nacida para aglutinar el voto de la izquierda —se situó, de hecho en el año de su constitución como la primera fuerza de la oposición en el Parlamento gallego, por delante de PSOE y BNG— y que no ha hecho más que dinamitarse con constantes escisiones a partir de 2019. A comienzos de ese año Esquerda Unida y Anova (el partido fundado por Xosé Manuel Beiras) se retiraron de la formación de la izquierda "rupturista" por discrepancias con Villares y el grupo parlamentario también se dividió: de los 14 diputados autonómicos iniciales los 10 de Podemos, EU y Anova formaron el Grupo Común da Esqueda y los cuatro restantes se marcharon al grupo mixto. El futuro de En Marea queda ahora en el aire.

La formación debe decidir si mantiene las primarias en marcha y concurre a las elecciones en solitario o en el marco de una coalición. Villares anuncia su retirada convencido de que la denominada izquierda rupturista está “en la misma casilla que hace cuatro años", ante una "desbocada carrera por lo de siempre: por un sillón", porque, en su opinión, las diferencias entre las distintas corrientes nunca son programáticas sino de liderazgos. "Vine a hacer política y no a ser político. No vine a perpetuarme en ningún puesto", anunció visiblemente emocionado en una rueda de prensa llena de críticas a las cúpulas de Podemos, Anova y Esquerda Unida, que, según ha dicho, le tendieron “una trampa” cuando acudieron a él para representar el proyecto de unidad popular en el verano de 2016. “Fue una excusa para que los de siempre pudiesen hacer lo de siempre”, sentenció.El fracasado proyecto “plural” en el que sostiene que le ofrecieron participar “no fue tal”, señaló, precisando que las cúpulas "impidieron desde el primer momento que esa alternativa ciudadana de base floreciese plenamente". Así, ha manifestado que a lo largo de este tiempo se ha sentido "un bicho raro" y un "intruso" por preocuparse "más por los de fuera que por los intereses de la organización". Villares se va convencido de que pagó cara la decisión siendo esta una decisión que pagó cara su decisión ya que, puntualizó, tanto la "inocencia como la ética se pagan caras en política".

Villares abandona su trayectoria política admitiendo su "parte de responsabilidad" en el fracaso del proyecto y "apenado y frustrado por no cumplir con ese encargo ciudadano" que le otorgó la sociedad gallega para cambiar las cosas. Por ello, pese a las críticas a los partidos que impulsaron la confluencia  En Marea, los anima a que alcancen una candidatura unitaria; "aún es posible si la gente deja de mirarse el ombligo", afirma.

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